¿Un río atmosférico puede detener el derretimiento de un glaciar en pleno verano?

Estudio demuestra cómo un inusual fenómeno provocó la acumulación excepcional de nieve en un glaciar de la zona central, contrarrestando la tendencia estacional de pérdida de masa y llevando el balance anual a un punto cercano al equilibrio.

Los glaciares son suceptibles tanto a las precipitaciones cálidas como frías y su masa puede cambiar rápidamente.
Los glaciares son suceptibles tanto a las precipitaciones cálidas como frías y su masa puede cambiar rápidamente.

Las tormentas de verano suelen ser recibidas con una mezcla de desconcierto y alivio. Por lo general, son eventos pasajeros y cálidos que apenas logran refrescar el aire tras una jornada de calor. Sin embargo, en la alta montaña pueden ser una amenaza: cuando el agua cae con fuerza a grandes alturas, suele gatillar aluviones y crecidas súbitas que enturbian los ríos cordilleranos.

Para los glaciares, implica un mayor derretimiento, ya que la lluvia cálida transfiere calor directamente al hielo y elimina la nieve protectora, dejándolo expuesto. Pero hay excepciones, y el evento de enero de 2021 nos enseñó que, bajo ciertas condiciones, una tormenta de verano puede transformarse en un inesperado escudo para las reservas de agua sólida.

La tormenta que revirtió el derretimiento

La tormenta en cuestión ocurrió entre el 28 y el 31 de enero de 2021 y afectó desde la Región de Valparaíso hasta La Araucanía. Cayeron entre 40 y 120 mm de lluvia, hubo granizo, rayos y un frío inesperado para esas fechas. Aumentó el caudal en los ríos, hubo deslizamientos de tierra y caídas de rocas. Fue calificada como una tormenta de invierno en pleno verano.

¿Qué la hizo particular? La mayoría de las tormentas de verano son provocadas por bajas segregadas que se desprenden del flujo medio de los oestes y generan precipitaciones aisladas, o por flujos de aire provenientes del este que transportan humedad desde Argentina.

Pero la del 2021 fue producto de un río atmosférico que transportó enormes cantidades de vapor de agua desde el trópico, que descargó de lleno al chocar con la Cordillera de los Andes.

La temperatura bajó tanto que la nieve comenzó a caer mucho más abajo de lo habitual (a unos 2.400 metros de altura y no sobre los 4.000), por lo que en lugar de lluvia tibia, los glaciares de la zona central —como el Olivares Alfa, en la cuenca del Maipo— recibieron una capa de nieve fresca y gruesa.

Fotografías del glaciar Olivares Alpha antes y después de la tormenta de enero de 2021. Fuente: Bravo et al. 2025, The Cryosphere.
Fotografías del glaciar Olivares Alpha antes y después de la tormenta de enero de 2021. Fuente: Bravo et al. 2025, The Cryosphere.

El evento fue un auténtico “salvavidas” en medio de una megasequía brutal, logrando que el glaciar recuperara en tres días lo que había perdido durante meses. No solo fue la nieve; las nubes espesas actuaron como un quitasol que mantuvo el frío y protegió el hielo.

¿Un respiro temporal o una nueva tendencia climática?

Este contrapeso natural demostró que un solo evento extremo puede frenar, al menos temporalmente, el declive de los glaciares. Sin embargo, no todos los ríos atmosféricos son tan generosos.

En otros lugares del mundo, como en Nueva Zelanda o la Antártida, estos mismos sistemas han llegado cargados de aire demasiado cálido, provocando derretimientos acelerados y lluvias donde solo debería haber hielo.

La gran pregunta es si veremos esto con más frecuencia. Al mirar hacia atrás, los registros históricos de Santiago (que datan de 1911) no muestran que estas supertormentas de verano se estén volviendo más comunes debido al cambio climático; siguen siendo eventos muy raros y azarosos.

Sin embargo, si miramos hacia el futuro y a escala global, el panorama cambia. Los análisis muestran que, con un planeta más caliente, los ríos atmosféricos se volverán más intensos y más cargados de agua.

Además, se están desplazando hacia los polos. Esto significa que los glaciares del centro y sur de Chile estarán cada vez más expuestos a estas visitas inesperadas que, dependiendo de un par de grados de temperatura, pueden ser un alivio milagroso o un golpe de gracia para el hielo.

Referencias para la nota

Bravo, C., Cisternas, S., Viale, M., Paredes, P., Bozkurt, D., & García-Lee, N. (2025). An unseasonal atmospheric river drives anomalous summer snow accumulation on glaciers of the subtropical Andes. The Cryosphere

Valenzuela, R., Garreaud, R., Vergara, I., Campos, D., Viale, M., & Rondanelli, R. (2022). An Extraordinary Dry Season Precipitation Event in the Subtropical Andes: Drivers, Impacts and Predictability. Weather and Climate Extremes