Unos científicos descubren restos de sangre en un dinosaurio de 115 millones de años hallado en Brasil

Un estudio internacional ha identificado estructuras similares a los glóbulos rojos en un fósil brasileño, con restos químicos de hemoglobina conservados durante millones de años, lo que amplía nuestros conocimientos sobre la biología de los dinosaurios prehistóricos.

Unos científicos han encontrado restos microscópicos de sangre en los huesos del dinosaurio Aratasaurus museunacionali, en el noroeste de Brasil. Crédito: Universidad de Curtin/Imagen difundida por Reuters.
Unos científicos han encontrado restos microscópicos de sangre en los huesos del dinosaurio Aratasaurus museunacionali, en el noroeste de Brasil. Crédito: Universidad de Curtin/Imagen difundida por Reuters.

Un equipo internacional de investigadores ha identificado posibles restos de sangre fosilizada en un dinosaurio que vivió hace aproximadamente 115 millones de años en lo que hoy es territorio brasileño. El descubrimiento se produjo tras el análisis de un hueso hallado en Ceará y se ha publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los científicos han encontrado estructuras similares a los glóbulos rojos que conservan señales químicas del hemo, un componente de la hemoglobina responsable del transporte de oxígeno en la sangre. Según los autores, se trataría de los vestigios más antiguos conocidos de esta molécula asociados a células sanguíneas de dinosaurios.

El fósil pertenece al Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio carnívoro de aproximadamente tres metros de longitud, considerado un pariente lejano de las aves. Descubierto en 2008, el ejemplar sobrevivió al incendio que destruyó parte del Museo Nacional, en Río de Janeiro, en 2018.

Los análisis identifican restos químicos conservados

Para estudiar el material, los investigadores utilizaron microscopía electrónica e identificaron estructuras ovaladas de aproximadamente 23 micrómetros en el interior de canales óseos que anteriormente estaban ocupados por vasos sanguíneos. Los análisis revelaron la presencia de hierro, carbono y nitrógeno, elementos asociados al hemo.

Trabajo de campo de la investigación, publicado en la revista científica PNAS. Crédito: Universidad de Curtin.
Trabajo de campo de la investigación, publicado en la revista científica PNAS. Crédito: Universidad de Curtin.

El equipo también comparó la composición química del hueso con la de las rocas circundantes. Mientras que el material fosilizado presentaba signos predominantes de hemo, los sedimentos contenían compuestos relacionados con la clorofila de los microorganismos, lo que refuerza la interpretación de su origen biológico.

Según Kliti Grice, investigadora de la Universidad de Curtin, en Australia, y autora principal del estudio, el hallazgo constituye un registro mineral y molecular de la biología original del animal, y no sangre conservada en su forma original.

Unas condiciones especiales favorecieron la fosilización

Los científicos creen que el dinosaurio quedó enterrado bajo una capa de microorganismos, en un entorno con poco oxígeno. Estas condiciones habrían ralentizado la descomposición de los tejidos, mientras que los minerales que contienen manganeso contribuyeron a su conservación.

Las estructuras identificadas son más grandes y más redondeadas que los glóbulos rojos de las aves y los cocodrilos actuales. Los investigadores consideran que estas diferencias pueden deberse a las transformaciones sufridas durante millones de años de fosilización.

A pesar de las pruebas, los autores reconocen que existen limitaciones. Parte de los compuestos químicos podría tener un origen microbiano, y no se han encontrado proteínas completas, sino fragmentos moleculares asociados a la sangre.

El descubrimiento abre nuevas posibilidades para la paleontología

La paleontóloga Ángela Delgado Buscalioni, de la Universidad Autónoma de Madrid, que no participó en la investigación, considera que la combinación de características estructurales y químicas refuerza la identificación de los posibles glóbulos rojos.

El estudio también demuestra que la información sobre tejidos y moléculas puede conservarse en fósiles muy antiguos, lo que ofrece nuevas posibilidades de investigación sobre organismos extintos.

Los investigadores pretenden analizar especímenes de otras épocas y entornos para comprobar si este tipo de conservación es excepcional. Se espera que las nuevas técnicas permitan identificar restos similares en colecciones paleontológicas ya existentes.

Referencia de la noticia

SINC. (2026). Descubren restos de sangre fosilizada en un dinosaurio brasileño.