¿El futuro del verano en Santiago es salado? La alternativa al cloro que ahorra agua y cuida tu piel

Las piscinas de agua salada son más ecológicas y permiten ahorrar más agua que las tradicionales. Si estás pensando en implementar este sistema, descubre aquí en qué consiste, cómo funciona su tecnología y cuáles son sus pros y contras.

Las piscinas de agua salada son una alternativa ecológica a los sistemas tradicionales.
Las piscinas de agua salada son una alternativa ecológica a los sistemas tradicionales.

¿Cansado del fuerte olor a cloro en las piscinas? Existe una alternativa que no solo permite baños con menos químicos, sino que es ecológica y garantiza un ahorro de agua y dinero a largo plazo: las piscinas de agua salada.

Lo primero a aclarar es que no se trata de agua de mar. Estas piscinas tienen una salinidad similar a la de una lágrima y generan su propio cloro mediante electrólisis salina. Para ello, se instala un equipo cuya célula eléctrica transforma la sal en un desinfectante natural y constante.

Al eliminar la necesidad de añadir químicos manualmente, se protege la piel, los ojos y el cabello, aunque el sistema también presenta desafíos técnicos. A continuación, te contamos en mayor detalle cómo funciona esta tecnología que gana terreno en Santiago, y que podría llegar a ser el futuro del verano en la capital.

¿Cómo funciona una piscina de agua salada?

El corazón del sistema es el clorador salino, un dispositivo que se integra al sistema de filtración y produce desinfectante a partir de la sal mediante electrólisis. Este proceso genera un agente mucho más natural y ecológico que el cloro industrial de las piscinas tradicionales.

Las piscinas de agua salada evitan la irritación de ojos y piel.
Las piscinas de agua salada evitan la irritación de ojos y piel.

Para que funcione, basta con añadir sal común al agua, en una concentración de 4 a 5 gramos por litro. Luego, cuando la bomba impulsa el agua hacia el filtro, esta atraviesa la célula del clorador, en donde unos electrodos descomponen la molécula de sal y crean hipoclorito sódico. Este componente elimina eficazmente bacterias, algas y microorganismos, pero es más natural y menos irritante que el cloro tradicional.

Un punto interesante sobre este sistema es que se trata de un ciclo cerrado. Una vez que el desinfectante actúa y se expone al sol, se recombina y vuelve a transformarse en sal. De esta forma, el insumo no se consume, permitiendo que el ciclo se repita.

Ventajas: ahorro de agua, sostenibilidad y cuidado de la piel

Una de las principales ventajas de las piscinas de agua salada es que requieren menos químicos. Esto elimina el fuerte olor a cloro y evita la irritación de ojos y piel. Además, el agua se siente más suave y sedosa al tacto, ya que la sal actúa como un ablandador natural.

Aunque requieren una mayor inversión inicial, la mantención de las piscinas de agua salada es más económica a largo plazo.
Aunque requieren una mayor inversión inicial, la mantención de las piscinas de agua salada es más económica a largo plazo.

Aunque requieren una inversión inicial superior, su mantenimiento a largo plazo es más económico. Al evitar la acumulación excesiva de residuos químicos, no es necesario renovar el agua tan seguido, lo que genera un ahorro hídrico importante. Asimismo, la producción constante de cloro impide que el agua se deteriore o se torne verde, reduciendo la frecuencia del lavado de filtros.

Otro punto a destacar es que, contrario a lo que pueda parecer, la salinidad de estas piscinas no es muy elevada. La concentración es significativamente menor que la del mar, por lo que el agua no presenta un sabor salado molesto.

Desventajas: inversión inicial, corrosión y control del pH

Una desventaja de este sistema es la mayor inversión inicial, debido principalmente al costo del clorador salino, que es superior al equipo de cloro tradicional. Además, el dispositivo requiere electricidad para operar, lo que añade un pequeño consumo energético que no existe con el uso manual de pastillas.

A lo anterior se suma el poder corrosivo de la sal. Con el tiempo, puede deteriorar elementos metálicos como escaleras, pasamanos y tornillos, además de componentes internos de la bomba. Las salpicaduras también pueden manchar o erosionar bordes de madera o piedra porosa.

Por último, en estas piscinas es importante monitorear el pH del agua, ya que el sistema tiende a elevarlo. Debido a esto, se recomienda contar con un regulador de pH para evitar complicaciones. De lo contrario, es necesario medir y ajustar el pH en forma frecuente para evitar que el agua se enturbie y se forme cal o sarro en las paredes o el equipo.

En una ciudad como Santiago, en donde la eficiencia hídrica es vital, estas piscinas presentan una alternativa ecológica que además se traduce en ahorro económico a largo plazo. A pesar de sus desafíos iniciales, sin duda son una opción a tener en cuenta para futuros veranos en la capital.

Referencias de la noticia

Elle Decoration. Todo lo que tienes que saber sobre las piscinas de agua salada. 2022.