Tres maravillas ocultas del Desierto de Atacama que la mayoría de los turistas se pierde
Descubre el Desierto de Atacama más allá de las rutas tradicionales. Te contamos sobre tres atractivos no tan conocidos del norte chileno que te sorprenderán con paisajes que parecen sacados de otro planeta.

El Desierto de Atacama es un destino que no deja indiferentes a los turistas que visitan Chile. Es un lugar de extremos, en donde se puede encontrar uno de los lugares más áridos del planeta y sorprendentes rincones, como lagunas de colores, increíbles formaciones rocosas, una fauna única y paisajes que parecen de otro mundo.
Este impresionante desierto se extiende por más de 105.000 kilómetros cuadrados, considerando solo su núcleo más árido, abarcando casi todo el Norte Grande y Chico de Chile y casi un quinto del territorio continental del país.
A pesar de esta enorme extensión, el turismo en el Desierto de Atacama se suele concentrar en unos pocos destinos y puntos de interés. Es por eso que, si quieres salir de las rutas tradicionales y conocer todas las demás maravillas que este rincón del norte chileno tiene para ofrecer, aquí te contamos sobre tres joyas ocultas del desierto que también merecen una visita.
Salar de Pedernales
Para comenzar, tenemos un atractivo del altiplano de la Región de Atacama que sorprende con sus lagunas de tonalidad turquesa y sus paisajes únicos y poco visitados: el Salar de Pedernales.
Se trata del salar más grande de la Región de Atacama, el cual tiene una superficie aproximada de 335 kilómetros cuadrados de costra salina y se encuentra a más de 3.300 msnm. Es un lugar que impresiona con su blancura, ya que pareciera que sus llanuras blancas de sal se extienden hasta el horizonte.

Uno de sus puntos más fascinantes es la laguna turquesa, en la que es posible flotar como en el Mar Muerto debido a su elevada salinidad. Este lugar, además, es un ecosistema clave para la fauna de la zona, en el que, con un poco de suerte, es posible ver flamencos, vicuñas y guanacos.
Se encuentra a 250 km de Copiapó y se puede visitar por el día o como parte de rutas que incluyen otros atractivos de la zona. Se puede llegar en tour o en vehículo particular, aunque se debe considerar que el camino es de alta complejidad y que se requiere un vehículo de doble tracción para el tramo final. Una agencia que ofrece este tour es Machicua (@machicua.cl), la cual cuenta con expediciones de 1 o 2 días al Salar de Pedernales y a otros atractivos.
Monjes de la Pacana
Si bien San Pedro de Atacama es uno de los principales destinos del norte de Chile, muy concurrido por visitantes nacionales y extranjeros, hay un atractivo que muchos pasan por alto a pesar de sus imponentes paisajes: los Monjes o Centinelas de la Pacana.

Se trata de unas sorprendentes formaciones rocosas ubicadas en los alrededores del Salar de Tara, a cerca de 4.300 msnm, las cuales resultan visualmente muy llamativas, ya que están en medio de una solitaria llanura. La formación más impresionante es el “monje” principal, el que tiene 25 metros de altura y lleva este nombre porque asemeja la silueta de un monje orando.
Estas curiosas estructuras son de origen volcánico y se formaron a lo largo de millones de años gracias a la erosión provocada por el viento altiplánico. Se pueden visitar en tour o en excursiones guiadas que salen desde San Pedro de Atacama, las cuales incluyen otros atractivos de la zona y normalmente se ofrecen como Ruta de los Salares.
Presencias Tutelares
Para el último atractivo de este listado nos trasladamos a la Región de Arica y Parinacota, en el extremo norte de Chile. Allí se puede visitar un imponente conjunto escultórico de hormigón armado y arcilla, obra del artista Juan Díaz Fleming.

El complejo está compuesto por tres esculturas que miden entre 9 y 11 metros de altura, las cuales rinden tributo a los primeros pueblos en asentarse en el territorio. Las dos figuras principales se denominan “El origen de la estirpe”, mientras que la estructura de menor tamaño y semiesférica se denomina “Los ancestros”.
Se encuentran a 27 km al sur de la ciudad de Arica, en plena Pampa de Acha, y se pueden visitar en vehículo particular o en tours ofrecidos por la zona. Estos últimos normalmente también incluyen la visita a diferentes geoglifos y sitios arqueológicos de los alrededores.