Chaqueta amarilla en primavera: este es el momento clave para frenar nuevas colonias
El aumento de las temperaturas en primavera activa el ciclo biológico de la avispa chaqueta amarilla. INIA recomienda controlar a las reinas durante su vuelo, antes de que formen nuevas colonias que puedan transformarse en una amenaza para las colmenas.

El avance de la primavera meteorológica no solo trae tardes más cálidas y una mayor actividad de los insectos. También inicia una etapa crítica para la apicultura chilena: el ciclo biológico de la avispa chaqueta amarilla (Vespula germanica), especie introducida que representa una amenaza para las abejas y distintas actividades agrícolas.
Con el aumento de las temperaturas, las reinas que sobrevivieron al invierno abandonan sus refugios y comienzan a buscar lugares donde establecer nuevos nidos. En la zona central, este proceso ocurre principalmente entre septiembre y noviembre.
Una depredadora oportunista que gana protagonismo en primavera
La chaqueta amarilla posee una dieta amplia y oportunista. El SAG señala que puede consumir polen, fruta, carne y otros insectos, característica que le permite aprovechar distintos recursos durante la temporada cálida. Además, construye habitualmente sus nidos bajo tierra, dificultando su detección y control.
Su presencia también puede afectar otros componentes de los ecosistemas agrícolas, debido a su comportamiento depredador y a la competencia por recursos. El SAG reconoce impactos de esta especie sobre la agricultura y la apicultura.
La fruta también forma parte de su dieta, por lo que su presencia puede generar problemas durante períodos de maduración y cosecha. De esta manera, una misma especie puede coincidir con distintos momentos sensibles de la actividad agrícola.
De una reina a una nueva colonia
El momento más importante para prevenir esta expansión ocurre precisamente al comienzo de la primavera. Las reinas fecundadas pasan el invierno protegidas y, cuando las condiciones térmicas son favorables, salen de sus refugios para buscar un lugar donde iniciar una nueva colonia.
La primera etapa depende de la reina: ella selecciona el sitio, comienza la construcción del nido y alimenta a las primeras crías. Posteriormente, aparecen las obreras, que se encargan de obtener alimento, mantener y defender la colonia. Hacia fines del verano aparecen nuevas reinas y machos, que participan del ciclo reproductivo que dará origen a las colonias de la siguiente temporada.

Las condiciones térmicas son parte de esta historia. INIA desarrolló Avispa-T considerando la relación entre temperatura y actividad de la especie, permitiendo identificar el período en que comienza el vuelo de las reinas. Así, la meteorología puede ayudar a anticiparse a una amenaza que, una vez establecida, resulta considerablemente más difícil de controlar.
Por ello, capturar una reina antes de que establezca su nido puede evitar la formación de una nueva colonia. El SAG señala que por cada reina capturada se evita potencialmente un nuevo nido, razón que sustenta la campaña “Avíspate, atrapa a la reina”.
¿Cómo se puede controlar?
Durante el período de vuelo de reinas, INIA recomienda utilizar trampas con agua y vinagre de manzana, instaladas en lugares donde hubo presencia de avispas o nidos durante la temporada anterior.
El SAG también recomienda trampas artesanales con cebos específicos. Una vez establecidos los nidos, el manejo se vuelve más complejo y riesgoso, por lo que no se recomienda intervenir directamente una colonia activa sin asesoría especializada.
El control biológico también ha sido investigado en Chile. El SAG evaluó la introducción del parasitoide Sphecophaga vesparum vesparum, proveniente de Nueva Zelanda, pero los antecedentes disponibles no muestran que haya logrado establecerse de manera efectiva en el país.
Otra línea de investigación corresponde a hongos entomopatógenos nativos. Un estudio de la Universidad de Concepción evaluó aislamientos chilenos de Beauveria bassiana y Metarhizium anisopliae, obteniendo mortalidades de hasta 100 y un 78,4 %, respectivamente, bajo condiciones de laboratorio. Estos resultados son prometedores, aunque todavía se requiere validar su eficacia en terreno antes de considerarlos una alternativa de control disponible.