Flores cuando más las necesitan: cómo crear un pequeño jardín para abejas y otros polinizadores urbanos

Cuando todavía quedan pocas flores en el jardín, unas cuantas plantas bien escogidas pueden convertirse en una importante fuente de alimento.

Un jardín pensado para los polinizadores también puede ser ornamental: la clave está en escoger especies que aporten flores en distintos momentos del año.
Un jardín pensado para los polinizadores también puede ser ornamental: la clave está en escoger especies que aporten flores en distintos momentos del año.

El final del invierno puede ser un momento especialmente interesante para observar a los polinizadores. En las primeras jornadas templadas, abejas, abejorros y otros insectos comienzan a recorrer los jardines en busca de flores, justo cuando buena parte de las plantas todavía no ha iniciado su temporada.

Crear un pequeño espacio floral en casa permite acompañar ese despertar y, al mismo tiempo, disfrutar de un rincón vivo que cambia con las estaciones.

No hace falta disponer de mucho terreno ni llenar el jardín de especies. Una jardinera, varias macetas o un grupo de arbustos pueden cumplir funciones diferentes si elegimos plantas que florezcan en distintos momentos. Así, el espacio no solo resulta atractivo para nosotros: también puede convertirse en una fuente de alimento para la fauna que lo visita.

¿Por qué importan tanto las flores a finales de invierno?

Durante los meses fríos, la oferta de flores puede disminuir considerablemente. Sin embargo, los polinizadores no desaparecen: cuando las temperaturas permiten salir a forrajear, necesitan encontrar néctar, que les aporta principalmente energía, y polen, fuente de proteínas y otros nutrientes.

Para los abejorros, además, las primeras fuentes de alimento son especialmente importantes al comienzo de su ciclo anual, cuando las reinas deben alimentarse y abastecer a las primeras crías.

Por eso, para favorecer a los polinizadores no basta con pensar en cuántas plantas tenemos: también importa cuándo florecen y durante cuánto tiempo mantienen recursos disponibles.

Un jardín de polinizadores también cabe en una maceta

Una ventana con buena luz, un balcón o unas pocas macetas pueden ser suficientes para comenzar. En espacios reducidos conviene elegir especies de porte contenido, fáciles de cultivar y capaces de ofrecer flores durante buena parte de la temporada.

  • Caléndula (Calendula officinalis): Es una planta anual muy fácil de cultivar, con flores abiertas en tonos amarillos y naranjas que resultan accesibles para distintos insectos.
Las flores pequeñas y agrupadas del aliso aportan una textura diferente al conjunto y permiten combinarlo con especies de mayor porte.
Las flores pequeñas y agrupadas del aliso aportan una textura diferente al conjunto y permiten combinarlo con especies de mayor porte.
  • Aliso (Lobularia maritima): Su pequeño tamaño permite incorporarlo incluso en jardineras estrechas, donde forma una cobertura baja de numerosas flores perfumadas.

Otra alternativa especialmente interesante es la vitadinia (Erigeron karvinskianus), una planta perenne y muy resistente que forma matas ligeras cubiertas de pequeñas flores blancas, rosadas y violáceas. Tolera distintas condiciones de cultivo y requiere poco mantenimiento, por lo que puede funcionar muy bien en balcones o pequeños rincones del jardín.

Romero y salvias: un jardín que también cabe en la cocina

Quienes viven en un departamento pueden aprovechar algo tan cotidiano como una ventana luminosa. El romero (Salvia rosmarinus) y la salvia común (Salvia officinalis) son hierbas culinarias que también producen flores atractivas para las abejas y pueden cultivarse en macetas. Ambas necesitan buena iluminación y un sustrato con buen drenaje, por lo que una ventana soleada o un balcón son opciones mucho mejores que un rincón interior oscuro.

Una maceta junto a una ventana luminosa puede cumplir una doble función: aportar hierbas para la cocina y, cuando florecen, ofrecer recursos a los polinizadores.
Una maceta junto a una ventana luminosa puede cumplir una doble función: aportar hierbas para la cocina y, cuando florecen, ofrecer recursos a los polinizadores.

El género Salvia también ofrece muchas alternativas ornamentales, con especies y cultivares de distintos tamaños y colores. Muchas son especialmente atractivas para los polinizadores y pueden prolongar la oferta de flores hacia la primavera y el verano, aunque su comportamiento y resistencia varían según la especie.

Además de su valor para la fauna, estas plantas tienen una ventaja para quien vive en espacios pequeños: pueden formar parte de un jardín útil, donde las mismas macetas aportan flores, aroma y hojas para la cocina.

Si tienes más espacio, piensa en arbustos

Cuando existe un patio o jardín, podemos ampliar mucho más la oferta floral incorporando plantas que ocupen mayor volumen y mantengan flores durante períodos prolongados.

El durillo (Viburnum tinus) resulta especialmente interesante para el final del invierno y comienzo de la primavera, mientras que la verónica arbustiva (Hebe speciosa) puede mantener una floración prolongada y aportar recursos durante buena parte de la temporada.

La floración invernal de Erica carnea la convierte en una de las alternativas más interesantes para cubrir el final de la estación fría y el comienzo de la primavera.
La floración invernal de Erica carnea la convierte en una de las alternativas más interesantes para cubrir el final de la estación fría y el comienzo de la primavera.

A ellas se puede sumar la Erica carnea, cuyas flores ricas en néctar y polen son particularmente valiosas durante el invierno y el inicio de la primavera, cuando todavía escasean otras fuentes de alimento.

Una combinación así permite construir una oferta floral más estable: algunas plantas comienzan antes, otras toman el relevo y algunas pueden continuar durante buena parte de la temporada. No se trata de que todo florezca a la vez, sino de evitar que el jardín se quede sin flores durante largos períodos.

Y ahí está la verdadera gracia de crear un espacio para polinizadores: no importa si empieza con una maceta junto a una ventana o con varios arbustos en el jardín. Cuando elegimos las plantas pensando también en quienes las visitan, ese rincón deja de ser solamente decorativo y se convierte en un pequeño espacio funcional para la vida que nos rodea.