Las lluvias ya dejan su huella en las cerezas, pero el frío podría contar otra parte de la historia
En Coquimbo, las lluvias ya dejaron señales visibles en los cerezos, con partiduras y microfisuras en algunos huertos. A estos daños se suma un antecedente que vuelve a cobrar relevancia: en 2022, una primavera fría estuvo asociada a una caída de frutos tras una buena cuaja.

Las lluvias de las últimas semanas han puesto nuevamente a prueba a la agricultura chilena. Hasta ahora, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) señala que no existe evidencia de un impacto productivo generalizado, aunque sí se han registrado efectos puntuales asociados al exceso de humedad, retrasos de cosechas y dificultades para realizar labores agrícolas.
El presidente de la SNA, Antonio Walker, señaló que la preocupación del sector no está solamente en las precipitaciones, sino también en la evolución de las temperaturas mínimas.
Una disminución importante de las bajas temperaturas podría afectar este proceso y, con ello, el potencial productivo de la temporada 2026-2027.
Cerezas: daños que ya comienzan a observarse
Las cerezas muestran algunos de los efectos concretos asociados a las precipitaciones. En la Región de Coquimbo, una primera evaluación reportó huertos con entre 40 y 50 % de partidura, mientras que otros presentaron cerca de un 20 % de microfisuras.

Leonardo Riveros, Zonal Norte de Teno Fruit, señaló a Smartcherry que las variedades tempranas, algunas próximas a cosechar, son las que muestran mayor afectación. Brooks aparece entre las variedades más dañadas, mientras Glen Red presenta hasta ahora un menor nivel de daño.
En Ñuble, la preocupación ya había sido planteada durante septiembre. El 23 de ese mes, BioBioChile recogió las declaraciones de Daniel Monsalves, concejal de Quillón y exportador de cerezas, quien estimó una eventual disminución de hasta 50 % de la producción si las condiciones meteorológicas adversas continuaban. Se trató de una proyección preliminar y no de un balance definitivo.
El frío puede mostrar sus efectos después de la cuaja
El antecedente de 2022 permite comprender por qué las temperaturas merecen seguimiento durante esta temporada. En aquella primavera se observó una caída de frutos que apareció después de una buena cuaja inicial.
RedAgrícola, por su parte, recogió reportes de una caída de frutos inesperada y extendida en distintas variedades, en un contexto marcado por las condiciones meteorológicas frías y húmedas de aquella primavera.
Esto no significa que el fenómeno vaya a repetirse en 2026-2027. Sin embargo, existen antecedentes de cómo condiciones térmicas desfavorables pueden generar efectos visibles semanas después de la cuaja, por lo que una evaluación temprana no necesariamente refleja el resultado productivo final.
Un octubre que seguirá bajo vigilancia

El escenario meteorológico mantiene abierta esta incertidumbre. Según Meteored, el pronóstico actualizado mantiene precipitaciones sobre el promedio durante octubre desde sectores de Atacama hasta Los Lagos, aunque con una disminución de la intensidad respecto de la primera semana del mes.
La proyección estacional de la DMC también apunta a precipitaciones sobre lo normal desde parte de Coquimbo hasta Los Ríos durante octubre, noviembre y diciembre, mientras las temperaturas máximas tenderían a ubicarse bajo lo normal desde el interior de Coquimbo hasta Los Ríos.
Por ello, la evolución de las lluvias, temperaturas, estado fenológico y condición de cada huerto será determinante para conocer durante las próximas semanas cuál será el impacto real de esta primavera sobre la agricultura chilena.