Siembra esta flor en octubre y llena de color tu balcón en verano: la caléndula también crece en maceta

Una maceta, unas semillas y un rincón soleado pueden ser suficientes para llenar de flores un balcón durante los meses más cálidos.

Una flor sencilla y generosa que puede llenar de color un balcón y convertirse en una buena compañera para quienes recién comienzan a cultivar en casa.
Una flor sencilla y generosa que puede llenar de color un balcón y convertirse en una buena compañera para quienes recién comienzan a cultivar en casa.

Hay plantas que parecen agradecer cualquier oportunidad que les demos para crecer, y la caléndula (Calendula officinalis) es una de ellas. Es rústica, se adapta bastante bien a distintas condiciones y resulta especialmente agradecida para quienes están comenzando a cultivar flores o simplemente quieren sumar color sin complicarse demasiado con sus cuidados.

Además, es una buena candidata para acompañar un pequeño huerto en el balcón, junto a hortalizas, hierbas aromáticas u otras plantas. Octubre es un buen momento para comenzar su cultivo en gran parte de Chile, y no hace falta tener un jardín para disfrutarla: un balcón o una terraza con varias horas de sol puede ser suficiente para verla crecer y florecer.

Una flor que puedes empezar directamente desde semilla

Una de las mayores ventajas de la caléndula aparece desde el comienzo: sus semillas suelen germinar con bastante facilidad y las plántulas se establecen rápidamente cuando encuentran condiciones adecuadas. Frente a otras flores que pueden resultar más delicadas al momento de iniciar un cultivo, la caléndula suele ofrecer buenos resultados incluso cuando no tenemos demasiada experiencia con los almácigos.

Una siembra densa en almácigo permite aprovechar mejor las semillas y luego dividir las pequeñas plantas al momento del trasplante.
Una siembra densa en almácigo permite aprovechar mejor las semillas y luego dividir las pequeñas plantas al momento del trasplante.

Puede sembrarse directamente en el recipiente definitivo y, una vez que las plantas comienzan a desarrollarse, rápidamente adquieren un aspecto más tupido. De hecho, su facilidad para reproducirse y aparecer nuevamente en los lugares donde ha dejado semillas hace que en algunos jardines se comporte casi como una planta espontánea.

Elige una maceta con espacio y buen drenaje

Aunque puede cultivarse perfectamente en una maceta individual, la caléndula suele aprovechar mejor una jardinera o un recipiente relativamente ancho, porque muchas variedades forman matas que se expanden hacia los lados además de crecer en altura. Esto también facilita el mantenimiento cuando tenemos varios ejemplares juntos.

Aunque puede crecer en macetas individuales, una jardinera ofrece a la caléndula espacio suficiente para expandirse y formar una composición más tupida y colorida.
Aunque puede crecer en macetas individuales, una jardinera ofrece a la caléndula espacio suficiente para expandirse y formar una composición más tupida y colorida.

Busca un recipiente con buenos orificios de drenaje y un sustrato suelto, que permita eliminar el exceso de agua. Una ubicación con varias horas de sol favorecerá el crecimiento y la floración. Durante el cultivo, basta con mantener una humedad moderada y evitar que las raíces permanezcan constantemente empapadas.

Mucho sol y algunos cuidados para tener más flores

Para conseguir una floración abundante, busca un lugar con buena exposición al sol. A medida que la planta crece, puedes retirar las flores que comienzan a marchitarse para estimular la aparición de nuevas y mantener la planta floreciendo durante más tiempo.

La caléndula puede ser generosa durante varios meses: con buenas condiciones, la floración puede prolongarse desde la primavera hasta el otoño.
La caléndula puede ser generosa durante varios meses: con buenas condiciones, la floración puede prolongarse desde la primavera hasta el otoño.

Si además quieres obtener semillas para la próxima temporada, basta con dejar algunas flores en la planta y esperar a que se sequen por completo. Cuando la cabeza floral esté seca, puedes recolectarla y guardar las semillas para volver a sembrarlas.

Una explosión de color que también atrae vida

Si algo hace especial a la caléndula es que no existe una única forma de disfrutarla. Hay variedades con flores simples, semidobles y dobles, en tonos que van desde el amarillo claro hasta naranjas intensos, por lo que pueden aportar un aspecto muy alegre incluso a un balcón pequeño.

Y mientras nosotros disfrutamos del color, sus flores pueden convertirse en un recurso para abejas, sírfidos y otros insectos visitantes. Por eso, si ya tienes un pequeño huerto en el balcón, incorporar unas caléndulas no solo permite separar visualmente la zona de flores de las hortalizas: también suma diversidad y alimento para los polinizadores que pasan por el espacio.