El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes: la OMM advierte sobre un escenario climático extremo para 2027
La Organización Meteorológica Mundial alertó que el calentamiento del Pacífico podría superar los registros de las últimas cuatro décadas. El fenómeno alcanzaría su máximo hacia fines de 2026 y alteraría las lluvias y temperaturas durante 2027.

El próximo verano del hemisferio sur podría desarrollarse bajo la influencia de uno de los episodios de El Niño más intensos jamás observados. La advertencia llegó de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que difundió un nuevo informe climático y anticipó que el fenómeno podría alcanzar una magnitud sin precedentes en los registros de monitoreo de las últimas cuatro décadas.
De acuerdo con las proyecciones del organismo, el episodio alcanzaría su punto máximo hacia diciembre, aunque sus efectos sobre la circulación atmosférica podrían extenderse durante buena parte de 2027.
La advertencia fue presentada por la argentina Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, junto con Tom Fletcher, responsable de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas. Ambos insistieron en la necesidad de anticiparse a los impactos y reforzar la preparación de las comunidades más expuestas.
Saulo señaló que los valores previstos se sitúan fuera de las escalas de monitoreo utilizadas durante los últimos 40 años. El dato no implica que la temperatura media global vaya a aumentar 3,8 °C, sino que se refiere a la anomalía térmica de la superficie del mar en la región tropical del Pacífico.
Sequías, inundaciones y calor extremo: los riesgos que preocupan
El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Ese cambio modifica los vientos y la circulación atmosférica, alterando los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
Cuando alcanza una intensidad elevada, sus consecuencias pueden ser muy diferentes según la ubicación geográfica. Algunas zonas reciben precipitaciones abundantes, con riesgo de inundaciones y crecidas de ríos, mientras que otras atraviesan períodos secos más prolongados. A esto se suma una mayor probabilidad de temperaturas superiores a los valores habituales en amplias regiones.
We're headed for an El Niño that is quite literally off the charts. WMO's Global Seasonal Climate Update shows that El Niño is forecast to exceed the scale of global monitoring charts. Its impacts will be felt well into 2027. Read the full update: https://t.co/TNAzqhUN1h https://t.co/wepfQM8Z7z
— World Meteorological Organization (@WMO) October 22, 2026
El nuevo panorama de la OMM anticipa lluvias por encima de lo normal en sectores de África oriental, el sudeste de América del Sur y partes de América del Norte. En contraste, se identifican riesgos de déficit de precipitaciones en sectores de América Central, el Caribe y la Amazonia, entre otras regiones.
Estas proyecciones describen tendencias estacionales, no el lugar ni el momento exacto en que ocurrirá un temporal, una inundación o una ola de calor. Para determinar los impactos concretos, es indispensable complementarlas con pronósticos regionales y nacionales.
¿Qué puede pasar en Chile?
Chile se encuentra entre los países que deberán seguir de cerca la evolución del fenómeno de El Niño. La zona central y centro-sur merecen especial atención, debido a la posibilidad de registrar precipitaciones superiores a lo habitual durante la primavera y eventuales alteraciones en las temperaturas hacia el verano 2026-2027.
Históricamente, El Niño favorece el aumento de las lluvias entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos, aunque sus efectos varían según la época del año y la ubicación geográfica. Los episodios de precipitaciones intensas pueden incrementar el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos, remociones en masa y anegamientos, además de generar complicaciones para la agricultura, la infraestructura y el transporte.

De cara al verano, también existe la posibilidad de temperaturas superiores a los valores normales en distintas zonas del país. Sin embargo, la intensidad de El Niño no garantiza lluvias extremas ni olas de calor generalizadas, ya que sus efectos dependen de otros factores atmosféricos y oceánicos.
Por eso, resulta fundamental seguir los pronósticos y avisos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), las recomendaciones del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) y las actualizaciones de los organismos internacionales. La evolución del fenómeno será clave para evaluar sus posibles consecuencias durante los próximos meses.
La prevención, clave ante un fenómeno excepcional
La preocupación de Naciones Unidas no se limita a los daños materiales. Las sequías prolongadas pueden comprometer las cosechas, reducir la disponibilidad de agua y agravar la inseguridad alimentaria. Las lluvias extremas, por su parte, pueden provocar desplazamientos de población y poner bajo presión los servicios sanitarios y de emergencia.
La OMM insiste en que disponer de información anticipada permite reducir estos riesgos. Fortalecer los sistemas de alerta temprana, preparar protocolos de evacuación y planificar el manejo de los recursos hídricos son algunas de las medidas que pueden marcar la diferencia.
El Niño no es un fenómeno nuevo, pero la magnitud que contemplan los pronósticos obliga a prestar especial atención a su evolución. Los próximos meses serán decisivos para confirmar hasta dónde llegará el calentamiento del Pacífico y cómo se traducirá en el comportamiento del tiempo durante 2027.