Científico chileno advierte que el centro y norte del país están sobre un «polvorín»: estas son las razones

Tras las intensas lluvias, granizadas y tornados registrados en octubre, el director del CR2 advierte sobre la combinación de El Niño, un océano más cálido y el cambio climático.

El calentamiento del Pacífico ecuatorial durante un evento de El Niño puede aportar más humedad a la atmósfera y favorecer episodios de lluvias intensas.
El calentamiento del Pacífico ecuatorial durante un evento de El Niño puede aportar más humedad a la atmósfera y favorecer episodios de lluvias intensas.

Las intensas precipitaciones, tormentas eléctricas, granizadas y tornados registrados en Chile central durante octubre de 2026 han generado preocupación por la posibilidad de enfrentar fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, especialmente tras los recientes episodios de lluvias torrenciales, inundaciones y un tornado en Estación Central.

En una entrevista publicada por El País, Roberto Rondanelli, meteorólogo, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico de la Universidad de Chile, advirtió sobre los riesgos asociados a la combinación de un episodio intenso de El Niño y el calentamiento global, factores que podrían favorecer condiciones propicias para tormentas severas.

Un océano más cálido: la combinación que preocupa a los científicos

Uno de los factores que destaca Rondanelli es el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico frente a las costas sudamericanas. Según explicó, en sectores del norte de Chile las aguas superficiales alcanzaban aproximadamente 18 °C, cuando los valores esperados para la época rondaban los 15 °C.

Una diferencia de tres grados puede parecer pequeña, pero desde el punto de vista meteorológico es significativa.

El aire cálido puede contener mayores cantidades de vapor de agua. Cuando existe suficiente humedad y se desarrollan condiciones favorables para la formación de sistemas precipitantes, la atmósfera dispone de más agua que potencialmente puede transformarse en lluvia.

El calentamiento del océano no genera automáticamente tormentas intensas, ya que también se requieren inestabilidad atmosférica y mecanismos de ascenso del aire. Rondanelli advierte que los sistemas meteorológicos pueden transportar mayor humedad hacia la cordillera, favoreciendo precipitaciones potencialmente más intensas.

El Niño y el cambio climático: ¿por qué podrían intensificar las lluvias?

El fenómeno de El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, capaz de modificar los patrones de circulación atmosférica y las precipitaciones en distintas regiones del planeta.

El Niño podría intensificarse entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con anomalías oceánicas superiores a 3 °C. Créditos: CIIFEN
El Niño podría intensificarse entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con anomalías oceánicas superiores a 3 °C. Créditos: CIIFEN

En Chile central, históricamente se ha relacionado con una mayor probabilidad de condiciones lluviosas durante determinadas épocas del año, aunque sus efectos varían entre eventos. A esto se suma el cambio climático, que está modificando las condiciones de temperatura y humedad de la atmósfera.

Como referencia, por cada grado adicional de temperatura, la capacidad máxima del aire para contener vapor de agua aumenta aproximadamente un 7 %, de acuerdo con la relación de Clausius-Clapeyron.

Esto no significa que las precipitaciones aumenten automáticamente un 7 %, sino que una atmósfera más cálida puede disponer de mayor humedad para alimentar ciertos episodios de lluvia intensa.

Rondanelli considera que ambos fenómenos están influyendo en los acontecimientos recientes. No obstante, reconoce que todavía se necesitan estudios específicos para determinar cuánto contribuyó cada factor a las tormentas registradas en octubre.

Octubre de 2026: lluvias históricas, granizo y tornados en Santiago

Las tormentas de octubre de 2026 evidencian la intensidad de los fenómenos convectivos en Chile central. Según el director del CR2, las lluvias acumuladas en Santiago durante los primeros trece días superaron cualquier octubre completo registrado desde 1866.

Uno de los eventos más destacados ocurrió el martes 13 de octubre, cuando una tormenta severa dejó intensas precipitaciones, actividad eléctrica y granizo en diferentes comunas de la capital.

En Ñuñoa y Providencia se observaron granizos de aproximadamente 1,5 centímetros de diámetro. Su tamaño permite evaluar la intensidad de las corrientes ascendentes dentro de las tormentas, que mantienen las partículas de hielo suspendidas y favorecen su crecimiento antes de caer.

El episodio también estuvo acompañado por un tornado en Estación Central, otro fenómeno que ha despertado interés por comprender mejor las condiciones que favorecen su formación en Chile.

Aunque suelen asociarse con otros países, los tornados no son fenómenos nuevos en Chile. Rondanelli recordó que existen antecedentes desde finales del siglo XIX, incluso en Santiago, y que desde 2019 se han documentado 79 tornados y trombas marinas, principalmente desde la capital hacia el sur.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que sean más frecuentes, ya que las cámaras, las redes sociales y una mayor capacidad de observación permiten registrar eventos que antes podían pasar inadvertidos. Determinar si su frecuencia o intensidad está aumentando requiere investigaciones y registros de largo plazo.

El desafío de Chile: anticipar mejor las tormentas severas

Las tormentas convectivas pueden desarrollarse rápidamente y provocar impactos muy distintos entre localidades cercanas. Mientras algunas registran lluvias moderadas, otras pueden enfrentar granizadas, fuertes vientos e inundaciones repentinas, evidenciando la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana.

Las lluvias intensas pueden provocar deslizamientos de tierra y aluviones repentinos, lo que refuerza la importancia de mejorar los sistemas de alerta temprana.
Las lluvias intensas pueden provocar deslizamientos de tierra y aluviones repentinos, lo que refuerza la importancia de mejorar los sistemas de alerta temprana.

La advertencia de Rondanelli apunta a una mayor vulnerabilidad frente a condiciones atmosféricas favorables para tormentas severas, no a una catástrofe inminente. Ante el cambio climático, mejorar la investigación, la vigilancia meteorológica y la comunicación del riesgo resulta fundamental.