Demasiado pronto: ¿cuándo será el Día del Sobregiro de la Tierra 2022?

Esta fecha marca el punto en que la demanda de los seres humanos por los elementos de la naturaleza sobrepasa lo que el planeta es capaz de regenerar en el año. Hoy, necesitaríamos 1,8 Tierras para vivir en cierta armonía con la biodiversidad.

Madera
La fecha en que la humanidad acaba con los recursos para subsistir año tras año se adelanta. ¿Hasta cuándo el planeta aguantará?

¿Qué pensarías si te avisaran que a partir de este 28 de julio no recibirás ni un peso más en lo que resta de 2022? ¿Qué harías si ya no te quedara un peso para vivir a partir de esta fecha? ¿Qué pasaría si debieras sobregirarte sin respaldo para subsistir hasta diciembre? Es lo que muchas personas hacen para sobrevivir hoy en día, podrías responder. Pero, no he terminado. ¿Qué pasa si esta situación se repite todos los años de manera consecutiva durante las últimas 5 décadas y, cada vez, el presupuesto anual se te agota antes? La situación se hace insostenible, ¿no lo crees?

Entonces, la situación es insostenible, porque este jueves 28 de julio, a los seres humanos se nos habrá agotado el presupuesto natural que nos debía durar hasta el 31 de diciembre de 2022 para vivir en una mínima armonía con la biodiversidad.

Año tras año, desde 1971, la humanidad viene consumiendo más de lo que el planeta puede regenerar. Llevamos 50 años en viviendo en sobregiro.

Este 28 de julio se marca el Día del Sobregiro de la Tierra (Overshoot Day) del presente año. Es decir, para este 28 de julio es la fecha en que la demanda de la humanidad por elementos y servicios de la naturaleza (huella ecológica) sobrepasa lo que la Tierra puede regenerar en durante un año (biocapacidad).

Día del sobregiro ecológico
Debemos tomar conciencia que la situación en la que vivimos en el planeta es insostenible. Año a año, la humanidad gasta mucho más de lo que el planeta nos puede entregar para subsistir.

Esto significa que los seres humanos necesitaríamos 1,8 planetas Tierra para satisfacer nuestras necesidades (alimentación, agua, aire limpio, energía, madera, minerales, tierras, bosques, etc.) sin perder el equilibrio regenerativo de la biodiversidad. El gran problema es que este sobregiro ecológico ya suma 51 años consecutivos. ¿Cuánto más podrá aguantar la vida en el planeta este ritmo de voracidad?

¿Cómo se calcula esta fecha?

El Día del Sobregiro se calcula dividiendo la biocapacidad de la Tierra (cantidad de elementos naturales que el planeta puede generar ese año), por la huella ecológica (demanda de la humanidad para ese año), multiplicado por los 365 días del año.

La primera vez que se registró un sobregiro ecológico mundial fue en 1971 (diciembre), según los datos de la Global Footprint Network (GFN), la organización de sostenibilidad encargada de realizar este cálculo.

A partir de entonces, cada año, esta fecha se anticipa. Desde 1974 el sobregiro del planeta se alcanzó durante noviembre. De 1986 en adelante se marcó en octubre. A partir de 1997 se concretó en septiembre. Desde 2005, en agosto. Y a partir de 2019, en julio (salvo 2020 como consecuencia de la pandemia por la Covid-19).

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es tomar conciencia de la emergencia climática, de contaminación y biodiversidad que sufrimos, y tomar acciones de manera individual y colectiva ante esta realidad.

Aquí les compartimos algunos consejos prácticos:

  • Cambiar nuestros hábitos de consumo evitando la adquisición de bienes superfluos que van desde accesorios y ropas hasta aparatos tecnológicos.
  • Reducir drásticamente el consumo de carne y alimentos procesados.
  • Cuidar y utilizar bien el agua.
  • Evitar el uso del plástico.
  • Cambiar el modo de transportarnos.
  • Bajar el consumo de energía.
  • Proteger los elementos naturales de tu entorno.

Estas son sólo algunas acciones que podemos poner en práctica de manera individual, familiar y con amigos. Pero, además, debemos ejercer el poder como ciudadanos para exigir de manera pacífica, pero enérgica que los poderes políticos, económicos y sociales actúen de una buena vez ante la emergencia que padecemos y que nos encamina, de seguir así, a un futuro sin futuro.