CIIFEN advierte: el Pacífico se calienta y podría cambiar el clima en Sudamérica este 2026

El océano Pacífico entra en una fase clave y podría modificar el clima en Sudamérica. El CIIFEN advierte un aumento de condiciones cálidas, con posibles efectos en lluvias, temperaturas y eventos extremos durante los próximos meses en la región.

La proyección estacional de anomalías de TSM para mayo–julio de 2026 muestra un predominio de aguas más cálidas en el Pacífico ecuatorial, especialmente frente a Sudamérica, reforzando la señal de un escenario cálido en desarrollo. Crédito: CIIFEN / NMME
La proyección estacional de anomalías de TSM para mayo–julio de 2026 muestra un predominio de aguas más cálidas en el Pacífico ecuatorial, especialmente frente a Sudamérica, reforzando la señal de un escenario cálido en desarrollo. Crédito: CIIFEN / NMME

El clima en Sudamérica comienza a mostrar señales claras de cambio. El más reciente boletín del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) confirma que el océano Pacífico ecuatorial está entrando en una nueva fase, con implicancias directas en lluvias, temperaturas y eventos extremos en la región.

El Pacífico ecuatorial entra en una nueva fase y podría cambiar el clima en Sudamérica en los próximos meses.

Tras meses marcados por variabilidad, la atmósfera y el océano parecen estar alineándose nuevamente. Y aunque el escenario actual se mantiene dentro de la neutralidad, las proyecciones apuntan a un posible predominio de condiciones cálidas en los próximos meses.

Del equilibrio a condiciones cálidas: el Pacífico cambia de fase

Durante marzo de 2026, las temperaturas superficiales del mar (TSM) mostraron una evolución clave. Según los mapas semanales analizados, el Pacífico central y occidental se mantuvo cercano a lo normal, mientras que el Pacífico oriental —frente a Ecuador y Perú— concentró una “piscina” de aguas más cálidas que persistió incluso a inicios de abril.

Evolución semanal de la anomalía de TSM en el Pacífico ecuatorial durante marzo y comienzos de abril de 2026, mostrando condiciones cercanas a lo normal en el Pacífico central y una persistente piscina de aguas cálidas frente a Ecuador y Perú. Crédito: CIIFEN / NOAA OISST v2.
Evolución semanal de la anomalía de TSM en el Pacífico ecuatorial durante marzo y comienzos de abril de 2026, mostrando condiciones cercanas a lo normal en el Pacífico central y una persistente piscina de aguas cálidas frente a Ecuador y Perú. Crédito: CIIFEN / NOAA OISST v2.

Este patrón no es aislado; los mapas subsuperficiales revelan que el calor no solo está en la superficie: se ha acumulado en capas de hasta 300 metros de profundidad, con anomalías que alcanzan hasta +4 °C. Esta reserva térmica es clave, porque puede emerger y reforzar el calentamiento superficial en las próximas semanas.

Anomalías de temperatura bajo la superficie del Pacífico ecuatorial entre febrero y abril de 2026 muestran la propagación de ondas Kelvin cálidas y un importante almacenamiento de calor que alcanza hasta 300 metros de profundidad. Crédito: CIIFEN / NOAA CPC.
Anomalías de temperatura bajo la superficie del Pacífico ecuatorial entre febrero y abril de 2026 muestran la propagación de ondas Kelvin cálidas y un importante almacenamiento de calor que alcanza hasta 300 metros de profundidad. Crédito: CIIFEN / NOAA CPC.

En paralelo, el Índice de Oscilación del Sur (IOS) mostró un debilitamiento importante, alcanzando valores cercanos e incluso dentro del umbral de El Niño (-8.3 a mediados de abril), lo que refuerza la idea de una atmósfera que comienza a alinearse con el océano.

Ondas Kelvin: el motor oculto del cambio

Uno de los elementos más relevantes está en la evolución de las ondas Kelvin oceánicas. Estas ondas, visibles en diagramas tipo Hovmöller, muestran cómo el calor se ha desplazado desde el Pacífico central hacia Sudamérica.

Evolución del contenido de calor en la capa superior del océano Pacífico ecuatorial entre mayo de 2025 y abril de 2026, mostrando la transición desde ondas Kelvin frías a cálidas que avanzan hacia Sudamérica. Crédito: CIIFEN / NOAA CPC.
Evolución del contenido de calor en la capa superior del océano Pacífico ecuatorial entre mayo de 2025 y abril de 2026, mostrando la transición desde ondas Kelvin frías a cálidas que avanzan hacia Sudamérica. Crédito: CIIFEN / NOAA CPC.

Durante los últimos meses, se han registrado varias fases cálidas propagándose hacia el este, con anomalías de hasta +2.5 °C en superficie y aún mayores en profundidad. Este tipo de señal es típica de fases cálidas del ENOS, y suele anticipar cambios en la circulación atmosférica. Esto significa que el océano no solo se está calentando, sino que está trasladando activamente ese calor hacia las costas de Sudamérica.

¿Qué anticipan los mapas para Sudamérica y Chile?

Las proyecciones para el trimestre mayo–julio de 2026 muestran un escenario climático con contrastes marcados. Los mapas de temperatura del aire indican anomalías positivas en gran parte de Sudamérica, incluyendo el centro y norte de Chile. En algunas regiones del continente, estas anomalías podrían alcanzar hasta +2 °C sobre lo normal, lo que refuerza la señal de un ambiente más cálido de lo habitual.

La proyección estacional de anomalías de temperatura del aire para mayo–julio de 2026 muestra un predominio de condiciones más cálidas de lo normal en gran parte de Sudamérica, incluyendo el centro y norte de Chile. Crédito: CIIFEN / NMME / ECMWF.
La proyección estacional de anomalías de temperatura del aire para mayo–julio de 2026 muestra un predominio de condiciones más cálidas de lo normal en gran parte de Sudamérica, incluyendo el centro y norte de Chile. Crédito: CIIFEN / NMME / ECMWF.

En cuanto a precipitaciones, los mapas muestran una distribución irregular. Sectores de Colombia, Ecuador y el norte de Perú podrían registrar lluvias sobre lo normal, mientras que otras zonas —especialmente costeras— presentarían déficit.

La proyección estacional de anomalías de precipitación para mayo–julio de 2026 muestra un patrón irregular en Sudamérica, con zonas de lluvias sobre lo normal en el norte del continente y sectores con déficit, reflejando una distribución desigual de las precipitaciones. Crédito: CIIFEN / NMME / ECMWF.
La proyección estacional de anomalías de precipitación para mayo–julio de 2026 muestra un patrón irregular en Sudamérica, con zonas de lluvias sobre lo normal en el norte del continente y sectores con déficit, reflejando una distribución desigual de las precipitaciones. Crédito: CIIFEN / NMME / ECMWF.

Para Chile, aunque el boletín no entra en detalle local fino, estas señales suelen traducirse en un patrón más variable: sistemas frontales más activos en ciertos periodos, alternados con pausas secas, y eventos de lluvia más concentrados.

Probabilidades en aumento: el Pacífico se inclina hacia lo cálido

El dato clave del boletín es contundente: existe un 61 % de probabilidad de condiciones cálidas en el Pacífico ecuatorial durante el trimestre mayo–julio, con posibilidad de persistencia hacia finales de 2026.

Probabilidades de intensidad del ENOS para 2026 muestran un aumento sostenido de condiciones cálidas (El Niño) a lo largo del año, con mayor presencia hacia la segunda mitad, mientras disminuyen las probabilidades de una fase neutral. Crédito: NOAA CPC / ERSSTv5.
Probabilidades de intensidad del ENOS para 2026 muestran un aumento sostenido de condiciones cálidas (El Niño) a lo largo del año, con mayor presencia hacia la segunda mitad, mientras disminuyen las probabilidades de una fase neutral. Crédito: NOAA CPC / ERSSTv5.

Además, los modelos globales (como NMME y ECMWF) coinciden en mostrar anomalías cálidas de hasta +2.5 °C en la superficie del océano, especialmente en el Pacífico centro-oriental. Aunque la probabilidad de un evento extremo se mantiene en torno al 20 %, la señal de calentamiento es consistente y sostenida.

El mensaje del CIIFEN es claro: el sistema climático está en plena transición y, aunque aún no se configura un evento El Niño consolidado, el océano Pacífico muestra una acumulación de calor relevante y la atmósfera comienza a alinearse con esta señal, anticipando un escenario más activo en los próximos meses.

Para Chile, esto podría traducirse en un invierno más variable e impredecible, con cambios bruscos entre periodos secos en algunos tramos y eventos de precipitación más intensos en otros, como en las zonas centro y sur. Así, mientras el otoño avanza, el Pacífico ya empieza a escribir el guion del resto del año, recordándonos que muchas de las claves del tiempo no están en el cielo… sino en las profundidades del océano.

Referencia de la noticia

CIIFEN. El Niño/La Niña en América Latina, abril de 2026.

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