Día Internacional de la Ballena: un festival en Atacama une investigación y comunidad para proteger el mar

La Región de Atacama celebrará el 19 de febrero una jornada autogestionada que une divulgación científica, arte y educación ambiental en un territorio clave para la conservación marina

El 19 de febrero fue la fecha instaurada en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional para conmemorar la entrada en vigor de la moratoria que prohibió la caza comercial de ballenas.
El 19 de febrero fue la fecha instaurada en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional para conmemorar la entrada en vigor de la moratoria que prohibió la caza comercial de ballenas.

Cada verano, las ballenas regresan al norte de Chile. Pero el océano que encuentran ya no es el mismo: más tráfico marítimo, más ruido submarino y corrientes alteradas por el cambio climático.

La conservación dejó de ser un concepto lejano para convertirse en una urgencia local. Chañaral de Aceituno, en la Región de Atacama, vive esa realidad frente a la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt y la Reserva Marina Isla Chañaral.

En esa zona transita y se alimenta la ballena fin, el segundo animal más grande del planeta.

El 19 de febrero, en el Día Internacional de la Ballena, la comunidad volverá a organizar el Festival de la Ballena, una iniciativa ciudadana que apuesta por la ciencia y la educación ambiental como respuesta concreta a estos desafíos.

Un océano presionado: por qué importa lo que pasa aquí

Hablar de ballenas es hablar de equilibrio marino. Según la Comisión Ballenera Internacional (CBI), las poblaciones de grandes cetáceos aún se recuperan de décadas de caza industrial, y hoy enfrentan nuevas amenazas como colisiones con embarcaciones, contaminación acústica y crisis climática.

Las ballenas cumplen un rol ecológico clave. Sus movimientos verticales en el agua ayudan a redistribuir nutrientes, favoreciendo el crecimiento del fitoplancton, esos microorganismos que capturan dióxido de carbono y sostienen la cadena alimentaria marina.

En Chile, el Ministerio del Medio Ambiente reconoce al Archipiélago de Humboldt —donde se ubica Chañaral de Aceituno— como uno de los hotspots de biodiversidad más relevantes del país.

Cuidar este territorio implica proteger especies emblemáticas y también el sustento de comunidades que viven del turismo de avistamiento responsable y la pesca artesanal.

Ciencia y comunidad, en la misma conversación

El conocimiento científico suele circular en congresos o artículos especializados. En Chañaral de Aceituno, por un día, se instala en el camping comunitario.

El Festival de la Ballena es organizado por la iniciativa ciudadana Balaena, con apoyo de la Junta de Vecinos y la Municipalidad de Freirina.

Desde las 10:00 horas habrá charlas y actividades con investigadoras e investigadores como la oceanógrafa Susannah Buchan, del Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Sur-Austral (COPAS Sur-Austral), Frederick Toro de la Corporación para la Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIANH), profesionales de CONAF y divulgadores locales.

La instancia busca explicar conceptos como qué es una reserva marina, cómo funciona una cadena trófica o por qué el ruido bajo el agua puede desorientar a una ballena. Créditos imagen: Domos kunza kamanchacos.
La instancia busca explicar conceptos como qué es una reserva marina, cómo funciona una cadena trófica o por qué el ruido bajo el agua puede desorientar a una ballena. Créditos imagen: Domos kunza kamanchacos.

“Este festival nace desde el amor por el territorio y la convicción de que la ciencia, el arte y la comunidad pueden unirse para proteger el océano. Es una actividad sencilla, sin financiamiento formal, pero con un compromiso profundo por la conservación y la educación ambiental”, señaló Marinella Maldonado, organizadora del evento y guardaparques.

Educar para que el regreso sea posible

El festival también abre espacio a la creación. Habrá un concurso de cuentos sobre la ballena fin en la Reserva Marina Isla Chañaral y una categoría de acuarela guiada por la ilustradora Camila Guaman Nicolodi, dirigida a niñas, niños y jóvenes de la zona.

La propuesta es comprender el territorio desde la experiencia. Escribir a mano una historia o pintar una ballena obliga a detenerse, a preguntar dónde vive y qué necesita para seguir llegando cada verano.

En una localidad donde el avistamiento responsable forma parte de la economía y la identidad, fortalecer ese vínculo desde la infancia también es una apuesta de futuro.

El 19 de febrero —fecha que recuerda la entrada en vigor de la moratoria internacional contra la caza comercial de ballenas en 1986— no será solo una conmemoración.

En Chañaral de Aceituno será una jornada para recordar que la protección de estos cetáceos empieza en tierra, cuando la comunidad decide hacerse cargo del mar que tiene al frente.

Referencias de la noticia

- PVM Consulting. (2026). Festival de la Ballena 2026 reunirá ciencia, arte y comunidad en Chañaral de Aceituno para conmemorar el Día Internacional de la Ballena. Comunicado de prensa de PVM Consulting.