Fiebre global e incendios extremos: expertos evaluaron el papel del cambio climático en los incendios de la Patagonia

Los incendios del verano en el sur de Sudamérica no solo arrasaron miles de hectáreas, sino que también pusieron en riesgo bosques milenarios. Un nuevo estudio apunta al cambio climático como factor clave en estas condiciones extremas.

Miles de hectáreas de bosque se quemaron este verano en la Patagonia producto de los incendios forestales.
Miles de hectáreas de bosque se quemaron este verano en la Patagonia producto de los incendios forestales.

Una de las imágenes difíciles de olvidar de este verano de 2026 es la de los incendios forestales en el sur de Sudamérica. Miles de hectáreas arrasadas por el fuego en Chile y muchas comunidades evacuadas. Pero entre las llamas no solo se quemaron viviendas y matorrales: también quedaron expuestos algunos de los bosques más antiguos del planeta, ecosistemas que han resistido siglos —incluso milenios— de historia natural.

¿Fue solo una temporada especialmente seca y ventosa? ¿O el calentamiento global está cambiando las reglas del juego? Un nuevo análisis del grupo científico World Weather Attribution buscó responder precisamente a esa pregunta: ¿cuánto influyó el cambio climático en las condiciones extremas que favorecieron estos incendios?

Un clima más caliente, incendios más probables

En los estudios de atribución, el cómo se plantea la pregunta es muy importante. Por lo general, es casi imposible saber si el cambio climático "provocó" un evento. Por eso, en este caso no se apuntó a responder la pregunta "¿El cambio climático provocó los incendios?" En cambio, se formula la pregunta de la siguiente forma: ¿El cambio climático hizo más probables las condiciones meteorológicas extremas que los alimentaron?

El análisis se centró en una combinación de variables particularmente peligrosa: temperaturas elevadas, suelos secos y vientos intensos. Cuando estos factores coinciden, el riesgo de que un incendio se inicie y se propague rápidamente aumenta de forma considerable. Para cuantificarlo, el equipo utilizó indicadores que combinan calor, sequedad y viento —el índice hot-dry-windy (HDWI, por sus siglas en inglés)— y comparó las condiciones actuales con las que existirían en un clima sin el calentamiento global observado desde la era preindustrial.

Incendios activos estudiados. Los puntos rojos marcan los incendios activos del 6 al 20 de enero, según datos de MODIS. El tamaño de los puntos no está a escala. Las dos regiones de estudio se indican con recuadros rosas. Fuente: World Weather Attribution.
Incendios activos estudiados. Los puntos rojos marcan los incendios activos del 6 al 20 de enero, según datos de MODIS. El tamaño de los puntos no está a escala. Las dos regiones de estudio se indican con recuadros rosas. Fuente: World Weather Attribution.

El resultado fue claro: episodios como los registrados en el sur de Chile y en la Patagonia argentina son hoy significativamente más probables que en un mundo 1,3 °C más frío. En otras palabras, el cambio climático no enciende la mecha, pero sí prepara el terreno para que el fuego se vuelva más intenso, más difícil de controlar y más destructivo.

Además, el estudio muestra que la tendencia de fondo importa. Años con déficit de precipitaciones, veranos más largos y olas de calor más frecuentes crean un paisaje cada vez más inflamable. Bajo estas condiciones, basta con una chispa —natural o humana— para desencadenar incendios de gran magnitud.

Biodiversidad única en peligro: los árboles que han resistido milenios, sucumben ente un nuevo régimen de incendios

Entre las áreas afectadas hay bosques que son verdaderas reliquias vivas. En lugares como el Parque Nacional Los Alerces crecen alerces (Fitzroya cupressoides) que pueden superar los 3.000 años de edad. Árboles que han sobrevivido a cambios climáticos naturales durante siglos hoy enfrentan incendios más frecuentes e intensos.

Estos ecosistemas evolucionaron bajo un régimen de fuego poco habitual. Pero el aumento de las temperaturas y las sequías persistentes están alterando ese equilibrio. Cuando el fuego entra en estos bosques antiguos, el daño puede ser prácticamente irreversible: su regeneración es lenta y, en algunos casos, mínima a escala humana.

Si el calentamiento global continúa tal como lo observamos hoy, las condiciones propicias para incendios extremos seguirán aumentando. Y con ello, el riesgo para ecosistemas que tardaron milenios en formarse y pueden desaparecer en cuestión de días.

Referencias de la noticia

- World Weather Attribution: Climate change fuels the destruction of world’s oldest trees .