Agua y abejas en riesgo: el precio ambiental de la popular leche de almendras
Aunque es vista como una alternativa saludable y sustentable, la leche de almendras esconde un impacto ambiental relevante: alto consumo de agua, presión sobre ecosistemas y una fuerte dependencia de abejas para su producción a gran escala.

En los últimos años, la leche de almendras se ha coronado como una alternativa saludable y “amigable con el planeta” frente a la leche de vaca. Sin embargo, cuando desgranamos los datos científicos y ambientales, la historia es más compleja de lo que muchos piensan.
Si bien tiene ventajas, también presenta desafíos importantes, especialmente en términos de uso de agua, polinización de cultivos y presión sobre las poblaciones de abejas, factores que deberían estar en la balanza de cualquier consumidor preocupado por la sostenibilidad.
Menos emisiones, pero ¿a qué costo?
Comparada con la leche de origen animal, la leche de almendras tiene algunas ventajas claras. Por ejemplo, estudios de evaluación del ciclo de vida muestran que las bebidas vegetales, en general, generan mucho menos gases de efecto invernadero y requieren menos tierra que la leche de vaca. Esto se debe a que la ganadería lechera produce grandes cantidades de metano y necesita pasturas extensivas, que implican deforestación y alto consumo de recursos.

No obstante, entre las alternativas vegetales, la leche de almendras destaca por su alta demanda de agua. En promedio, producir un litro de leche de almendras requiere cientos de litros de agua, principalmente para regar los huertos de almendros, que se cultivan intensivamente en regiones áridas y con estrés hídrico como California, en Estados Unidos.
Este alto consumo hídrico plantea una pregunta clave: ¿podemos decir que una alternativa vegetal es verdaderamente sostenible si depende de recursos escasos y vulnerables? Incluso hay análisis científicos que sugieren que, dependiendo de cómo se compare, la leche de almendras podría tener una huella hídrica mayor que la de la leche de vaca, si se consideran otros factores como nutrientes por litro y eficiencia del cultivo.
Abejas y polinización: una conexión inesperada
Un aspecto poco conocido del impacto ambiental de la leche de almendras es su relación con las abejas. A diferencia de muchos cultivos que se polinizan de forma más natural o por el viento, los almendros dependen casi por completo de abejas melíferas gestionadas por apicultores para lograr una polinización eficiente.
Este traslado masivo de abejas, más allá de ser una hazaña logística, tiene consecuencias ecológicas preocupantes. Estudios y reportes de apicultores destacan que durante y después de la temporada de polinización en almendros muchos panales pierden una cantidad significativa de abejas, debido a factores como el estrés de transporte, la exposición a pesticidas y parásitos, y las condiciones de monocultivo que limitan la diversidad de fuentes de polen y néctar.

En algunos casos, las prácticas agrícolas intensivas están relacionadas con tasas más altas de mortalidad entre poblaciones de abejas, lo cual no solo afecta a estos polinizadores clave, sino también a la seguridad alimentaria global, ya que las abejas contribuyen a la polinización de cientos de cultivos diferentes en todo el mundo.
Agua, monocultivos y biodiversidad
El cultivo de almendras también presenta otros retos ambientales. Dado que se trata de un cultivo que se desarrolla en grandes monocultivos, la presión sobre el agua y los ecosistemas locales se intensifica.
Estas grandes extensiones de un solo tipo de cultivo reducen la diversidad biológica y aumentan la dependencia de pesticidas y fertilizantes para mantener la producción, lo que puede contaminar suelos y cursos de agua si no se gestiona de forma sostenible.
La falta de diversidad también puede causar que, fuera de la corta temporada de floración de los almendros, las abejas y otros polinizadores tengan pocas fuentes de alimento, lo que representa una amenaza adicional para la salud de las colonias.
¿Es peor que otras leches vegetales?
Para ser justos, la leche de almendras todavía conserva ventajas ecológicas frente a la leche de vaca, como menor emisión de gases y menor uso total de tierra productiva. Incluso con su mayor huella hídrica, en términos de emisiones de carbono, algunas leches vegetales como la de almendras o de avena pueden emitir menos de 1 kg de CO₂ por litro, comparado con más de 3 kg por litro en la leche de vaca.
1. Las almendras son el producto vegetal con la más ALTA huella hídrica, incluso superior a la de varios productos derivados de animales. Va con datos y referencias. Favor leer antes de lanzarme a la hoguera tuitera pic.twitter.com/sBIFEXCZGk
— Camilo Prieto (@CamiloPrietoVal) August 17, 2022
Sin embargo, si ajustamos por la eficiencia nutricional —es decir, cuánta proteína o micronutrientes obtenemos por unidad de impacto ambiental— la comparación se vuelve más compleja y en algunos estudios la leche de almendras pierde terreno ante alternativas como la de soya u avena, que requieren menos agua y tienen menor dependencia de polinizadores gestionados.
¿Qué debería considerar el consumidor?
El debate sobre la sostenibilidad de la leche de almendras nos deja varias lecciones importantes:
- No todas las alternativas vegetales son iguales: aunque suelen tener menor impacto que la leche de vaca, cada una tiene puntos fuertes y débiles.
- El agua importa: en zonas con estrés hídrico, como California o ciertas regiones mediterráneas, producir almendras puede agravar la presión sobre recursos ya escasos.
- Los polinizadores cuentan: la salud de las abejas no solo afecta la producción de almendras, sino la de numerosos cultivos esenciales para la seguridad alimentaria.
- Contexto y escala marcan la diferencia: el impacto ambiental de un alimento depende tanto de qué se cultiva como de dónde y cómo se hace.
La leche de almendras es un ejemplo claro de cómo una solución que parece más sostenible a primera vista puede ocultar desafíos medioambientales significativos.
Elegir con conciencia, explorar alternativas más sostenibles como la leche de avena o soya, y apoyar prácticas agrícolas responsables pueden ser pasos clave hacia una dieta verdaderamente amigable con el planeta.
Referencias de la noticia
- Food Unfolded. Leche de origen vegetal | La huella ecológica.
- Wired. De vaca, soya, avena, almendra o coco: ¿Cuál es la mejor leche?