El Niño apunta a un récord: NOAA da 75% de chances de un evento histórico este 2026

El Niño no solo sigue activo: se está poniendo más intenso. La NOAA actualizó hoy su diagnóstico y abre la puerta a un evento de aquellos, con impactos que Chile ya empieza a sentir.

Las anomalías de temperatura superficial del mar muestran un marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial, con una extensa franja de aguas mucho más cálidas de lo normal asociada al actual episodio de El Niño. Crédito: Climate Reanalyzer / NOAA OISST v2.1.
Las anomalías de temperatura superficial del mar muestran un marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial, con una extensa franja de aguas mucho más cálidas de lo normal asociada al actual episodio de El Niño. Crédito: Climate Reanalyzer / NOAA OISST v2.1.

El Niño ya no es solo un titular lejano en el Pacífico: este 10 de septiembre la NOAA confirmó que el fenómeno se está intensificando y Chile entra a la primavera con un océano cada vez más cálido de fondo.

La discusión mensual del Climate Prediction Center mantiene la alerta de El Niño Advisory. Océano y atmósfera van acoplados, y el escenario apunta a un evento muy fuerte —incluso histórico— entre nuestra primavera y el verano 2026-27.

El Pacífico oriental se calienta sin freno

Las anomalías de temperatura de la superficie del mar superaron los +3,0 °C en el Pacífico ecuatorial oriental. Esa cifra sola ya pone el evento en un club muy exclusivo.

El índice Niño-3.4, el más usado para definir la intensidad, subió a +1,8 °C en agosto. Niño-3 llegó a +2,5 °C y Niño-1+2, el más cercano a Sudamérica, trepó a +3,4 °C. Solo el Niño-4, más al oeste, bajó a +0,1 °C. El resto de la cuenca ecuatorial muestra un calentamiento que no se ve todos los años.

Las anomalías relativas de temperatura superficial del Pacífico muestran un rápido calentamiento durante 2026, especialmente en las regiones Niño 1+2, Niño 3 y Niño 3.4, evidenciando el fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA/CPC.
Las anomalías relativas de temperatura superficial del Pacífico muestran un rápido calentamiento durante 2026, especialmente en las regiones Niño 1+2, Niño 3 y Niño 3.4, evidenciando el fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA/CPC.

Bajo la superficie, el calor sigue ahí. El índice de temperatura subsuperficial se mantuvo alto en agosto y en profundidad hay anomalías que superan los +10 °C. Esa “pila” de agua cálida alimenta el fenómeno. Mientras no se diluya, El Niño tiene combustible para seguir creciendo.

Viento, lluvia y atmósfera ya van de la mano

No es solo el mar. Los vientos del oeste en niveles bajos y los del este en altura se han extendido desde el Pacífico occidental hacia el centro y este del Pacífico ecuatorial, mientras la convección y las precipitaciones permanecen reforzadas en el Pacífico central y oriental. Sobre Indonesia, en cambio, continúan predominando anomalías negativas.

Un extenso reservorio de aguas anormalmente cálidas domina bajo la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental, con anomalías que superan los +9 °C en algunos sectores. Este calor subsuperficial aporta energía al fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA/CPC.
Un extenso reservorio de aguas anormalmente cálidas domina bajo la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental, con anomalías que superan los +9 °C en algunos sectores. Este calor subsuperficial aporta energía al fortalecimiento de El Niño. Fuente: NOAA/CPC.

A esto se suma que los índices de Oscilación del Sur, tanto el tradicional como el ecuatorial, se mantienen en valores negativos. Es una señal clara de acoplamiento entre océano y atmósfera: ambos están respondiendo en la misma dirección, confirmando que el calentamiento superficial ya forma parte de un episodio de El Niño plenamente establecido.

La NOAA habla de un evento muy fuerte… o histórico

El pronóstico oficial, que junta modelos de Norteamérica y de otros centros, indica que El Niño seguirá intensificándose hasta fin de año. Hay más de un 90 % de probabilidad de un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del Hemisferio Norte 2026-27. Eso cubre nuestra primavera y el verano chileno.

La NOAA mantiene una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante parte de 2026-27. El gráfico muestra cómo esa probabilidad disminuye gradualmente hacia 2027, a medida que aumenta la posibilidad de condiciones más débiles o neutrales. Fuente: NOAA/CPC.
La NOAA mantiene una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante parte de 2026-27. El gráfico muestra cómo esa probabilidad disminuye gradualmente hacia 2027, a medida que aumenta la posibilidad de condiciones más débiles o neutrales. Fuente: NOAA/CPC.

Para el trimestre octubre-diciembre 2026, la NOAA asigna un 75 % de chances de un evento histórico. Es decir, que supere la marca de +2,5 °C en el índice de tres meses usado como referencia desde 1950.

Si se cumple, estaríamos ante uno de los El Niño más intensos de las últimas siete décadas. No es un titular para asustar: es lo que dice el boletín; un evento de esa magnitud aumenta la probabilidad de impactos típicos, aunque nunca hay garantía de que todos se den al mismo tiempo.

¿Y Chile? El fenómeno ya se nota en casa

En nuestro país, un El Niño fuerte suele asociarse a más precipitaciones en la zona central y sur, especialmente entre primavera y verano. También a un Pacífico más cálido frente a nuestras costas.

Este año esa señal ya se ha cruzado con sistemas frontales, Puelche y contrastes térmicos que han marcado septiembre. El fenómeno no “manda” cada día, pero sí inclina la cancha.

Las Fiestas Patrias y el tramo final de la primavera meteorológica llegan con este telón de fondo. Conviene seguir los pronósticos de corto plazo, porque un Niño intenso no elimina los cambios bruscos de una semana a otra. En el norte y en la cordillera, el patrón también suele verse distinto. Por eso el seguimiento regional sigue siendo tan importante como el boletín global.

Todavía queda temporada por delante

La próxima discusión diagnóstica de la NOAA está fijada para el 8 de octubre de 2026. Hasta entonces, las actualizaciones semanales de condiciones oceánicas y atmosféricas seguirán midiendo el pulso.

Un El Niño muy fuerte no significa que todos los impactos lleguen igual a todas las regiones. Basta recordar temporadas pasadas en que el fenómeno fue intenso y, aun así, hubo matices locales.

Lo prudente es no bajar la guardia ni tampoco anticipar un único escenario. El océano está dando señales potentes; el tiempo en Chile se irá acomodando sobre esa base. En Meteored Chile seguiremos traduciendo cada actualización a lo que más importa: lluvias, temperaturas y el día a día entre el valle, la costa y la precordillera.

Referencia de la noticia

Centro de Predicción Climática/NCEP/NWS. (2026). EL NIÑO/OSCILACIÓN DEL SUR (ENSO) DISCUSIÓN DIAGNÓSTICA.