El Niño más fuerte en décadas pone a prueba la producción de cacao en el mundo
Un estudio publicado en PNAS concluye que los aguaceros intensos durante la floración son la principal amenaza climática para el cacao. Con un El Niño muy fuerte en curso, el riesgo no es igual en todas las regiones productoras.

Cuando se habla de clima y chocolate, se piensa en calor y sequía. Un estudio de la Universidad de Harvard y la Universidad de Ghana, publicado recientemente en PNAS, apunta al extremo opuesto: las lluvias intensas de corta duración explican mejor las malas cosechas que la temperatura o la lluvia promedio.
Dos variables, dos tercios de la variación
Los investigadores analizaron la producción de 66 distritos de Ghana entre 2000 y 2024, y la cruzaron con datos diarios de lluvia y temperatura. Dos factores se impusieron: los aguaceros más fuertes de abril a junio, la principal temporada lluviosa, y la falta de lluvia entre noviembre y febrero. Juntos explican cerca de dos tercios de las fluctuaciones anuales de la cosecha. El calor extremo no agregó capacidad explicativa.
En Ecuador e Indonesia, la lluvia intensa de la temporada húmeda también fue el mejor predictor de los años malos.
Por qué un aguacero en junio arruina la cosecha de diciembre
Entre la floración y la mazorca madura pasan unos seis meses. Las lluvias fuertes coinciden con la floración y la formación de frutos jóvenes, que pueden desprenderse por el impacto del agua y el viento.

Pero el mecanismo más relevante sería la mazorca negra, una enfermedad causada por Phytophthora que se reactiva en el suelo y se propaga cuando las gotas salpican esporas hacia los frutos. Los brotes aparecen alrededor de una semana después de un evento de lluvia intensa.
El Niño no afecta igual a todos
El estudio encuentra que El Niño explica cerca del 40 % de la variabilidad de las lluvias extremas en Ghana y Ecuador, lo que permitiría anticipar los años de mayor riesgo. Pero con signos opuestos: durante El Niño, África Occidental e Indonesia reciben menos aguaceros intensos, mientras que la costa ecuatoriana recibe más.
Esto importa ahora. La NOAA estima más de 90 % de probabilidad de un El Niño muy fuerte este invierno boreal, posiblemente el más intenso desde 1950.

En Ecuador, la ventana crítica es febrero–abril, cuando el cacao florece bajo las lluvias más fuertes. La de 2027 coincidirá con la fase final de este evento. El precedente está en los datos: el El Niño de 1997–98 provocó una de las mayores caídas de rendimiento del país.
En Ghana y Costa de Marfil el panorama es más ambiguo. El Niño tendería a reducir los aguaceros de la temporada húmeda, pero también puede secar la estación seca, que afecta el llenado de las mazorcas. A eso se suma la influencia del Atlántico tropical, que explica entre un 21 % y un 34 % de las lluvias extremas en la región.
Una tendencia de fondo, con matices
Descontado el efecto de El Niño, las lluvias extremas en África Occidental muestran un aumento desde 1983, coherente con un clima más cálido, capaz de producir aguaceros más intensos. En Ecuador, en cambio, han disminuido.
El estudio tiene limitaciones: la señal en Ghana depende del producto de lluvia satelital utilizado, las series son cortas y los promedios regionales suavizan las tormentas locales que dañan una finca.
Aun así, su mensaje es práctico: si el riesgo se concentra en semanas concretas del cultivo, un buen pronóstico estacional puede ayudar a decidir cuándo proteger las plantaciones.
Referencia de la noticia
Albright, A; Berkoh, R; Huybers, P. (2026). Rainfall extremes drive cocoa yield losses across the tropics.