El Niño ya está en Chile, pero expertos bajan el dramatismo: “Olvídense del Godzilla” para este invierno

La llegada de El Niño ya fue confirmada, pero expertos llaman a evitar alarmismos. El fenómeno podría favorecer más precipitaciones en la zona centro y centro-sur, aunque no garantiza el fin de la sequía ni mayor disponibilidad de agua.

El Niño ya está presente en Chile y podría aumentar la probabilidad de lluvias, aunque expertos llaman a evitar alarmismos: no todo evento intenso en el Pacífico se traduce en precipitaciones aseguradas.
El Niño ya está presente en Chile y podría aumentar la probabilidad de lluvias, aunque expertos llaman a evitar alarmismos: no todo evento intenso en el Pacífico se traduce en precipitaciones aseguradas.

La llegada de El Niño ya fue confirmada y, como suele pasar con este fenómeno, las preguntas aparecen más rápido que las nubes antes de un frente: ¿lloverá más?, ¿se acaba la sequía?, ¿viene un invierno extremo? La respuesta corta es: podría aumentar la probabilidad de precipitaciones, pero no es una llave mágica para llenar embalses ni borrar más de una década de déficit hídrico.

Pablo Sarricolea, académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), explicó que la confirmación de El Niño no depende solo de que el mar esté más cálido. Para declararlo, deben cumplirse dos condiciones al mismo tiempo: que las temperaturas del Pacífico ecuatorial superen el promedio en al menos 0,5 °C y que la atmósfera responda a ese calentamiento.

No basta con que el mar esté más cálido

Ese “trabajo en equipo” entre océano y atmósfera es clave; no se trata solo de una piscina tibia en el Pacífico, sino de un cambio mayor en el sistema climático. Cuando ambos componentes se acoplan, hablamos de un evento El Niño propiamente tal.

La NOAA proyecta que este fenómeno podría intensificarse hacia fines de 2026, con una probabilidad relevante de alcanzar una categoría muy fuerte entre noviembre y enero.

Sin embargo, Sarricolea llama a no traducir automáticamente esa intensidad global en lluvia asegurada para Chile. La atmósfera no funciona como delivery: que el pedido salga no significa que llegue igual a todos lados.

En Chile, El Niño suele asociarse con mayor probabilidad de precipitaciones en la zona centro y sur. Eso puede ser una señal importante para regiones que han vivido años de sequía, especialmente entre Valparaíso, la Región Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío y La Araucanía.

El modelo ECMWF proyecta anomalías positivas de precipitación para julio de 2026 en sectores de Chile, una señal que aumenta la probabilidad de lluvias, aunque no garantiza eventos intensos en todas las regiones.
El modelo ECMWF proyecta anomalías positivas de precipitación para julio de 2026 en sectores de Chile, una señal que aumenta la probabilidad de lluvias, aunque no garantiza eventos intensos en todas las regiones.

Pero el experto recalca que la relación no es de causa y efecto, sino probabilística. Es decir, El Niño inclina la balanza hacia un escenario más lluvioso, pero no garantiza que todos los sistemas frontales lleguen con fuerza ni que todas las zonas reciban agua suficiente.

El detalle incómodo: más lluvia no siempre es más agua

Uno de los puntos más relevantes es que un invierno más húmedo no significa necesariamente más reservas disponibles. Si la isoterma cero sube, parte de la precipitación que normalmente caería como nieve en cordillera puede caer como precipitación líquida.

La nieve en cordillera actúa como una reserva natural de agua: si la isoterma cero sube, parte de esa precipitación podría caer como lluvia y escurrir más rápido.
La nieve en cordillera actúa como una reserva natural de agua: si la isoterma cero sube, parte de esa precipitación podría caer como lluvia y escurrir más rápido.

Esto importa porque la nieve funciona como una “cuenta de ahorro” natural: se acumula durante el invierno y libera agua lentamente en primavera y verano. Si en vez de nieve cae lluvia, puede aumentar el caudal de forma rápida, pero no necesariamente mejorar la disponibilidad hídrica a largo plazo.

Prepararse sin caer en el “modo Godzilla”

Sarricolea advierte que el riesgo no es solo la falta de agua, sino también la posibilidad de “mucha agua junta”: anegamientos, aluviones, remociones en masa, turbidez en ríos, cortes de agua potable y marejadas asociadas a sistemas frontales intensos.

Las lluvias intensas pueden provocar anegamientos, crecidas repentinas y aumento de la turbidez en ríos, complicando la disponibilidad de agua potable.
Las lluvias intensas pueden provocar anegamientos, crecidas repentinas y aumento de la turbidez en ríos, complicando la disponibilidad de agua potable.

Por eso, el llamado es a prepararse sin alarmismo. Revisar techos, canaletas y sistemas de drenaje; monitorear quebradas; cuidar zonas anegables; y seguir la información oficial será clave durante los próximos meses.

La frase del experto resume bien el panorama: “Olvídense del Godzilla” para este invierno. El Niño puede traer más probabilidades de lluvia, sí; solucionar la sequía, no; obligarnos a prepararnos mejor, absolutamente.

Referencia de la noticia

Universidad de Chile. (2026). Experto U. de Chile sobre la confirmación de la llegada de El Niño: “Olvídense del 'Godzilla' para este invierno”.