El "efecto embudo" de los Andes que empuja el aire polar hacia la Amazonia

Te explicamos cómo una combinación de ondas atmosféricas, diferencias de presión y la imponente barrera de los Andes permite que el aire polar avance miles de kilómetros hasta el corazón de Sudamérica.

Las intrusiones de aire polar ocurren con frecuencia en el lado este de los Andes, alcanzando hasta el sur de Brasil y generando fuertes descensos de la temperatura.
Las intrusiones de aire polar ocurren con frecuencia en el lado este de los Andes, alcanzando hasta el sur de Brasil y generando fuertes descensos de la temperatura.

Cada invierno, masas de aire frío avanzan desde latitudes altas hacia el corazón de Sudamérica, provocando fuertes descensos de temperatura que pueden alcanzar Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia e incluso sectores del sur de Brasil. Estos episodios, conocidos como incursión de aire polar, son responsables de algunas de las heladas más intensas registradas fuera de las regiones templadas del continente y forman parte habitual de la variabilidad atmosférica sudamericana.

A primera vista, podría parecer que se trata simplemente del avance de un frente frío desde el sur. Sin embargo, hay un detalle llamativo: estas incursiones de aire frío se desarrollan principalmente al este de los Andes, mientras que al oeste de la cordillera su señal es mucho más débil y de menor alcance. ¿Por qué, en el lado este de los Andes, una misma masa de aire puede avanzar miles de kilómetros hacia el norte, pero eso no ocurre en el lado oeste?

El patrón atmosférico detrás de las intrusiones frías

Las grandes incursiones de aire frío en Sudamérica suelen comenzar con una marcada ondulación de los vientos del oeste en los niveles medios y altos de la atmósfera. En esa configuración, una dorsal se ubica sobre el Pacífico suroriental, mientras que una vaguada se extiende sobre el este del continente y el Atlántico Sur. Esta combinación favorece, cerca de la superficie, el desarrollo de dos sistemas clave: un anticiclón frío que avanza desde la Patagonia chilena hacia Argentina y una zona de bajas presiones sobre el Atlántico.

Entre el anticiclón continental frío y el ciclón oceánico se intensifica el gradiente de presión y, con él, aparece un flujo persistente de vientos del sur al este de los Andes. Ese viento es el encargado de transportar aire polar hacia latitudes más bajas. Por eso, el enfriamiento inicial durante estos eventos se explica principalmente por la advección de aire mucho más frío desde el sur, es decir, por su desplazamiento horizontal.

Pero este mecanismo aún no explica por qué el aire frío puede avanzar tan lejos hacia el norte. Para entender esa parte de la historia, hay que incorporar el elemento que hace tan particular a Sudamérica: la cordillera de los Andes.

El rol de los Andes en las incursiones de aire polar en América del Sur

Al alcanzar la región de los Andes subtropicales, la evolución del sistema adquiere otras características. Los balances de gran escala pierden importancia y la empiezan a ganar los más locales. La presencia de la cordillera impide que la circulación de niveles bajos se ajuste al avance del anticiclón hacia el este. El viento del oeste queda bloqueado y el aire frío que está avanzando hacia el norte queda "atrapado".

Como resultado, los vientos del sur continúan avanzando a lo largo del flanco oriental de los Andes, impulsados por la diferencia de presión entre las altas presiones (y bajas temperaturas) al sur y las bajas presiones (y altas temperaturas) en la zona subtropical del continente. Ese viento ya no responde a los balances de escala sinóptica, responde a algo más elemental: las diferencias de presión.

Anomalías de temperatura durante una semana con una incursión de aire frío. Fuente: ECMWF.
Anomalías de temperatura durante una semana con una incursión de aire frío. Fuente: ECMWF.

La persistente advección de aire frío mantiene un fuerte contraste de temperatura entre la masa polar y el ambiente subtropical. A su vez, este contraste genera una cuña de alta presión que se extiende progresivamente hacia las latitudes tropicales. Se establece así una retroalimentación entre el viento y la masa de aire: los vientos del sur transportan aire frío; el aire frío refuerza la presión en superficie y el gradiente de presión resultante favorece que la irrupción continúe avanzando hacia el norte.

Las irrupciones frías sudamericanas son mucho más que un simple avance de aire polar desde altas latitudes: son el resultado de una compleja interacción entre la circulación atmosférica de gran escala y la geografía del continente. En ese proceso, los Andes no sólo actúan como una barrera, sino que ayudan a moldear una de las características más singulares del clima sudamericano.