Huracanes “sobrealimentados”: ¡en camino hacia un nuevo récord!

El calor de los océanos está provocando que los huracanes se vuelvan más fuertes, y la tendencia es a seguir intensificándose. A mayor temperatura de la superficie oceánica, habrá mayor humedad para que crezcan y duren más. Este es el panorama de las próximas temporadas ciclónicas, sin exceptuar esta.

Huracán Ida
Huracán Ida (con categoría 4) visto desde la Estación Espacial Internacional, mientras se acercaba al sureste de Luisiana el 29 de agosto de 2021. Crédito de imagen: ESA / Thomas Pesquet.

Van en aumento los daños causados por el cambio climático antropogénico. Los humanos y el planeta en general se verían altamente expuestos de seguir aumentando la temperatura global promedio. Si sube a los 2 °C estimados en un escenario climático de altas emisiones, ¿A qué nos estaríamos enfrentando? Fuertes inundaciones, deslizamientos de tierra, pérdida de vidas humanas y cosechas y destrucción de ecosistemas son algunos de los efectos más destructivos.

Por cada 2 grados de calentamiento, la atmósfera puede contener un 7% más de vapor de agua, lo que favorece un incremento de lluvias.

En este contexto catastrófico entran los huracanes, eventos extremos de la zona tropical del planeta. Las aguas cálidas son su combustible principal. Con el tiempo se han ido fortaleciendo, ralentizando y ha aumentado su contenido de humedad. Se estima la mayor influencia de huracanes con categorías 4 y 5 para las próximas temporadas.

A finales de mayo, el Centro de Predicción del Clima (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) pronosticó un 60% de probabilidad de una temporada por encima de lo normal. Sin embargo, en agosto la NOAA duplicó su predicción estacional inicial, asegurando una mayor confianza en su pronóstico: la probabilidad de una temporada por encima de lo normal ha aumentado al 65%. La agencia ahora predice entre 15 y 21 tormentas con nombre, incluidos de 7 a 10 huracanes.

¿Qué es lo habitual? Una temporada normal de huracanes en el Atlántico consta de 14 tormentas, 7 huracanes y 3 huracanes importantes, según el nuevo promedio climático.

Estos son los hechos: desde inicios de temporada, se han registrado 17 sistemas tropicales con nombre en la cuenca del Atlántico, 7 de esos huracanes. Es probable que, a este ritmo, se incluya una lista complementaria de nombres de tormentas por segundo año consecutivo.

Calentamiento global y huracanes según el IPCC

De acuerdo al último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC AR6), se muestra una sólida evidencia científica de la responsabilidad del humano en el calentamiento del clima de la Tierra, con una probable contribución de 0,8 a 1,3 °C a la temperatura media global desde finales del siglo XIX. Las regiones costeras serán las más perjudicadas en un mundo que se calienta: les espera el impacto de ciclones tropicales más intensos y húmedos y con ello de severas inundaciones.

La evaluación de los expertos permite entender bajo qué circunstancias se “sobrealimentan” los huracanes en la actualidad. Estas son algunas de las conclusiones más importantes del IPCC AR6 en relación a ciclones tropicales y calentamiento global:

  • El aumento del nivel del mar debe estar causando los niveles más altos de inundaciones costeras. Nótese que las marejadas ciclónicas suelen ser la mayor amenaza para la vida durante un sistema tropical.
  • Es probable que aumenten, en un futuro, las tasas de precipitación de ciclones tropicales dado el calentamiento antropogénico y el incremento de contenido de humedad atmosférica. Las simulaciones muestran un 10-15% de aumento de lluvia dentro un rango de 100 km de la tormenta para un escenario de altas emisiones (+2°C).
  • Se proyecta que aumente la intensidad de los ciclones tropicales a nivel mundial y por tanto de los daños potenciales, suponiendo que no se reduzca el tamaño de la tormenta.
  • Además, se estima que la proporción global de huracanes que alcanzan categorías muy intensas de 4 y 5 aumentará debido al calentamiento antropogénico durante el siglo XXI.

Estas consideraciones reflejan una confianza media a alta. Aún estamos a tiempo, siempre se puede contribuir a la reducción de emisiones que provocan día tras día la pérdida de la biodiversidad y la riqueza ambiental.