Incendios y olas de calor amenazan los avances en calidad del aire, advierte la OMM
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó su sexto Boletín de Calidad del Aire y Clima, con un mensaje claro: los incendios y las olas de calor más frecuentes podrían borrar parte de lo ganado en décadas de regulación ambiental.

El cambio climático avanza en escalas de décadas, mientras la contaminación cambia de un día para otro. Aun así, están profundamente conectados: la quema de combustibles fósiles calienta el planeta y a la vez contamina, y un clima más cálido favorece los incendios y la formación de ozono. Por eso la OMM pide políticas coordinadas que ataquen ambos frentes.
El humo de los incendios, más dañino de lo que se pensaba
Según un estudio citado en el informe, los eventos extremos de humo se han triplicado en el mundo desde los años 90 y habrían contribuido a cerca de 100.000 muertes adicionales al año entre 2010 y 2018, cifra probablemente subestimada.

Las partículas finas del humo (PM2.5, capaces de llegar a los pulmones y la sangre) son especialmente tóxicas. Los modelos de riesgo tradicionales, que tratan todo el PM2.5 por igual, podrían subestimar la mortalidad asociada a incendios hasta en un 93 %. Mientras Europa y Norteamérica han reducido el material particulado industrial, la exposición al humo va en aumento, y la OMM advierte que cumplir las guías de calidad del aire de la OMS será cada vez más difícil.

En 2025, los niveles de PM2.5 superaron el promedio en el norte de Canadá, parte de Rusia y el centro-oeste de África por los incendios, y también en el noroeste de España. India siguió con valores altos, mientras China continuó bajo el promedio. En la Amazonía, en cambio, la quema fue menor que en años anteriores. Por primera vez, estos resultados se obtuvieron comparando cuatro modelos atmosféricos distintos, que coincidieron en gran medida.
Olas de calor, ozono y contaminantes viajeros
El ozono a nivel del suelo no se emite directamente: se forma cuando óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles reaccionan con la luz solar. Temperaturas altas, radiación intensa y una atmósfera estancada disparan sus concentraciones, y la OMM proyecta que los riesgos para la salud asociados al ozono se intensificarán.
Además, los aerosoles pueden cruzar océanos y continentes. El carbono negro, u hollín, oscurece la nieve y el hielo al depositarse, acelerando su derretimiento. Los microplásticos ya están en el aire, el suelo y el océano, aunque las estimaciones varían enormemente por falta de monitoreo. Por eso la OMM llama a reforzar la observación de estos contaminantes, especialmente en regiones con poca infraestructura.
Un tema cercano para Chile
Chile conoce bien este escenario: temporadas de incendios cada vez más severas, episodios críticos de material particulado en invierno y ozono elevado en los días calurosos de verano. El mensaje de la OMM es que proteger el aire que respiramos y enfrentar el cambio climático son, en la práctica, una misma tarea.
Las conclusiones de la OMM dejan una advertencia clara: en un planeta más cálido, el aire limpio ya no depende solo de reducir las emisiones de fábricas y vehículos, sino también de prepararnos para incendios más intensos y veranos más extremos. Proteger la calidad del aire y enfrentar el cambio climático son, en la práctica, una misma tarea.
Referencia de la noticia
World Meteorological Organization. (2026). WMO bulletin shows air quality and climate interlinkages.