Ingenio Chileno: el atlas que rescata 32 hitos del patrimonio tecnológico nacional
Una nueva publicación del Ministerio de Ciencia propone mirar inventos, infraestructuras y desarrollos científicos como parte de nuestra cultura e identidad colectiva.

Hay objetos que usamos a diario y que parecen obvios, casi invisibles. Pero detrás de muchos de ellos hay historias, decisiones técnicas y contextos sociales que explican cómo un país se piensa a sí mismo. La tecnología, más que cables y máquinas, también es memoria.
Con esa idea como punto de partida, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MinCiencia) presentó Ingenio Chileno: Patrimonio Tecnológico Nacional, un libro que reúne 32 casos emblemáticos que han marcado la historia del país.
Desde infraestructuras hasta desarrollos científicos contemporáneos, la publicación propone entender la innovación como parte constitutiva de nuestra cultura.
Tecnología con memoria: 32 historias que explican un país
Cuando se habla de patrimonio, casi siempre pensamos en edificios antiguos o piezas de museo. Este libro amplía la escena demostrando que también somos los inventos que resolvieron problemas y marcaron época.
“Este libro es una señal clara de la misión que tiene el Ministerio de Ciencia para visibilizar las diversas dimensiones de la cultura científica y poner en valor nuestra tecnología”, afirmó el ministro Aldo Valle en el lanzamiento.
La obra desmonta la idea de que la innovación siempre vino de fuera. Incluye desde las terrazas agrícolas ancestrales del norte —reconocidas por la FAO— hasta la desalinizadora solar de Las Salinas, pionera mundial en 1872.
Innovación con sello chileno que cruzó fronteras
Uno de los capítulos más sorprendentes es el que narra cómo el bioquímico Pablo Valenzuela, junto a su equipo en la empresa Chiron Corporation, desarrolló en 1986 la primera vacuna recombinante contra la hepatitis B.
Este hito fue destacado por la revista Nature como el momento en que la ingeniería genética saltó del laboratorio a la prevención de enfermedades en humanos.

Junto a ese logro global, el libro rescata inventos más cercanos pero igualmente revolucionarios.
El solmáforo, creado en 2004 por el físico Ernesto Gramsch y el ingeniero Tomás Santibáñez, mide la radiación ultravioleta con un código de colores similar al de un semáforo.
Considerando que Chile está en una de las zonas más afectadas por el agujero de ozono, su instalación en playas y parques ha sido clave para prevenir el cáncer de piel.
Un libro abierto para nuevas generaciones
La tecnología suele medirse en términos de productividad o competitividad. Este libro invita a mirarla desde otro ángulo: como parte del relato nacional.
La directora del Servicio Nacional del Patrimonio, Nélida Pozo, explicó el sentido profundo de esta recopilación.
Esa conexión intergeneracional es quizás el mayor logro del proyecto. El libro dedica un apartado completo a los “Futuros patrimonios”.
Ahí aparecen desarrollos como Lazarilloapp, una aplicación creada en 2006 que ayuda a personas con discapacidad visual a moverse por la ciudad mediante mensajes audibles, o Firecatch, un sistema de inteligencia artificial que detecta incendios forestales a 20 kilómetros de distancia analizando imágenes de cámaras de vigilancia en tiempo real.
La publicación está disponible en formato digital en la web del MinCiencia. También puede solicitarse en préstamo en la Biblioteca Pública Adelina Gutiérrez, la primera mujer en doctorarse en astrofísica en Chile.
Quizás no hay mejor lugar para dejar este registro: un espacio que lleva el nombre de una pionera, en un edificio estatal, guardando la memoria de todo lo que este país ha sido capaz de imaginar y construir con sus propias manos.
Referencia de la noticia
MinCiencia. (2026). Ingenio Chileno: El libro que hace un recorrido por el patrimonio tecnológico. Comunicado publicado en la web de la institución.