Julio de 2026 dejó algunos de los eventos de lluvia más extremos del último tiempo

En varias ciudades, los máximos de precipitación acumulada en 1 y 5 días durante julio de 2026 se ubicaron entre los mayores registrados en un mes de junio desde comienzos de la década de 1960.

Los fuertes episodios de precipitación registrados durante julio tuvieron todos los ingredientes típicos de los temporales asociados a El Niño.
Los fuertes episodios de precipitación registrados durante julio tuvieron todos los ingredientes típicos de los temporales asociados a El Niño.

Julio de 2026 será recordado como un mes particularmente lluvioso en buena parte de Chile. Después de un junio marcado por la escasez de precipitaciones, una sucesión de sistemas frontales cambió rápidamente el panorama y dejó acumulados elevados desde la zona norte-centro hasta el sur del país.

Pero los totales mensuales solo cuentan una parte de la historia. Al mirar cuánto llovió durante los episodios más intensos y compararlos con más de seis décadas de observaciones, se detectan algunos valores realmente excepcionales.

En varias ciudades, las precipitaciones acumuladas en apenas uno o cinco días se ubicaron entre las mayores registradas en un mes de julio.

Y hay otro elemento que hace particularmente interesante lo ocurrido. Este 2026 está marcado por el desarrollo de El Niño, lo que vuelve particularmente peligrosos a los ríos atmosféricos que llegan a las costas chilenas.

No fue solo un mes lluvioso

Julio fue un mes extremadamente lluvioso en buena parte de Chile, pero no toda esa precipitación se distribuyó de manera uniforme a lo largo del mes. En varias zonas, una fracción importante de la lluvia se concentró en pocos días.

Para tener una idea de qué tan intensos fueron estos eventos, podemos comparar el máximo de precipitación acumulada en uno y cinco días durante julio de 2026 con lo ocurrido en todos los meses de julio desde la década del 60. Los puntos grises de la figura muestran los máximos registrados cada año, mientras que el punto rojo corresponde a 2026.

Precipitación máxima acumulada en uno (a) y cinco días consecutivos (b) durante julio. Los puntos grises muestran el máximo registrado en cada julio desde 1961 hasta 2025, mientras que los puntos rojos corresponden a julio de 2026. Los números indican la posición de 2026 dentro del registro histórico de cada estación, donde 1° corresponde al valor más alto de toda la serie.
Precipitación máxima acumulada en uno (a) y cinco días consecutivos (b) durante julio. Los puntos grises muestran el máximo registrado en cada julio desde 1961 hasta 2025, mientras que los puntos rojos corresponden a julio de 2026. Los números indican la posición de 2026 dentro del registro histórico de cada estación, donde 1° corresponde al valor más alto de toda la serie.

Hay algunos casos que llaman inmediatamente la atención. En Valdivia, el máximo de precipitación en un día y en cinco días fue el mayor registrado en un mes de julio de toda la serie. En La Serena, el máximo diario quedó en segundo lugar, mientras que el acumulado en cinco días fue el más alto registrado.

En Santiago también se produjeron lluvias poco habituales. El máximo diario de julio fue el segundo más alto de la serie y el acumulado en cinco días quedó en tercer lugar. Valparaíso también destacó, particularmente al considerar la precipitación acumulada durante cinco días.

Más al sur, la situación fue diferente. En Chillán, Concepción, Temuco y Puerto Montt existen varios julios del pasado con eventos de uno o cinco días más intensos que los observados este año.

La huella de El Niño detrás de las lluvias

Durante los eventos de El Niño, el calentamiento del Pacífico tropical modifica la circulación atmosférica y también la forma en que se distribuye y transporta el vapor de agua sobre el océano.

Esto puede favorecer un transporte de humedad más intenso hacia el continente y, en particular, la llegada de ríos atmosféricos más intensos y persistentes. Curiosamente, no necesariamente aumenta la cantidad de estos eventos: lo que cambia, sobre todo, es cuánto vapor de agua transportan y durante cuánto tiempo afectan una misma región.

Y julio de 2026 dejó varias señales compatibles con ese comportamiento. Mientras El Niño se intensificaba rápidamente en el Pacífico tropical, varios de los episodios de lluvia estuvieron acompañados por extensos corredores de humedad desde el océano Pacífico ecuatorial hacia Chile, una configuración similar a la observada en otros inviernos influenciados por El Niño.

Igualmente, esto no significa que El Niño haya sido el responsable directo de cada temporal. Para que ocurra un episodio de lluvia intensa, deben coincidir también otros ingredientes locales, como la correcta interacción del flujo con la topografía.

Pero el escenario de fondo sí importa: durante julio, el Pacífico y la atmósfera presentaron varias de las características que históricamente han favorecido lluvias intensas en Chile durante los inviernos de El Niño.