La Alameda baja el volumen: la electromovilidad reduce el ruido urbano en su eje más transitado
Las mediciones oficiales confirman una fuerte caída del ruido en la principal avenida de Santiago, asociada al avance sostenido de los buses eléctricos.

La Alameda siempre ha sido una avenida que se escucha antes de verse. Motores, bocinas, frenazos y ese murmullo constante que acompaña el pulso de Santiago. Pero algo empezó a cambiar en los últimos años: el sonido bajó, literalmente.
En comparación con 2019, la energía acústica registrada en la Alameda cayó un 64%, un descenso que coincide con la masiva incorporación de buses eléctricos al sistema de transporte público.
Un contaminante que se cuela en la vida diaria
El ruido no deja huellas visibles, pero se acumula en el cuerpo. Según el Ministerio de Salud (Minsal) y el MMA, la exposición prolongada a altos niveles de sonido se asocia a trastornos del sueño, estrés, dificultades de aprendizaje y un mayor riesgo cardiovascular, especialmente en zonas densamente pobladas como el centro de Santiago.
Maisa Rojas, ministra del Medioambiente, explica en un comunicado oficial que “la electromovilidad les da bienestar y un beneficio concreto a las personas. Una reducción de un 64% de energía acústica medida en decibeles, en esta arteria principal en Santiago, es un resultado que no se podría haber logrado sin este avance tan importante en electromovilidad”.
La flota que cambió el paisaje sonoro
La principal razón detrás de esta baja no está en el pavimento ni en cambios de tránsito, está en los motores, o más bien, en su ausencia. Los buses eléctricos no tienen combustión interna, lo que elimina gran parte del ruido mecánico típico del transporte tradicional.
Hoy, Santiago cuenta con 3 mil 849 buses eléctricos en el sistema Red Movilidad, equivalentes al 59% de la flota total. En marzo de 2026, esa cifra superará las 4.400 unidades.
Más buses eléctricos = ciudades menos ruidosas
— Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (@MTTChile) January 12, 2026
️Esta baja está directamente relacionada con el aumento de buses eléctricos en el eje, que pasó de un 12% a un 54% en los últimos seis años. pic.twitter.com/fAL90I1d7l
Para el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, el impacto ya es evidente. “Chile sigue avanzando en aumentar su flota de buses eléctricos, un esfuerzo en materia de electromovilidad que sigue rindiendo frutos, como una menor contaminación y tener menos ruido en nuestras ciudades”, señala la autoridad.
Menos vibración, menos rugido, menos estruendo. El cambio no es inmediato ni total, pero sí acumulativo.
Más silencio, menos emisiones y ahorro público
La electromovilidad no solo baja el volumen, también reduce emisiones contaminantes y costos operativos.
Además, agrega que “los buses eléctricos generan un 75% menos de material particulado, uno de los contaminantes más dañinos para la salud respiratoria”.
La normativa actualizada del Ministerio del Medio Ambiente para regular el ruido de fuentes móviles y fijas busca consolidar estos avances y extender sus beneficios.
La ecuación final es poderosa. Menos ruido significa menos estrés, menos problemas de salud y una mejor calidad de vida urbana.
La Alameda sigue siendo una arteria intensa, viva y ruidosa por definición, pero ya no suena igual. Entre buses eléctricos, menos motores diésel y un paisaje sonoro que empieza a aflojar, la ciudad da una nueva señal, una donde el progreso no suena bullicio y baja el volumen.
Referencias de la noticia
MTT. (2026). Electromovilidad: registran disminución histórica del ruido en la Alameda. Comunicado publicado en el sitio web oficial de la institución.