La isla que Leonardo DiCaprio compró para proteger la naturaleza: qué ocurrió con su ambicioso proyecto ecológico

En 2005 el famoso actor compró una isla en Belice para “restaurarla”. Hoy, tras tres fechas de apertura incumplidas, sigue cerrada.

A octubre de 2026, el proyecto no funciona como resort y no tiene una fecha de inauguración anunciada públicamente.
A octubre de 2026, el proyecto no funciona como resort y no tiene una fecha de inauguración anunciada públicamente.

Una isla caribeña, manglares por recuperar y un resort de lujo que prometía devolverle a la naturaleza más de lo que le quitara. Ese era el ambicioso plan de Leonardo DiCaprio para Blackadore Caye, un pequeño territorio de Belice que, más de diez años después de presentar el proyecto, sigue sin recibir huéspedes.

El actor estadounidense compró el cayo en 2005 junto al empresario Jeff Gram por un precio reportado de 1,75 millones de dólares. En abril de 2015 presentó una iniciativa llamada Blackadore Caye, a Restorative Island, que buscaba combinar turismo exclusivo y recuperación ambiental.

Un resort de lujo que prometía recuperar la naturaleza

La isla tiene unas 42 hectáreas y está situada frente a Ambergris Caye, cerca de la barrera de coral de Belice. El diseño original contemplaba villas, residencias privadas, restaurantes y un spa, junto con instalaciones destinadas a la investigación.

Entre las medidas ambientales anunciadas figuraban plantar unos 20 mil mangles rojos, utilizar energía solar y tratar las aguas residuales. La propuesta buscaba ir más allá de reducir el impacto del turismo: aspiraba a mejorar las condiciones del entorno natural.

La apertura estaba prevista inicialmente para 2018. Después se anunció una nueva fecha para 2020 y, más tarde, una finalización para el último trimestre de 2023. Ninguno de esos plazos se cumplió.

Los pescadores que cuestionaron el proyecto ecológico

La controversia comenzó antes de que el proyecto pudiera materializarse. En 2016, pescadores, guías turísticos y organizaciones conservacionistas expresaron su preocupación por las consecuencias que las construcciones podrían tener sobre los flats, zonas costeras poco profundas fundamentales para especies como el macabí, el sábalo y el permit, muy valoradas en la pesca deportiva.

El conflicto también involucraba a la Reserva Marina Hol Chan y al acceso público a la franja costera conocida como Queen's Land, que la legislación beliceña reserva para uso público bajo determinadas condiciones.

Los manglares y las aguas poco profundas de Belice albergan hábitats esenciales para numerosas especies costeras. Su conservación fue uno de los puntos centrales de las objeciones al proyecto. Crédito de la imagen: Yellow Dog Flyfishing.
Los manglares y las aguas poco profundas de Belice albergan hábitats esenciales para numerosas especies costeras. Su conservación fue uno de los puntos centrales de las objeciones al proyecto. Crédito de la imagen: Yellow Dog Flyfishing.

Bonefish & Tarpon Trust, organización dedicada a la conservación de peces y sus hábitats, cuestionó el uso del concepto “restaurativo” para describir el desarrollo.

Tras las objeciones, los promotores retiraron del diseño las estructuras construidas sobre el agua y una pista de aterrizaje. Sin embargo, esos cambios no demostraron que las medidas de restauración ambiental se hubieran ejecutado.

¿Qué se sabe realmente de su estado actual?

El Departamento de Medio Ambiente de Belice registra la evaluación de impacto ambiental revisada como “Aprobada | ECP firmado”. El expediente recoge una presentación inicial en diciembre de 2015 y un reenvío en julio de 2016.

Pero esa aprobación no certifica que el resort se haya construido ni que los compromisos ambientales se hayan cumplido.

Las informaciones publicadas entre 2025 y octubre de 2026 describen la isla como cerrada al público y sin una fecha de apertura confirmada.

Tampoco hay pruebas públicas verificables de que se haya completado la restauración prometida. Las 42 hectáreas corresponden a la superficie total de la isla, no a una extensión cuya recuperación ecológica esté demostrada.

Leonardo DiCaprio imaginó una isla donde el turismo de lujo ayudara a reparar la naturaleza. El proyecto acumuló retrasos, recibió críticas ambientales y nunca abrió en las fechas anunciadas. La historia de Blackadore Caye sigue sin una conclusión clara, pero deja una pregunta difícil de esquivar: ¿cómo se demuestra que un negocio turístico realmente ayuda a conservar el lugar del que depende?

Referencias de la noticia

Department of environment Belize. (2015). Blackadore Caye EIA Revised.
Yellow Dog Flyfishing. (2023). BELIZE: THE LATEST NEWS ON BLACKADORE CAYE DEVELOPMENT.
Araya V. (Diario UNO). (2026). Leonardo DiCaprio pagó casi $2 millones por una isla paradisíaca del Caribe, pero su plan se estancó.