El secreto del clavelito y el pasto antártico para sobrevivir al calentamiento global en la Antártida
Son las dos únicas plantas con flores del continente blanco. Un experimento de siete años en terrero descubrió que sus estrategias para enfrentar un cambio en el clima son opuestas.

En todo el continente antártico, solo existen dos especies nativas de plantas capaces de florecer: el pasto antártico (Deschampsia antarctica) y el clavelito antártico (Colobanthus quitensis). Ambas han logrado sobrevivir en un ambiente extremo y una nueva investigación ha descubierto que podrían seguir haciéndolo aun si la temperatura sigue subiendo por el cambio climático.
Las especies, que viven en el 1% del continente que no está cubierto por hielo, llevan décadas expandiendo sus colonias sin afectar los recursos de la otra. El estudio, realizado por un equipo de investigadores chilenos y españoles y publicado en Physiologia Plantarum, señala que enfrentan el calentamiento desarrollando respuestas fisiológicas opuestas relacionadas con la estrategia para conservar el agua y para hacer fotosíntesis.
El experimento: siete años en miniinvernaderos
Tanto el pasto como el clavelito antártico viven en la zona menos fría del continente, en la Península Antártica y las islas cercanas, pero aun bajo condiciones extremas.

La temperatura promedio alcanza los 4 °C, pudiendo enfrentar días bajo cero, alta radiación solar, además de oscuridad por varias semanas en invierno. Pero son condiciones en las que viven desde hace miles de años y a las que están adaptadas.
Para estudiar cómo se comportarían ambas especies frente al aumento de la temperatura en la Antártica, los científicos decidieron exponerlas a las posibles condiciones que tendrán que enfrentar.
Para ello, instalaron cámaras de calentamiento pasivo, una especie de mini invernaderos de techo abierto, sobre un grupo de plantas en la Isla Rey Jorge. Con esto, lograron aumentar la temperatura del suelo, además de la frecuencia de eventos de congelamiento y descongelamiento, y monitorear la respuesta de las especies de manera ininterrumpida por siete años.
Durante ese periodo, evaluaron las características morfológicas, anatómicas y fisiológicas de las hojas de las plantas, para saber cómo captan, transportan y pierden el agua (la llamada “conductividad hidráulica foliar”), y cómo cambiaba su capacidad de hacer fotosíntesis con un calentamiento sostenido en el tiempo.
Prudencia vs. audacia: los caminos para sobrevivir al calentamiento
Los resultados muestran que cada especie resolvió el desafío de manera distinta: una privilegiando la estabilidad y la otra con una rápida aclimatación, explicaron Patricia Sáez (UFRO) y Lohengrin Cavieres (Udec), investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), parte del equipo internacional.

El pasto antártico, una hierba perenne que crece entre las rocas y que nunca abre sus flores, ya que se autopoliniza, disminuyó el flujo de agua a través de los tubos internos de sus hojas (xilema) y ralentizó su ritmo de fotosíntesis, priorizando la estabilidad: crecer más lento, pero no arriesgar sus reservas hídricas.
El clavelito antártico, una planta muy pequeña que crece en forma de cojines y que en verano tiene flores en forma de campana, optó por la estrategia contraria. Aumentó la circulación interna del agua y su capacidad fotosintética.
Como posee una gran flexibilidad para adaptar sus células y tejidos al entorno, desarrolló tubos de transporte de agua más anchos y aprovechó su forma de crecimiento en “cojín” para conservar el calor. De esta manera, priorizó la eficiencia y la oportunidad, aprovechando los momentos más cálidos para captar más CO₂ y crecer más rápido.
Según los investigadores, los resultados muestran que la coordinación entre hidráulica y fotosíntesis es clave para la supervivencia de las plantas antárticas, y que su forma de enfrentar el cambio es clave para entender por qué han logrado coexistir y expandirse en la Antártica en las últimas décadas pese al calentamiento de la zona.
"No hay una sola forma correcta de responder al cambio climático. Estas dos plantas representan dos extremos de un mismo continuo adaptativo, y esa diversidad de estrategias es probablemente parte de lo que explica su éxito conjunto en uno de los ambientes más extremos del planeta", sostuvo Cavieres.
Referencias de la noticia
Vallejos, V., D. Sancho-Knapik, C. F. Ramírez, et al.. (2026). Contrasting Hydraulic–Photosynthetic Strategies Sustain Antarctic Vascular Plants Under Long-Term Warming.
INACH. (2020). Clavelito antártico llegó al Continente Blanco posterior a la última glaciación.