La Oscilación Madden-Julian se activará a finales de enero: estas serían sus implicaciones
La Oscilación Madden-Julian entrará en fase activa hacia finales de enero, aumentando la variabilidad atmosférica. Su evolución podría favorecer lluvias estivales en Chile central y aportar nuevas señales sobre el posible desarrollo de un evento El Niño durante el año 2026.

La predicción subestacional es una creciente rama en el estudio de las ciencias atmosféricas, como también en los servicios operacionales. Busca pronosticar en una escala de tiempo mayor a los pronósticos del tiempo convencionales y menor a la escala estacional: pronosticar entre 2 a 4 semanas en el futuro.
Si bien los pronósticos subestacionales continúan siendo los “hermanos pequeños” entre los pronósticos, porque su rango de acierto es en general menor, su utilidad radica en la capacidad de anticipar condiciones potencialmente extremas con varias semanas de antelación.
Entre las fuentes de capacidad predictiva en la escala subestacional, está la Oscilación Madden-Julian (MJO). La MJO es predecible en la escala subestacional y relevante para anticipar cambios en la circulación atmosférica y las precipitaciones.
La MJO y potenciales lluvias estivales
Para las próximas semanas, el pronóstico de la MJO muestra una interesante transición hacia las fases 7 y 8. Esto significa una MJO activa en el Pacífico occidental. Esto es interesante por dos razones; la primera tiene que ver con las precipitaciones en Chile central. Y es que las fases 7 y 8 están típicamente asociadas a eventos de precipitación.
En los últimos años se han registrado diversos episodios de lluvias estivales que han mostrado una clara señal asociada a la MJO en estas fases. El caso más emblemático —y extremo— fue la tormenta de Atacama de 2015.

De acuerdo con el pronóstico, la MJO ingresaría a la fase 7 alrededor del 20 de enero y avanzaría a la fase 8 durante los primeros días de febrero. En concordancia, tanto el período comprendido entre el 21 y el 27 de enero como el que va del 28 de enero al 3 de febrero presentan una señal de mayor probabilidad de precipitaciones en Chile centro-norte.
Este pronóstico, a pesar de la incertidumbre que tiene, permite poner un foco de atención a un par de semanas que tendrán una mayor potencial para eventos de precipitación estival en Chile central.
La MJO y su rol en un futuro El Niño
La segunda razón por la que un pronóstico de MJO en fase 7 y 8 es interesante, tiene que ver con un potencial evento El Niño. La MJO en estas fases puede significar otro impulso de cara a un futuro evento de El Niño.
Con la MJO en fase 7-8 y las tormentas en el Pacífico occidental, se favorecen los pulsos de viento del oeste (WWB, por su sigla en inglés). Y como hemos comentado en ocasiones anteriores, los WWB son el empuje que lleva al calentamiento del mar en el Pacífico ecuatorial central.

La última vez que la MJO pasó por las fases 7-8, ocurrió un WWB que favoreció la propagación de una onda oceánica de calentamiento, la primera luego de tres fuertes ondas de enfriamiento que ocurrieron durante el período de La Niña.
Según el pronóstico de viento en el Pacífico ecuatorial, asociado a la MJO, se espera una intensificación de los vientos del oeste (que potencialmente serían un WWB) hacia fines de enero y principios de febrero. Este pronóstico puede ser otro eslabón en el desarrollo del esperado evento de El Niño de 2026.