Los embalses de Chile ganaron 1.500 millones de m³ en cinco días: el vuelco que dejó el temporal de julio

Entre el 15 y el 21 de julio, un río atmosférico alimentado por El Niño transformó el balance hídrico del país: los embalses ganaron 1.500 millones de m³ en dos semanas. Repasamos los casos más espectaculares, del Limarí al Maule.

Los embalses funcionan como reservorios de agua para la temporada seca. La baja acumulación puede traer repercusiones durante el verano.
Los embalses funcionan como reservorios de agua para la temporada seca. La baja acumulación puede traer repercusiones durante el verano.

La Dirección General de Aguas (DGA) emitió boletines actualizados sobre las precipitaciones y los niveles de embalses, evidenciando los efectos del temporal del 15 al 20 de julio. El boletín antes del temporal (del 13 de julio) mostraba un sistema hídrico en rojo; y el boletín después del temporal (27 de julio) cambia completamente el panorama.

Los 25 embalses monitorados pasaron de 3.713 a 5.215 millones de metros cúbicos almacenados: un salto de 1.501 millones de m3 en apenas 4 días.

La tormenta en cuestión se desarrolló entre el 15 y el 21 de julio de 2026 y se enmarca en la etapa de desarrollo de un intenso evento de El Niño. Este evento fue de características extremas, lo cual resultó en personas fallecidas y gran afectación social.

El gran evento de precipitaciones

El temporal no tuvo un solo culpable. Según el análisis preliminar del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), se combinaron múltiples factores: un evento intenso de El Niño en desarrollo, un río atmosférico conectado con el Pacífico tropical y condiciones favorables para la llegada sostenida de tormentas.

Esquema de la circulación atmosférica durante un evento de El Niño (Fuente: Análisis CR2)
Esquema de la circulación atmosférica durante un evento de El Niño (Fuente: Análisis CR2)

La humedad ingresó por la costa del Norte Chico y fue transportada hacia el sur durante varios días, descargando sobre las laderas expuestas de las cordilleras transversales. Un detalle fue decisivo para las cuencas: la isoterma 0 °C descendió desde unos 2.300 hasta cerca de 1.600 metros, de modo que buena parte de la precipitación cordillerana cayó como nieve y no como lluvia que escurre de golpe.

El antes y el después

El 13 de julio, con 3.713 millones de m³, el sistema estaba un 21,1 % por debajo del año anterior, y nueve embalses almacenaban menos del 20 % de su capacidad, entre Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Maule y Biobío. Dos semanas más tarde, los 5.214 millones de m³ dejan al conjunto un 10,8 % por encima de 2025 y los embalses críticos cayeron de nueve a solo dos: Peñuelas (15 %) y Lago Laja (18 %).

Antes y después en porcentaje (%) de los embalses que más acumularon agua durante el evento.
Antes y después en porcentaje (%) de los embalses que más acumularon agua durante el evento.

Si hay una región donde el evento fue un antes y un después, es Coquimbo. En la cuenca del Limarí, los grandes embalses cambiaron de escala:

  • La Paloma: de 5 a un 27 % (35,9 → 202,2 millones de m³), el mayor aporte de la región.
  • Cogotí: de 10 a un 79 % (15,2 → 123,1 millones de m³).
  • Recoleta: de 10 a 100 % y con vertimiento.

A ellos se suman Corrales y Culimo, también rebalsando. Que cinco embalses del Norte Chico, corazón de la megasequía, viertan en un solo evento resume lo excepcional del temporal.

El centro-sur, donde las cubetas son mayores, los porcentajes suben menos,, pero los volúmenes son enormes. Colbún (Maule) lideró con casi 375 millones de m³ ganados, seguido de Ralco y Rapel. Incluso Lago Laja, el embalse de mayor capacidad del país, sumó cerca de 130 millones de m³, aunque su enorme cubeta lo mantiene todavía en 18 %.

La nieve: el segundo embalse

El cambio quizás más relevante para el mediano plazo no está en las cubetas, sino en la cordillera. El manto nival pasó de un déficit del 96 % a un superávit del 49 % en altura de nieve y del 14 % en equivalente en agua, con rutas como Cerro Olivares un 518 % sobre lo normal.

Esa nieve es una reserva de liberación lenta: alimentará ríos y embalses durante la primavera y el verano, cuando la demanda de riego es máxima.

Aun con el salto, los 5.214 millones de m³ representan cerca del 40 % de la capacidad total del sistema, y los dos embalses más grandes siguen en 18 y 27 %.

Un evento extremo alivia el balance anual, pero no revierte por sí solo el déficit estructural acumulado tras años de sequía.

El temporal de julio de 2026 dejó a los embalses en su mejor posición de invierno en varios años; conviene celebrarlo sin darlo por resuelto.

Referencia de la noticia

Centro del Clima y la Resilencia (CR2). (2026). El evento extremo 15-20 de julio 2026 en el marco de El Niño en desarrollo.
Dirección General de Aguas (DGA). (2026). Informe hidrometeorológico semanal.