Mostaza: el condimento saludable y versátil que no puede faltar en tu cocina
La mostaza no sólo destaca por su versatilidad en la cocina, sino también por sus beneficios para la salud: es un gran antioxidante, fuente de minerales como el calcio y un ingrediente muy bajo en calorías.

En el universo gastronómico, pocos condimentos logran elevar un plato con tanta personalidad como la mostaza.
Obtenida de las semillas de Sinapis o Brassica, este aderezo ha viajado por siglos y culturas, aportando un aroma vibrante y un sabor distinto. Desde la clásica cocina francesa hasta los completos y sándwich chilenos, la mostaza se revela como un ingrediente esencial, capaz de aportar profundidad, acidez y hasta un toque gourmet a las preparaciones más sencillas.
¿Qué es la mostaza?
La mostaza es un ingrediente gastronómico que se elabora al combinar semillas molidas, amarillas, marrones o negras con agua, vinagre, sal y especias.
Según su origen y método, encontramos variantes como la Dijon que es suave y punzante, la mostaza antigua, con semillas enteras o versiones aromatizadas con hierbas o miel.
Usos gastronómicos
Si bien la mostaza es un ingrediente versátil, generalmente, lo podemos utilizar como un gran acompañamiento en diversas preparaciones, desde las más tradicionales hasta las más elaboradas.

Como condimento directo es ideal para acompañar en carnes, embutidos, completos, papas fritas, sándwich o verduras.
En aderezos y vinagretas, mezclada con aceite, vinagre y miel, transforma ensaladas cotidianas en preparaciones vibrantes o les da un toque especial a ensaladas más sofisticadas.
Por su acidez, la mostaza marinada y glaseada ayuda a ablandar diversos tipos de carnes y resaltar sabores en cerdo, pollo, res y/o pescado.
Y como salsa gourmet es perfecta como base para mayonesas, aliolis o dips, especialmente, al integrar Dijon o mezclas especiadas.
Mes de la mostaza
Durante agosto, en la Fuente Chilena, este ingrediente es protagonista, dado su destacado consumo con más de 2.000 kilos mensuales de mostaza que se consumen en sus locales.

De las dos toneladas mencionadas, 1.500 kilos corresponden a la mostaza tradicional, cremosa, intensa y reconocible como el tipo americana. En tanto, los otros 500 kilos los aporta la mostaza a la antigua, una receta de origen francés con granos enteros, textura rústica y un perfil más profundo, ideal para quienes buscan una experiencia sensorial distinta.
“La idea no es imponer un sabor, sino dejar que cada persona elija cómo quiere disfrutar su sándwich. Ofrecer ambas mostazas es parte de esa experiencia: una más tradicional, otra con más carácter” comenta Roberto Portales, jefe de experiencia de Fuente Chilena.
Beneficios para la salud
La mostaza no sólo destaca por su versatilidad en la cocina, sino también por sus beneficios para la salud.
Una de sus propiedades beneficiosas para nuestro organismo, es su poder antioxidante, compuesto que ayuda a combatir el estrés oxidativo y a proteger las células del daño causado por los radicales libres.

Además, es una valiosa fuente de minerales esenciales como calcio, magnesio y fósforo, fundamentales para mantener huesos fuertes, un buen funcionamiento muscular y un metabolismo equilibrado.
Su sabor naturalmente picante, además de aportar un toque distintivo a las preparaciones, también favorece el proceso digestivo, al estimular la producción de jugos gástricos.
Y, por si fuera poco, la mostaza es muy baja en calorías y no contiene colesterol, lo que la convierte en un condimento ideal para quienes buscan mantener una dieta saludable y equilibrada sin renunciar al sabor.
Receta: Mostaza a la antigua (con semillas enteras)
Esta preparación, compartida por Tito Ortiz para Revista Paula, es una muestra de cómo un condimento simple puede convertirse en una joya artesanal.

Ingredientes (para 500 ml)
125 ml de agua fría
125 g de semillas de mostaza negra molidas
1 cucharada de cúrcuma
½ cucharada de sal
80 ml de vinagre de manzana
80 g de miel de abeja
125 g de semillas de mostaza negra enteras
125 g de semillas de mostaza amarilla enteras
Preparación:
1. Calienta el agua y, una vez que hierva, retírala del fuego. Añade la mostaza negra molida, la cúrcuma y la sal. Deja reposar 15 minutos.
2. Incorpora el vinagre y la miel, luego mezcla con las semillas enteras de mostaza negra y amarilla hasta obtener una pasta homogénea.
3. Envasa la mostaza en frascos de vidrio esterilizados y etiqueta con la fecha. Refrigerada, dura hasta un año.
La mostaza es mucho más que un simple aderezo: es un puente entre tradición e innovación, un condimento con historia, sabor y salud.
Ya sea que la uses en su forma más tradicional o con un twist gourmet como esta versión a la antigua, la mostaza tiene el poder de transformar cualquier plato. Invitamos a explorar sus variedades, experimentar en la cocina y redescubrir este clásico indispensable.