Radiografía del verano en la zona central de Chile: ¿más cálido y lluvioso de lo normal?
El verano meteorológico terminó y es momento de revisar su comportamiento en la zona central de Chile. Temperaturas, lluvias y eventos extremos permiten evaluar si la temporada fue más cálida y lluviosa de lo habitual en comparación histórica reciente.

El verano meteorológico ha terminado y es momento de realizar un breve resumen del comportamiento de dos de las principales variables meteorológicas que afectan a nuestro día a día: la temperatura máxima y la precipitación.
Para poner en contexto, el verano estuvo marcado por la presencia de La Niña en el Pacífico ecuatorial central, es decir, un Pacífico ecuatorial central más frío de lo normal. Sin embargo, la temperatura del mar justo frente a la costa de Chile estuvo más cálida de lo normal y posiblemente eso repercutió en la temperatura máxima.
No hay sorpresa: fue un verano más cálido de lo normal
En general, prácticamente en todo Chile, este verano (trimestre diciembre-enero-febrero) fue más cálido que el periodo climatológico (1991-2020). Las principales anomalías cálidas se observaron en la zona sur y austral del país.
Esta zona estuvo particularmente afectada por eventos cálidos y por los lamentables incendios forestales. Además, es una región del país que registró escasez de precipitaciones durante el verano.
En la zona central, el verano terminó con anomalías positivas tanto de la temperatura máxima como de la precipitación. Recordados son los eventos de lluvia estival con tormentas eléctricas a finales de enero. Este par de eventos fue suficiente para que la zona central marcara números azules (o verdes en la gráfica) en cuanto al agua caída estival.
En diciembre y enero, la temperatura máxima estuvo ligeramente sobre lo normal en la zona central, con anomalías entre los 0.1 y 1.3 °C (incluso la estación de San Felipe llegó a marcar anomalías negativas); sin embargo, en febrero las anomalías superaron los 2 °C en gran parte de las estaciones de la zona central.

La evolución diaria de la temperatura máxima y la precipitación en Santiago muestra que, en general, la mayor parte de los días fue más cálida que la temperatura normal climatológica durante el verano.
Se registraron cuatro olas de calor en total durante el verano en la ciudad de Santiago, según el monitoreo oficial de la Dirección Meteorológica de Chile: una en diciembre, dos en enero y otra en febrero. Ocurrió una situación similar en otras estaciones de la zona central.
El verano en el contexto de largo plazo
Para contextualizar el verano 2025-26 dentro de la evolución climática de largo plazo, se analizaron los registros de la estación de Santiago desde 1961. El promedio de temperatura máxima estival se ubicó por sobre la normal climatológica del periodo 1991-2020, confirmando que fue una temporada cálida en comparación con el comportamiento histórico reciente.
Sin embargo, su intensidad fue menor que la observada en los veranos 2024-25, 2022-23 y 2019-20, y resultó muy similar a la temporada 2023-24. Destaca especialmente el verano 2022-23 como el más caluroso de toda la serie, en un contexto influenciado por la presencia del fenómeno de El Niño.

Con respecto a las precipitaciones estivales, en los últimos años ha habido veranos mucho más lluviosos que el verano 2025-26. Sin ir más lejos, en el verano de 2020-21 se registraron 40 mm luego de ese evento estival extremo, en enero de 2021.
En cuanto a los extremos, el verano 2025-26 no estuvo marcado por récords en Santiago. La máxima temperatura registrada fue cercana a 36 °C, por debajo de la registrada en veranos previos. Recordar los más de 38 °C registrados en el verano de 2018-19.
Ocurre algo similar al observar la máxima precipitación diaria durante el verano. A pesar de los eventos convectivos en enero, el máximo de precipitación registrado estuvo lejos de lo observado en otros veranos en Santiago.
De esta forma, podemos concluir que, si bien el verano 2025-26 estuvo por encima de lo normal en cuanto a la temperatura máxima, no fue récord, al menos en Santiago. Tampoco lo fue en cuanto a las precipitaciones.