RONI: el nuevo índice con el que la NOAA busca predecir mejor El Niño en un mundo más cálido
La métrica corrige el sesgo provocado por el calentamiento global, por lo que refleja mejor los cambios reales en la precipitación y la circulación atmosférica, lo que mejora la capacidad predictiva de los fenómenos meteorológicos extremos.

El monitoreo de uno de los fenómenos climáticos más importantes del planeta está a punto de cambiar oficialmente en Estados Unidos. Siguiendo una tendencia científica necesaria en un mundo más cálido, el National Weather Service (NWS) de la NOAA confirmó que, a partir de este 01 de febrero de 2026, adoptará el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI) como su estándar oficial para la vigilancia y predicción del fenómeno.
Su decisión no es aislada; la Oficina de Meteorología de Australia (BoM) ya había comenzado a implementar índices relativos desde finales de 2025, marcando un consenso creciente: las viejas reglas ya no funcionan igual bajo la influencia del cambio climático. ¿Por qué nos afecta y por qué les importa al resto de las agencias meteorológicas del mundo?
El problema: un océano más caliente lo distorsiona todo
Hasta ahora, para declarar un evento de El Niño o de La Niña, los científicos utilizaban el Índice Oceánico de El Niño (ONI) tradicional. Este mide cuánto se calienta o enfría la superficie del mar en una región clave del Pacífico (Niño 3.4) respecto al promedio histórico.
Sin embargo, existe un “ruido” de fondo que complica las cosas: el calentamiento global. Como todo el océano tropical se está calentando, los índices tradicionales tienden a mostrar eventos de El Niño que parecen más fuertes o frecuentes de lo que realmente son en términos de impacto atmosférico y eventos de La Niña que parecen más débiles o menos frecuentes.
Al tener un océano base más caliente, es fácil cruzar el umbral de "+0.5 °C" necesario para declarar El Niño, sin que ello signifique necesariamente que la atmósfera esté reaccionando como tal.
La solución: todo es relativo
Para corregir este sesgo, el nuevo índice RONI introduce un ajuste matemático simple pero crucial. En lugar de mirar solo la temperatura absoluta en la región de El Niño, compara ese calentamiento con el del resto de los trópicos.
El cálculo funciona así:
- Se calcula la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4.
- Se le resta la anomalía promedio de todos los trópicos globales (20°N a 20°S).
En palabras simples: Índice Niño relativo (RONI) = Calor del Pacífico central – Calor promedio del resto del trópico.
Esto permite aislar la señal pura de El Niño del calentamiento de fondo provocado por el cambio climático. Según comunicó el NWS, los umbrales para definir los eventos se mantienen iguales (+/- 0.5 °C durante 5 trimestres consecutivos), pero ahora se aplican al valor relativo.

La adopción del RONI trae dos beneficios principales para la ciencia y la sociedad: primero, mejora la predicción de lluvias y sequías. El índice relativo ha demostrado estar mejor alineado con los cambios reales en la circulación atmosférica y las precipitaciones en el Pacífico tropical.
Pero también permite hacer comparaciones históricas justas, ya que, al eliminar el sesgo del calentamiento global, el RONI permite comparar un El Niño de 2026 con uno de 1950 de manera más equitativa.
¿Por qué nos importa lo que haga la agencia meteorológica estadounidense?
En Chile, nos debería importar la decisión de la NOAA porque el cambio al RONI no es solo un tecnicismo, sino que tiene efectos prácticos en la forma en que se pronostica el clima.
El índice relativo se relaciona mejor con los cambios en las precipitaciones y el calentamiento tropical que, en última instancia, impulsan las variaciones climáticas en las latitudes medias (Chile se encuentra en las latitudes medias del hemisferio sur). Por lo tanto, una herramienta que mejore la correlación entre el fenómeno de El Niño/La Niña y los patrones de circulación atmosférica permitirá obtener pronósticos climáticos más certeros para distintos lugares, incluido Chile.
Los índices tradicionales actuales están sesgados por el calentamiento global. Sin el ajuste que ofrece el RONI, los eventos de El Niño y La Niña seguirán distorsionados, lo que puede llevar a falsas alarmas o a subestimar sequías o inviernos fríos, información clave para los sectores productivos chilenos.

Además, el cambio en EE. UU. es una señal que puede desencadenar una reacción en cadena. El Servicio Meteorológico de Australia ya adoptó este sistema en septiembre de 2025 y con ello se marca una tendencia global.
Para que los meteorólogos en Chile puedan interpretar correctamente los modelos globales y colaborar internacionalmente, es probable que deban alinearse con estos nuevos estándares de medición.
Referencias de la noticia
Declaración pública del National Weather Service de EE.UU.: Public Information Statement Implementing a Relative Oceanic Niño Index effective February 1, 2026.