Sucedió en 1983: el ECMWF insiste en un raro doble peak de El Niño, esto implicaría para Chile en 2027

El modelo europeo mantiene la posibilidad de un segundo máximo de calentamiento en el Pacífico oriental, un comportamiento comparable al episodio de 1982-1983. ¿Qué podría significar para las lluvias y temperaturas en Chile durante 2027?

El intenso calentamiento del Pacífico oriental, asociado a El Niño, podría presentar un inusual segundo máximo durante 2027, similar al registrado en 1982-1983. Crédito: Climate Reanalyzer.
El intenso calentamiento del Pacífico oriental, asociado a El Niño, podría presentar un inusual segundo máximo durante 2027, similar al registrado en 1982-1983. Crédito: Climate Reanalyzer.

El fenómeno de El Niño podría presentar un comportamiento poco habitual durante los próximos meses. Una nueva proyección del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) mantiene la posibilidad de dos máximos de calentamiento en el Pacífico oriental, similares a los observados durante el histórico episodio de 1982-1983.

El meteorólogo Ben Noll destacó el 5 de noviembre esta proyección del ECMWF, que contempla un nuevo máximo de calentamiento en el Pacífico oriental. Sin embargo, este escenario todavía no está confirmado y no implica necesariamente mayores precipitaciones en Chile.

El Niño de 1983 tuvo dos máximos: ¿podría repetirse?

Normalmente, El Niño alcanza su mayor intensidad hacia el verano austral y posteriormente comienza a debilitarse. Sin embargo, algunos episodios presentan fluctuaciones importantes, incluyendo períodos de calentamiento que vuelven a intensificarse después de una disminución temporal.

El ECMWF proyecta un posible doble máximo de calentamiento en la región Niño 1+2, con anomalías que podrían superar los +5 °C entre fines de 2026 y mayo de 2027. Créditos: ECMWF.
El ECMWF proyecta un posible doble máximo de calentamiento en la región Niño 1+2, con anomalías que podrían superar los +5 °C entre fines de 2026 y mayo de 2027. Créditos: ECMWF.

La NASA documentó un comportamiento similar durante 1982-1983, cuando las mediciones del nivel del mar en el Pacífico oriental mostraron dos máximos, en enero y abril de 1983. Un patrón comparable se observó en 1997, con máximos en julio y octubre, aunque estos registros no corresponden directamente al índice de temperatura Niño 1+2.

La nueva perspectiva del ECMWF apunta a una posible evolución semejante durante 2026-2027. La proyección destacada por Noll se centra en el Pacífico oriental, particularmente en la región Niño 1+2, situada frente a Ecuador y Perú.

Es fundamental distinguir esta región de Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central y utilizada como referencia principal para monitorear la evolución de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Ambas pueden presentar anomalías diferentes y no necesariamente alcanzan sus máximos al mismo tiempo.

Niño 1+2 registra anomalías superiores a +4 °C: ¿qué ocurre en el Pacífico?

Los registros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) muestran diferencias importantes entre ambas regiones. Durante octubre de 2026, Niño 1+2 presentó una anomalía mensual de +4,31 °C, mientras que Niño 3.4 alcanzó +2,30 °C.

Estas cifras representan diferencias respecto de las temperaturas habituales del océano y muestran que, durante octubre, el calentamiento fue más intenso en Niño 1+2 que en Niño 3.4. Sin embargo, ambos índices corresponden a regiones distintas y pueden evolucionar de manera independiente.

Las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2 muestran un marcado aumento durante 2026, reflejando el intenso calentamiento del Pacífico oriental. Créditos: SIATA.
Las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2 muestran un marcado aumento durante 2026, reflejando el intenso calentamiento del Pacífico oriental. Créditos: SIATA.

El posible segundo máximo dependerá de la evolución de los vientos ecuatoriales, las ondas oceánicas y la disponibilidad de agua cálida bajo la superficie. Estos procesos pueden modificar la intensidad y duración del calentamiento frente a Sudamérica.

Sin embargo, un nuevo máximo en Niño 1+2 no significa necesariamente que todo El Niño vuelva a intensificarse. Para evaluar su evolución, será indispensable observar también el comportamiento de Niño 3.4 y la respuesta de la circulación atmosférica tropical.

¿Qué podría significar este escenario para Chile durante 2027?

El calentamiento del Pacífico oriental puede influir en las condiciones oceánicas del norte de Chile, especialmente si las anomalías se extienden hacia el sur. No obstante, sus efectos dependen de la circulación atmosférica y de la época del año.

Durante el invierno y la primavera, El Niño suele favorecer precipitaciones superiores a lo normal en Chile central, aunque sus efectos varían según las condiciones atmosféricas. Hasta octubre de 2026, Santiago acumulaba cerca de 380 mm de lluvia, aproximadamente la mitad de lo registrado durante el intenso episodio de 1997.

El Niño puede favorecer lluvias sobre lo normal en Chile central, pero su intensidad no garantiza un invierno lluvioso ni determina las precipitaciones de 2027.

Durante el verano 2026-2027, las precipitaciones deberían disminuir estacionalmente en Chile central. Sin embargo, las elevadas temperaturas oceánicas podrían mantener una importante disponibilidad de humedad atmosférica, capaz de favorecer lluvias intensas si ingresan sistemas frontales u otras perturbaciones.

En el Altiplano, El Niño suele asociarse con menores precipitaciones estivales, mientras que en la Patagonia norte también pueden desarrollarse condiciones deficitarias.

Si el ECMWF acierta y el Pacífico oriental experimenta un segundo máximo de calentamiento durante 2027, será fundamental seguir la evolución de Niño 1+2 y Niño 3.4, junto con la respuesta atmosférica. Por ahora, este escenario no permite anticipar un invierno especialmente lluvioso en Chile, pero plantea nuevas interrogantes sobre la persistencia e intensidad del fenómeno.