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Volcán Kilauea: lago de lava sigue creciendo después de su erupción

¡No ha parado! La erupción del Kilauea continúa y ha generado altos niveles de dióxido de azufre, siendo una de las aristas más peligrosas de este evento.

La noche de este domingo (20) el Océano Pacífico se remeció, pero no por un terremoto. Esta vez, el origen se encontró en el volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo y que se ubica en Hawai. Desde el año 2018 que este volcán no hacía erupción, el cual llegó a ser tan intenso que generó un sismo de magnitud 4,4 ° en la isla.

Exactamente, el fenómeno ocurrió en el cráter Halemaumau. Posteriormente, la nube de vapor liberada a la atmósfera alcanzó una altitud de 9 km. Luego, el martes (22) se registró que el lago de lava tuvo una crecida de 3 metros en, tan sólo, 3 horas. De acuerdo a los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el lago de lava ha alcanzado una profundidad de 134 metros.

Lo más preocupante para las próximas horas

La reciente información de USGS indica que el volcán continúa haciendo erupción, al menos, en 2 sectores. Particularmente, la actividad se ha centrado en los respiraderos norte y oeste del cráter Halemaumau. Por ende, también se han dejado notar los sismos en la isla.

Adicionalmente, siguen siendo altos los niveles de emisión del dióxido de azufre, valor que se ha estimado en una 30.000 toneladas al día. Esta es una de las aristas más peligrosas para los habitantes. Se suman los desprendimientos de rocas y las partículas de vidrio volcánico que vienen desde la cumbre del Kilauea.