El cometa 3I/ATLAS se despide del Sistema Solar, pero continúa aportando descubrimientos científicos

En los momentos finales del cometa 3I/ATLAS en el Sistema Solar, las observaciones revelaron la presencia de metano en su composición.

Incluso mientras abandona el Sistema Solar, 3I/ATLAS continúa proporcionando datos, revelando nueva información sobre su estructura y origen. Crédito: NASA.
Incluso mientras abandona el Sistema Solar, 3I/ATLAS continúa proporcionando datos, revelando nueva información sobre su estructura y origen. Crédito: NASA.

El 3I/ATLAS es un objeto de origen interestelar identificado en julio de 2025, convirtiéndose en el tercer visitante interestelar jamás registrado. Su detección se realizó mediante estudios observacionales y se confirmó rápidamente como un objeto interestelar con una trayectoria hiperbólica. Tanto los astrónomos como el público en general mostraron gran interés, debido a la rareza de las visitas de objetos de este tipo. El 3I/ATLAS marcó el año 2025 como uno de los principales objetivos científicos.

Tras su máximo acercamiento al Sol, el cometa 3I/ATLAS inició su trayectoria fuera del Sistema Solar, siguiendo una órbita que impide cualquier posible regreso. A pesar de la corta duración de su paso, el objeto fue monitoreado continuamente por telescopios terrestres y espaciales. Se llevaron a cabo diversas observaciones espectroscópicas y fotométricas para caracterizar su composición y actividad. Estas observaciones fueron importantes para comprender cómo se forman los objetos fuera del Sistema Solar.

Desde abril de 2026, el 3I/ATLAS se encuentra más allá de la órbita de Júpiter, en proceso de alejarse del Sistema Solar. Incluso en esta etapa, nuevos análisis siguen revelando información relevante sobre su composición química. Observaciones recientes han indicado la presencia de metano en el cometa. La detección de este material proporciona aún más pistas sobre el entorno en el que se formó este objeto y los entornos de formación en otros sistemas estelares.

El cometa 3I/ATLAS

En julio de 2025, el observatorio ATLAS identificó un objeto que entraba en el Sistema Solar y, pocos días después, otros observatorios confirmaron su origen interestelar. De esta forma, el objeto se convirtió en el tercer objeto interestelar detectado cruzando el Sistema Solar. Debido a que fue el tercer objeto interestelar y fue observado por primera vez por ATLAS, el cometa recibió el nombre de 3I/ATLAS.

El paso de 3I/ATLAS fue breve debido a su trayectoria y a su alta velocidad relativa a la Tierra.

El cometa 3I/ATLAS alcanzó su perihelio, el punto de máxima aproximación al Sol, a finales de 2025 y, a partir de entonces, comenzó su trayectoria alejándose del Sol. Su máxima aproximación a la Tierra se produjo poco después, sin riesgo de impacto. Desde su descubrimiento, los cálculos orbitales han indicado una probabilidad mínima de colisión con nuestro planeta. Incluso en su punto más cercano, el objeto se mantuvo a una distancia segura, en consonancia con los parámetros esperados para visitantes interestelares.

Descubrimientos

Durante su breve paso por el Sistema Solar, 3I/ATLAS fue objeto de campañas de observación que permitieron caracterizar su actividad y propiedades físicas. Los datos fotométricos indicaron variaciones en el brillo asociadas a la rotación y la liberación de material volátil. Las observaciones espectroscópicas revelaron la presencia de gases típicos de la actividad cometaria más allá de la coma. El análisis de la morfología de la cola proporcionó información sobre la interacción con el viento solar y la distribución de las partículas eyectadas.

La observación de cometas es importante porque proporciona información sobre las primeras etapas de la formación de sistemas planetarios. En 3I/ATLAS, las observaciones mostraron que los procesos de formación que involucran hielo y polvo son comunes en discos protoplanetarios fuera del Sistema Solar. La comparación con cometas locales indicó similitudes estructurales, pero también diferencias en la composición y la evolución térmica.

En su despedida, el 3I/ATLAS tiende nuevos descubrimientos

Actualmente, el 3I/ATLAS se aleja del Sistema Solar y ya ha superado la órbita de Júpiter. Aun así, el 3I/ATLAS continuó siendo objeto de observaciones con el telescopio James Webb. Los investigadores analizaron las emisiones infrarrojas y estudiaron la composición térmica y química del objeto. Durante su aproximación al Sol, los datos indicaron una liberación limitada de volátiles. Este comportamiento es consistente con la exposición

La nave espacial 3I/ATLAS reveló la presencia de metano en su interior tras desprenderse de sus capas superficiales calentadas por el Sol, dejando al descubierto material más primitivo. Crédito: Belyakov et al. 2026
La nave espacial 3I/ATLAS reveló la presencia de metano en su interior tras desprenderse de sus capas superficiales calentadas por el Sol, dejando al descubierto material más primitivo. Crédito: Belyakov et al. 2026

Las observaciones iniciales reflejaban principalmente la química de una superficie procesada y envejecida. A medida que 3I/ATLAS se aleja del Sistema Solar, nuevos análisis han revelado cambios en su actividad. Los nuevos datos mostraron un aumento en la liberación de volátiles, lo que indica el calentamiento de capas más profundas. Este comportamiento sugiere que el objeto ha perdido su corteza superficial, exponiendo regiones internas mejor conservadas. Uno de los principales descubrimientos fue la presencia de metano en su interior.

¿Cuándo tendremos otra visita?

Con esto, 3I/ATLAS nos ha proporcionado mucha información sobre la composición química de sistemas planetarios más allá del Sistema Solar. A pesar de ello, el 3I/ATLAS se despide para siempre; es decir, su paso es único, sin posibilidad de retorno. Antes de él, solo se habían confirmado dos visitantes interestelares: ʻOumuamua y 2I/Borisov. La detección de estos pocos casos resalta la rareza o la posible subdetección de este tipo de objetos.

En consecuencia, aún no es posible predecir cuándo ocurrirá la próxima visita interestelar. A pesar de la incertidumbre sobre la frecuencia de estos encuentros, los avances tecnológicos están ampliando las capacidades de detección. Esto sugiere que es posible que se detecten nuevos visitantes con mayor regularidad en el futuro. Sin embargo, aún no está claro si el bajo número observado hasta ahora refleja limitaciones instrumentales del pasado o una baja tasa de paso.

Referencias de la noticia

- Belyakov et al. 2026 The Volatile Inventory of 3I/ATLAS as Seen with JWST/MIRI The Astrophysical Journal Letters.

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