Desde Atacama, un nuevo instrumento del VLT empieza a revelar estrellas y galaxias ocultas

El nuevo instrumento mejora la capacidad de uno de los espejos del VLT, uno de los grandes telescopios instalados en el norte. Permitirá revelar los misterios de la evolución temprana de las galaxias.

Parte del primer espectro capturado por MOONS. El recuadro muestra los espectros de cinco estrellas, que exhiben las huellas químicas del azufre (S), hierro (Fe), titanio (Ti), silicio (Si), cromo (Cr) y magnesio (Mg). Imagen: ESO/MOONS/VVV.
Parte del primer espectro capturado por MOONS. El recuadro muestra los espectros de cinco estrellas, que exhiben las huellas químicas del azufre (S), hierro (Fe), titanio (Ti), silicio (Si), cromo (Cr) y magnesio (Mg). Imagen: ESO/MOONS/VVV.

Se llama MOONS y puede estudiar mil objetos a la vez. El nuevo espectrógrafo instalado en el Very Large Telescope (VLT) de la ESO en el cerro Paranal comenzó a mirar el universo y permitirá que los astrónomos puedan estudiar tanto el corazón de la Vía Láctea como galaxias lejanas en formación.

El instrumento MOONS, instalado en uno de los telescopios de 8 metros del Very Large Telescope (VLT) de ESO. Imagen: UK ATC/M. Black.
El instrumento MOONS, instalado en uno de los telescopios de 8 metros del Very Large Telescope (VLT) de ESO. Imagen: UK ATC/M. Black.

MOONS o espectrógrafo óptico multiobjeto e infrarrojo cercano (por sus siglas en inglés), fue diseñado para aprovechar la capacidad de captación de luz de uno de los espejos de 8 metros del VLT. Puede apuntar simultáneamente a las ubicaciones exactas de unos 1000 objetivos astronómicos en un amplio campo de visión.

Cómo detectará mil objetos a la vez

“Nos llevará a nuevas fronteras en nuestra comprensión de cómo se han formado y evolucionado la Vía Láctea y las galaxias a lo largo del tiempo”, sostuvo Michele Cirasuolo, investigador principal de MOONS y director del Programa de Instrumentación de ESO.

El instrumento tiene unas 1000 fibras ópticas, cada una de ellas montada en un posicionador robótico; esto le permite apuntar simultáneamente a las ubicaciones exactas de unos 1000 objetivos astronómicos en un amplio campo de visión.

Espectros infrarrojos obtenidos por MOONS , tal como se ven en la consola del instrumento. Cada fila contiene el espectro de una fuente astronómica diferente. Imagen: ESO/A. Bayo.
Espectros infrarrojos obtenidos por MOONS , tal como se ven en la consola del instrumento. Cada fila contiene el espectro de una fuente astronómica diferente. Imagen: ESO/A. Bayo.

La luz recogida por las fibras es conducida a dos espectrógrafos idénticos (con 500 fibras cada uno), que funcionan como un prisma que crea un arcoíris, separando la luz en diferentes colores. Tras analizar los diferentes colores o longitudes de onda, los astrónomos pueden obtener muchas de las propiedades de los objetos observados, como su composición química, masa y velocidad.

Investigando galaxias hasta ahora ocultas

El nuevo espectrógrafo destacará sobre todo para estudiar cómo se formaron y evolucionaron las galaxias, incluida la Vía Láctea nuestra, a lo largo de la historia del universo.

El centro de la Vía Láctea es particularmente complejo de observar debido al polvo cósmico, que bloquea la luz visible. Imagen: ESO/S. Brunier
El centro de la Vía Láctea es particularmente complejo de observar debido al polvo cósmico, que bloquea la luz visible. Imagen: ESO/S. Brunier

El centro de la Vía Láctea es complejo de observar debido al polvo cósmico, que bloquea la luz visible. Pero al captar luz infrarroja, MOONS permitirá ver a través de estas nubes. Esta cualidad también posibilita estudiar galaxias lejanas.

Los científicos destacan que esto último es especialmente importante, ya que el universo se está expandiendo, lo que significa que las galaxias más lejanas se alejan de nuestra visión a mayor velocidad. Observarlas desde la Tierra requiere longitudes de onda más largas, principalmente infrarrojas.

MOONS es el primer instrumento que permite a los astrónomos analizar en detalle tantos objetos en este rango de longitudes de onda al mismo tiempo. Podrá investigar estrellas situadas a una distancia de hasta 40.000 años luz, incluidas las que se encuentran en zonas envueltas en polvo, lo que permitirá elaborar un mapa tridimensional preciso de la Vía Láctea.

Primeras observaciones de MOONS

Para minimizar la contaminación procedente de fuentes de luz infrarroja situadas alrededor del instrumento, los espectrógrafos de MOONS se alojan en un criostato, un dispositivo que los mantiene a muy baja temperatura (entre -143 y -233 grados Celsius).

Dado que el instrumento mide 4,5 metros de altura y pesa más de 10 toneladas, se necesitan 5.000 litros de nitrógeno líquido para enfriarlo, lo que convierte al criostato de MOONS en uno de los más grandes construidos para un telescopio terrestre.

Las primeras observaciones de MOONS demostraron su capacidad para ver a través del polvo, al centrarse en estrellas situadas en el plano galáctico oscurecido.

“Las primeras observaciones ponen de relieve el potencial de MOONS en cuanto a número, sensibilidad, calidad y multilongitud de onda. Nos permite estudiar patrones en poblaciones que, de otro modo, quedarían ocultas y, al mismo tiempo, encontrar las 'excepciones' entre miles de estrellas que plantearán nuevas preguntas que investigar”, afirmó Amelia Bayo, científica del proyecto MOONS en ESO.

Se espera que durante su vida útil, proyectada en diez años, MOONS observe hasta diez millones de objetos. En ese tiempo también abordará múltiples proyectos científicos al mismo tiempo.

Referencia de la noticia

ESO. (2026). Revelando estrellas y galaxias ocultas: el nuevo instrumento MOONS del Very Large Telescope realiza sus primeras observaciones.