Fuera de este mundo: el telescopio espacial Roman de la NASA ya está superando las expectativas
Tres semanas después del lanzamiento del último telescopio espacial de la NASA, el paquete de instrumentación destinado al módulo L2 ya está en funcionamiento, y su eficiencia en el consumo de combustible apunta a una posible prolongación de la duración de la misión.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman, lanzado el 30 de agosto, avanza a buen ritmo hacia su destino final, a casi un millón de millas de la Tierra. Y "Roman" ya ha alcanzado dos hitos importantes. La cámara infrarroja de 300 megapíxeles se ha puesto en marcha, mientras que el coronógrafo, diseñado para buscar nuevos exoplanetas, ya está operativo.
Las buenas noticias en cuanto a la instrumentación se ven reforzadas por los informes de la NASA que indican que el combustible a bordo podría ser suficiente para al menos 22 años de investigación científica. Esto supone más del doble de las estimaciones iniciales, que rondaban la década.
Combustión eficiente, lanzamiento exitoso, tiempo de desbloqueo
Todo el combustible es crucial para Roman. Su destino —el punto de Lagrange L2 entre la Tierra y el Sol— se encuentra a casi un millón de millas de la Tierra. Una misión de rescate tripulada es inviable con las limitaciones tecnológicas actuales. Por lo tanto, la eficiencia del combustible es primordial en cada etapa del viaje.
Hey!
— Nancy Grace Roman Space Telescope (@NASARoman) September 21, 2026
ICYMI It's been almost a month since Roman's launch and the observatory is currently on its way to L2, a million miles from earth.
Stay up to date on the mission here: https://t.co/cyGjI3n6kR pic.twitter.com/muY6kih251
El plan original para Roman contemplaba una misión principal de cinco años, con la posibilidad de extenderla otros cinco años dependiendo del consumo de combustible. Antes del lanzamiento, la nave espacial que transportaba a Roman llegó con un peso inferior al permitido, lo que permitió a la NASA cargar combustible adicional en los tanques a bordo.
A partir de ahí, una maniobra de corrección de rumbo a mitad de camino, ejecutada al día siguiente del lanzamiento, tuvo una precisión del 99 %. Solo se utilizó una décima parte de la hidracina prevista para la maniobra, lo que supuso un ahorro de casi 400 libras de combustible. Si la siguiente corrección de rumbo se ejecuta correctamente, podría generarse un ahorro de combustible aún mayor. Todo esto aumenta la posibilidad de que la misión se extienda de los cinco años previstos a más de 20.
La instrumentación cobra vida
El 1 de septiembre, el coronógrafo de Roman entró en funcionamiento. El instrumento, diseñado para obtener imágenes de exoplanetas bloqueando el resplandor de las estrellas cercanas, completó su secuencia de activación dos días después de su lanzamiento.
Weve got our starglasses on!
— Nancy Grace Roman Space Telescope (@NASARoman) September 1, 2026
Romans Coronagraph Instrument has activated. This system of masks, prisms, detectors, and self-flexing mirrors will block out the glare from distant stars and directly image the planets and disks in orbit around them.https://t.co/1Rux9EC54J pic.twitter.com/V5AtBlx1VW
El instrumento de campo amplio se puso en marcha diez días después, el 11 de septiembre. Se tomaron imágenes de referencia para asegurar que el instrumento funcionara según lo previsto. Esta cámara científica principal a bordo incluye 18 detectores infrarrojos para capturar con nitidez grandes regiones del espacio profundo.
Próximos hitos en el horizonte
Antes de que puedan comenzar las operaciones científicas principales, se realizarán calibraciones y pruebas exhaustivas de ambos instrumentos en los próximos meses. De hecho, el coronógrafo necesita 30 días para calentarse y descontaminarse, ya que los restos de agua y sustancias químicas presentes en su superficie se evaporan.
La próxima corrección de trayectoria está programada para finales de este mes. La inserción orbital en el punto L2 tendrá lugar a principios de diciembre, aproximadamente 100 días después de su lanzamiento. Se espera que las primeras imágenes de Roman se obtengan a principios de 2027. Su misión principal es el estudio de la energía oscura y la búsqueda de nuevos exoplanetas dispersos en miles de millones de galaxias cercanas.