Los científicos confirman la presencia de bases de ADN en el asteroide Ryugu: son los "componentes básicos de la vida"
Las muestras del asteroide Ryugu contienen todas las bases del ADN y del ARN. Este descubrimiento refuerza la hipótesis de que los componentes básicos de la vida están ampliamente distribuidos por todo el Sistema Solar y podrían haber llegado a la Tierra a través de asteroides.

Una de las preguntas más fascinantes de la ciencia es el origen de la vida y de dónde provienen sus componentes esenciales.
Un estudio reciente publicado en Nature Astronomy respalda una idea cada vez más extendida: que algunos de los "componentes básicos de la vida" pueden haber llegado del espacio, transportados por asteroides primitivos.
El análisis de las muestras del asteroide Ryugu, recogidas y traídas de vuelta a la Tierra, fue posible gracias a la misión japonesa Hayabusa2.
Hayabusa 2, una misión espacial japonesa
La sonda Hayabusa2 estudió el asteroide Ryugu , recolectó muestras de roca y las trajo de regreso a la Tierra. Fue lanzada en 2014, llegó a Ryugu en 2018, recolectó muestras en 2019 y regresó a la Tierra en 2021. Actualmente, la sonda se encuentra en una misión extendida al asteroide 1998KY26.
Un aspecto crucial de la misión fue preservar el material extremadamente valioso recogido de la contaminación de la atmósfera terrestre, lo que permitió el estudio directo de la química primordial del Sistema Solar.
Un laboratorio natural en el espacio
Ryugu es un asteroide carbonáceo, rico en compuestos orgánicos. Análisis previos ya habían identificado moléculas de relevancia biológica.

Sin embargo, el resultado de este último análisis es extraordinario: las cinco bases nitrogenadas canónicas que componen el ADN y el ARN —adenina, guanina, citosina, timina y uracilo— fueron identificadas en las muestras.
Estas moléculas son esenciales para la vida tal como la conocemos. En el ADN y el ARN, las bases nitrogenadas codifican la información genética. Comprender su origen nos acerca a entender cómo surgió la vida en la Tierra.
Otro resultado destacable del análisis es que estas moléculas son "autóctonas " , lo que significa que provienen del asteroide y no están contaminadas por fuentes terrestres. Esto también se ve respaldado por las firmas isotópicas de carbono y nitrógeno, que difieren de las típicas de la materia orgánica terrestre.
Una química diferente a la de la Tierra.
Estas bases no son idénticas a las que se encuentran en los organismos vivos; están presentes en diferentes porcentajes. Por ejemplo, la proporción de purinas a pirimidinas es diferente a la que se encuentra en el ADN biológico.

Esto confirma que las moléculas estudiadas no se originaron a partir de procesos biológicos, sino más bien de reacciones químicas abióticas que ocurrieron en el espacio o en los cuerpos progenitores de los asteroides.
Los análisis de las muestras de Ryugu se compararon con los de otras muestras extraterrestres, como el asteroide Bennu o meteoritos como Murchison y Orgueil, observándose diferencias significativas en la abundancia relativa de las nucleobases. Estas diferencias dependerían de las condiciones químicas y físicas de los cuerpos celestes en los que se formaron las moléculas.
Mientras que los entornos ricos en amoníaco favorecen la formación de pirimidinas, los entornos pobres en amoníaco dan lugar a una mayor producción de purinas. Las diferentes proporciones de abundancia de estas moléculas nos indican que su historia evolutiva fue distinta y, por lo tanto, también la de sus respectivos entornos, es decir, los asteroides.
Implicaciones para el origen de la vida
El descubrimiento de las cinco bases tiene profundas implicaciones. Demuestra que las bases del ADN y el ARN no son exclusivas de la Tierra, sino que pueden formarse espontáneamente en el espacio. Esto refuerza la hipótesis de que los asteroides y meteoritos contribuyeron a proporcionar a la Tierra primitiva las moléculas necesarias para el origen de la vida.
Así pues, la química de la vida podría ser un fenómeno generalizado en todo el Sistema Solar , y quizás incluso más allá.

Este estudio cambia la perspectiva: en lugar de ver la vida como un evento único y aislado que ocurrió solo en la Tierra, podemos empezar a considerarla como el resultado natural de la evolución química del Universo.
Puede que la Tierra no haya sido un caso especial, sino simplemente un lugar donde estas moléculas encontraron las condiciones adecuadas para organizarse en sistemas vivos.
Los componentes básicos de la vida no pertenecen solo a la Tierra, sino que están inscritos en la materia misma del cosmos.
Referencia de la noticia
"Un conjunto completo de nucleobases canónicas en el asteroide carbonáceo (162173) Ryugu" Toshiki Koga et al. Nat Astron (2026). https://doi.org/10.1038/s41550-026-02791-z