Así se propaga el cáncer entre bagres en Norteamérica: ¿podría afectar a la especie que vive en Chile?
Un estudio publicado en Nature confirma que el bagre marrón que habita un lago de EE.UU. y Canadá desarrolló un melanoma transmisible. La misma especie, introducida en Chile, no tiene casos reportados, pero los propios investigadores advierten que el riesgo de que ya exista en otras poblaciones es real.

Todo comenzó en 2012 con una serie de lesiones negras y abultadas en la piel de los bagres del lago Memphremagog, entre EE.UU. y Canadá. Dos años más tarde, ya era evidente que se estaba propagando cuando un tercio de los peces ya estaba infectado. Ahora un grupo de investigadores confirmó que se trata de un cáncer de piel (melanoma) y que es contagioso. Es el cuarto cáncer transmisible detectado en una especie animal y el primero en un pez.
Hasta ahora se desconoce su causa, pero sí se sabe algo clave: no se trata de una mutación espontánea en cada pez, sino de copias del mismo tumor original que pasa de un ejemplar a otro casi como una infección. Por eso, el llamado de los científicos es evitar que la enfermedad se propague, por actividad humana, a otros lagos y ecosistemas. Una advertencia que no es solo teórica para Chile, ya que la especie también vive aquí, introducida en lagunas de la zona centro-sur del país.
Qué es un cáncer transmisible y qué provoca en los bagres
El cáncer, por definición, no debería contagiarse. Nace dentro de un cuerpo y muere con él. Pero el melanoma descubierto en el bagre marrón, también llamado pez gato o torito pardo (Ameiurus nebulosus), rompe esa regla: sus células actúan como un agente infeccioso, un parásito capaz de instalarse en un nuevo huésped y seguir multiplicándose ahí, en lugar de desaparecer junto con el pez en el que se originó.

Para que esto ocurra, las células tumorales deben superar dos obstáculos: transferirse físicamente de un pez a otro y evadir el sistema inmunológico del nuevo huésped, que debería destruir cualquier célula extraña que intente instalarse. Que el tumor logre sortear ambas barreras, una y otra vez, lo convierte en un fenómeno poco común.
Este cáncer no se origina de manera independiente en cada individuo enfermo, sino que nació de una mutación en un único animal fundador y luego se diseminó por la población. De acuerdo al estudio publicado en Nature, la transmisión podría ocurrir a través del contacto físico durante el desove o por la dispersión de células en el agua o los sedimentos.

Además de las lesiones físicas (desde manchas negras planas hasta la afectación de toda la piel), en etapas más desarrolladas, este melanoma maligno invade los tejidos y el músculo, pudiendo hacer metástasis a otros órganos del pez.
Su transmisión puede ser rápida. Entre 2014 y 2017, llegó a documentarse que hasta un tercio de los peces muestreados en el lago Memphremagog estaba infectado. Si bien incluso los ejemplares gravemente enfermos pueden sobrevivir durante años, aún se desconocen los efectos a largo plazo en las poblaciones.
Además del melanoma en el bagre, se han descubierto otros tres cánceres transmisibles en animales: el tumor facial del demonio de Tasmania, que lo tiene al borde de la extinción; el tumor venéreo transmisible entre perros y enfermedades similares a la leucemia en bivalvos marinos, como almejas y mejillones.
¿Podría estar ya en otras poblaciones de bagre?
Los análisis genómicos revelaron que el linaje de este tumor en realidad no se originó en el lago Memphremagog, sino en algún otro lugar, lo que implica que ya viajó al menos una vez entre cuerpos de agua antes de instalarse allí. Además, existen antecedentes históricos: a principios del siglo XX, un investigador documentó un brote de tumores negros en bagres de un estanque de Massachusetts, EE.UU.

Como el bagre marrón está ampliamente distribuido por el este de Norteamérica, los autores del estudio reconocen que todavía no se sabe hasta qué punto este linaje podría existir ya en otras poblaciones de la región; por lo tanto, tampoco se sabe si eventualmente podría afectar otras zonas donde la especie fue introducida, como Europa o Chile.
El equipo de científicos está comenzando a investigar cuánto tiempo lleva existiendo este tipo de cáncer y cuán comunes son los cánceres transmisibles. “Nuestra hipótesis es que tal vez no sea tan raro como se cree. Simplemente no lo estamos detectando”, afirmó Julie Dragon, investigadora de la Universidad de Vermont y coautora del estudio.
¿Hay riesgo para las personas? De acuerdo al estudio, las células cancerosas de estos peces están adaptadas únicamente a su propia especie y no pueden infectar ni sobrevivir en un organismo humano, por lo que no representan ningún riesgo conocido para la salud. Sin embargo, por precaución, los investigadores señalan que evitarían comer ejemplares con tumores visibles.
Referencia de la noticia
Curd, Emily E., Hart, Samuel F. M., Lubkowitz, James el al.. (2026). Brown bullhead catfish melanoma represents a novel transmissible cancer.
Brown, Joshua. (2026). More Like Parasites Than Tumors: Vermont Scientists Discover Transmissible Cancer in Catfish.