Caminar más y comer mejor: la simple receta que la ciencia investiga contra la depresión

Un estudio internacional explora si caminar a diario y priorizar alimentos de origen vegetal pueden ayudar a reducir el riesgo de depresión a lo largo de la vida

La investigación chileno-española revisará evidencia mundial para convertir hábitos accesibles en recomendaciones concretas contra un mal que afecta a 280 millones de personas.
La investigación chileno-española revisará evidencia mundial para convertir hábitos accesibles en recomendaciones concretas contra un mal que afecta a 280 millones de personas.

La depresión atraviesa familias y generaciones. Tras una pandemia que volvió al mundo más quieto, la búsqueda de respuestas se amplía más allá del consultorio.

Una investigación internacional pone la lupa en lo cotidiano: los pasos que damos y lo que hay en nuestro plato. Liderado desde la Universidad Autónoma de Chile (UA) en alianza con España, el proyecto busca comprobar con datos cómo estos hábitos accesibles pueden proteger la salud mental.

Menos sedentarismo, menos riesgo

La falta de movimiento no solo pasa la cuenta al cuerpo. También tiene efectos directos en la salud mental.

Menos actividad física se asocia a mayor riesgo de trastornos del ánimo, algo que hoy preocupa a organismos de salud pública en todo el mundo.

En ese contexto surge la pregunta que guía este estudio: ¿cuánto influye realmente el hecho de caminar todos los días en el riesgo de desarrollar depresión?

La investigación busca sintetizar la evidencia científica disponible —observacional y de intervención— para entender cómo el número de pasos diarios se relaciona con la aparición de síntomas depresivos a lo largo del tiempo y en distintas edades. En ese camino, uno de los primeros consensos que el estudio pone en cuestión es una cifra instalada casi como dogma.

Caminar forma parte de la vida diaria y no requiere equipamiento ni rutinas complejas. El estudio analiza cómo incluso pequeños niveles de movimiento pueden influir en la salud mental.
Caminar forma parte de la vida diaria y no requiere equipamiento ni rutinas complejas. El estudio analiza cómo incluso pequeños niveles de movimiento pueden influir en la salud mental.

Durante años, los 10 mil pasos diarios se instalaron como una meta casi incuestionable. Sin embargo, la evidencia científica ha ido ajustando ese umbral. Según explica Bruno Bizzozero, investigador de la UA y líder del estudio, esa cifra surgió hace décadas más como una estrategia de marketing que como una recomendación médica.

Hoy, los datos sugieren que cantidades mucho menores, como 5 mil o incluso mil pasos diarios, ya se asocian a beneficios para la salud���, agrega.

Con ese enfoque, el estudio seguirá a personas que inicialmente no presentan depresión para observar cómo el nivel de actividad física influye, a lo largo de los años, en el riesgo de desarrollar la patología.

Lo que hay en nuestro plato es importante

Caminar no es el único hábito bajo la lupa. El estudio incorpora otro factor cotidiano: la alimentación, en particular las dietas basadas en plantas, como la mediterránea o la vegetariana.

Más allá del peso corporal, este tipo de patrones alimentarios se asocian a cambios en la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita en el intestino y que mantiene una comunicación constante con el cerebro a través del eje intestino-cerebro.

Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorece una microbiota más diversa, vinculada a procesos inflamatorios más bajos y mejor regulación del ánimo.

A esto se suman factores sociales. “La dieta mediterránea, por ejemplo, promueve el consumo de productos locales y el comer en compañía”, señala el investigador. Aspectos que, tras años de distanciamiento social, adquieren un peso adicional en la salud mental.

Un enfoque que recorre toda la vida

La depresión no se manifiesta igual en la adolescencia que en la vejez. Por eso, el estudio integra datos de distintas etapas del ciclo vital, utilizando grandes bases internacionales:

Por ejemplo, del UK Biobank del Reino Unido, con información de 500 mil adultos; la cohorte española Seniors-ENRICA, que sigue a personas mayores desde 2010; y la encuesta brasileña PeNSE, centrada en adolescentes.

Esta mirada amplia permite comparar contextos, edades y niveles de movilidad, evitando conclusiones simplistas. No se trata de una receta única, sino de entender cómo pequeños cambios cotidianos pueden tener efectos distintos según la etapa de la vida.

Así, frente a un problema global complejo, la ciencia apunta a respuestas que están en lo simple y lo accesible. En el ritmo de los pasos que marcan nuestros días y en los alimentos que elegimos para sostenernos. El estudio no promete milagros. Intenta medir, con la frialdad de los datos, el calor que estas acciones cotidianas pueden aportar a nuestro equilibrio mental.

Referencias de la noticia

Universidad Autónoma. (2025). Investigador de la U. Autónoma estudia el impacto de los pasos diarios y la dieta vegetal en la depresión. Comunicado publicado en el sitio web de la institución.