Chile sobre una fuente de energía limpia: así funciona la geotermia que no usamos
Mientras el país avanza en solar y eólica, una fuente de energía limpia, constante y disponible todo el año permanece casi intacta bajo el territorio chileno.

Chile se ha acostumbrado a mirar al cielo cuando habla de energías limpias. Paneles solares en el desierto, aerogeneradores en la costa, grandes parques eólicos girando al ritmo del viento.
Pero mientras la transición energética avanza hacia arriba, bajo nuestros pies ocurre algo distinto: el calor de la Tierra sigue esperando.
Sin embargo, pese a décadas de estudios, concesiones y diagnósticos, la geotermia sigue siendo una promesa postergada en la matriz energética nacional.
¿Qué es exactamente, cómo funciona y por qué un país volcánico como Chile aún no la usa a gran escala?
Un país volcánico con energía de sobra
La geografía chilena no es casual. El país se ubica en el Anillo de Fuego del Pacífico, una franja de intensa actividad volcánica y tectónica que concentra algunas de las mayores fuentes de calor interno del planeta.
Según el Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA), Chile tiene más de 150 volcanes activos y un número similar de sistemas volcánicos inactivos que aún liberan calor.
Estudios del Ministerio de Energía estiman que el potencial geotérmico nacional podría alcanzar varios miles de megawatts, suficientes para aportar electricidad estable y calefacción limpia a distintas regiones del país.
Aun así, hoy solo existe una central geotérmica en operación: Cerro Pabellón, en la Región de Antofagasta.
Cómo funciona la “olla a presión” bajo los Andes
La geotermia puede sonar abstracta, pero su lógica es sencilla. A medida que se desciende en la corteza terrestre, la temperatura aumenta en promedio, unos 30 °C por kilómetro. En zonas volcánicas, ese aumento es aún mayor.
Cuando ese calor se combina con agua subterránea atrapada entre capas de roca —algo parecido a una olla a presión natural— se forma un reservorio geotérmico. Al perforar de manera controlada, ese fluido caliente puede extraerse para distintos usos.

Aquí entra en juego el intercambiador de calor. Este sistema permite transferir la energía térmica del agua o vapor subterráneo a otro circuito, sin mezclarlos.
El calor puede mover una turbina para generar electricidad o usarse directamente para calefacción de viviendas, invernaderos o procesos industriales. Luego, el agua se reinyecta al subsuelo, cerrando el ciclo. Nada se quema, no hay combustión ni emisiones directas. Es energía limpia y constante.
Un pilar para un sistema energético integrado
¿Por qué, con tanto potencial, no hay más desarrollo? La barrera no es técnica, sino de riesgo financiero. La exploración profunda es cara y existe la posibilidad de no encontrar un reservorio comercial.
Sin embargo, expertos como Ayaz Alam, Director del Colegio de Geólogos de Chile, argumentan que se necesita una estrategia más audaz.
"Pretender que el sector privado asuma por sí solo el riesgo geológico equivale, en la práctica, a renunciar al desarrollo geotérmico", señala en una columna y apunta al ejemplo de Turquía, donde el Estado asumió la exploración temprana, redujo la incertidumbre y luego atrajo inversión masiva.
Mientras el país acelera su transición energética mirando al cielo, la geotermia nos muestra que otra parte de la solución está más cerca de lo que parece: justo bajo nuestros pies.
Referencias de la noticia
- Ministerio de Energía. ¿Qué es la geotermia? Información publicada en el sitio web de la institución.
- CEGA. Información sobre Geotermia. Publicado en el sitio web de la institución.
- Colegio de geólogos de Chile. Geotermia: la energía limpia que Chile sigue postergando. Columna publicada en la web del Colegio.