El ave que parece prehistórica, huele a establo y digiere como una vaca: así es el hoatzín
Mientras la mayoría de las aves busca insectos, frutos o semillas, el hoatzín aprovecha las hojas gracias a los microorganismos de su aparato digestivo. El proceso también explica su peculiar reputación olfativa.

Lo hueles antes de verlo. Si navegas por un lago amazónico y de pronto llega un olor a establo, mira entre los arbustos de la orilla: ahí suele estar el hoatzín (Opisthocomus hoazin), un ave de 60 centímetros con cresta despeinada que se encuentra en Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Brasil.
Ese olor tiene explicación: varios estudios han descrito que es la única ave conocida que fermenta hojas en el buche, igual que una vaca.
El ave amazónica que nace con garras en las alas
Con su cresta erizada, los ojos rojos y la cara azulada, el hoatzín llama la atención incluso antes de moverse. Suele pasar el día entre los árboles y arbustos junto al agua, donde encuentra las hojas tiernas que forman buena parte de su dieta.
Si un polluelo cae al agua o necesita escapar de un peligro, puede nadar y regresar a la vegetación trepando con ayuda de sus garras. Esta adaptación explica parte de su fama de ave extraña, aunque no significa que sea un fósil viviente.

Su clasificación ha desconcertado a los especialistas por sus características particulares y su historia evolutiva. Sin embargo, es su forma de alimentarse la que guarda una de las mayores sorpresas.
¿Por qué el hoatzín tiene fama de oler mal?
El hoatzín recibe en inglés el apodo de stinkbird, algo así como “ave apestosa”. La comparación con el olor de un establo se relaciona con su alimentación y con la fermentación que ocurre durante la digestión.
El hoatzín ha desarrollado una solución poco común entre las aves: su buche y parte del esófago están ensanchados y funcionan como una cámara donde los microorganismos fermentan el material vegetal.
Su digestión recuerda a la de una vaca
Cuando una vaca rumia, los microorganismos de su aparato digestivo ayudan a descomponer los vegetales y obtener nutrientes. El hoatzín consigue algo parecido, aunque utiliza estructuras diferentes: la fermentación ocurre principalmente en su buche y en la parte inferior del esófago.

Un estudio publicado en Science describió este mecanismo como un caso excepcional entre las aves conocidas. Otra investigación, publicada en Nature, identificó en muestras de hoatzines en Venezuela microorganismos emparentados con los que habitan en el rumen de animales como las vacas.
Eso no significa que el ave tenga cuatro estómagos. Su sistema digestivo es distinto, pero ambos muestran cómo los microorganismos pueden ayudar a aprovechar un alimento fibroso.
Una forma muy particular de vivir entre las hojas
El hoatzín no necesita perseguir presas para alimentarse: encuentra su comida entre las ramas y cuenta con una digestión adaptada a ese menú vegetal. Sus polluelos, por su parte, disponen de garras para trepar antes de desarrollar plenamente su capacidad de vuelo.
A primera vista, el olor intenso, el vuelo torpe y las garras pueden parecer una colección de rarezas. En realidad, son características que ayudan a entender cómo vive esta ave en las riberas amazónicas.
Si navegas por un lago amazónico y te llega ese olor, mira entre las ramas. Ahí estará, despeinado, a punto de saltar a la rama de al lado, con una compostera de microbios en el pecho y un árbol genealógico que nadie ha terminado de dibujar.
Referencias de la noticia
Rainforest Expeditions. Acerca de Hoatzin o Shansho.
Alejandro Grajal et al. (1989). Foregut Fermentation in the Hoatzin, a Neotropical Leaf-Eating Bird.
Wright, AD., Northwood, K. & Obispo, N.. (2009). Rumen-like methanogens identified from the crop of the folivorous South American bird, the hoatzin (Opisthocomus hoazin).