El monito del monte, un pequeño marsupial del sur de Chile, está ayudando a regenerar los bosques

No mide más de 12 centímetros, pero es fundamental en la mantención de los bosques del sur, donde actúa como un dispersor de semillas de plantas nativas.

Monito del monte. Imagen: Francisco Fontúrbel/ Fundación Huilo Huilo
Monito del monte. Imagen: Francisco Fontúrbel/ Fundación Huilo Huilo

El monito del monte (Dromiciops gliroides) es una especie difícil de observar. No solo por su tamaño –mide entre 10 y 12 centímetros, con una cola que le aporta otros 10 más–, sino porque vive arriba de los árboles y se mueve de noche.

Para poder verlos y estudiarlos, los científicos deben recorrer los bosques templados húmedos de la Patagonia durante la noche y la madrugada, u observarlos cuando se refugian durante el invierno. Porque es el único mamífero sudamericano que hiberna.

Pesa entre 25 y 28 gramos, y para moverse hábilmente en las alturas, cuenta con adaptaciones morfológicas excepcionales como pulgares oponibles y una cola prensil, lo que les facilita trepar y sujetarse a las ramas.

Cuando no están durmiendo, son rápidos y ágiles. “Se mueven entre las ramas, las quilas (bambú nativo), los árboles muertos que quedan de pie, a más de 2 metros de altura. ¡A veces hasta a 6 metros de altura!”, explican Javiera Díaz y Juan Luis Celis, investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB Chile), en el libro “El monito del monte”.

Un acróbata nocturno en las alturas del bosque

A pesar de su nombre, no tiene nada que ver con los primates. Tampoco con los roedores, con los que podría confundirse por su aspecto. Es un marsupial, como los canguros y koalas, que, a diferencia de los mamíferos placentarios, lleva a sus crías en una bolsa externa (marsupio) donde amamantan y crían a sus recién nacidos. El monito del monte es considerado un fósil viviente, ya que es el único representante vivo del antiguo orden Microbiotheria.

Su historia evolutiva revela que está estrechamente emparentado con los marsupiales de Australia, lo que evidencia la antigua conexión de los continentes a través de la Antártica.

Es una especie que se reproduce durante la primavera, teniendo generalmente camadas de cuatro crías que permanecen cerca de un mes protegidas en el marsupial. Pero viven poco tiempo; su esperanza de vida en el bosque suele ser de dos a tres años, aunque se han registrado individuos de hasta cinco años de edad.

Su rol crucial en la dispersión de semillas

La especie es fundamental para la regeneración del bosque nativo. A pesar de no alimentarse directamente de semillas, sino principalmente de insectos, también es un importante consumidor de frutos carnosos (como la quilineja, medallita, murtilla, el maqui y el quintral), sobre todo en verano y otoño, cuando disminuyen los insectos y necesita acumular reservas para la época fría.

Monito del monte. Imagen: Franciso Fontúrbel / Fundación Huilo Huilo
Monito del monte. Imagen: Franciso Fontúrbel / Fundación Huilo Huilo

El monito del monte consume los frutos carnosos de más de 20 especies de plantas del bosque templado, actuando como dispersor de semillas comprobado para al menos 16 de ellas. Su rol es tan especializado que es el único animal dispersor de las semillas del quintral, una planta parásita de la cual dependen otras especies, como el picaflor, para alimentarse en invierno, señala un estudio liderado por Francisco Fontúrbel, publicado en la Revista Chilena de Historia Natural.

El proceso digestivo de la especie es vital para las semillas, ya que al pasar por su tracto intestinal, la cubierta de estas sufre un efecto abrasivo (escarificación) o una alteración química que las hace más permeables al agua y los gases. Esto remueve el efecto inhibidor de la pulpa del fruto y acelera significativamente el tiempo de germinación.

Al germinar antes, las plántulas tienen una ventaja competitiva, al acceder más rápido a la luz, consiguiendo energía extra para su crecimiento inicial, explican los investigadores Juan Pablo Mora y Mauricio Soto-Gamboa, en un estudio sobre la dispersión de semillas de murtilla que realiza el monito del monte.

Esto brinda una oportunidad invaluable para la regeneración natural y la recuperación de áreas degradadas. Su sola presencia y conservación aseguran el mantenimiento de las interacciones ecológicas y garantizan los servicios de regeneración natural de todo el ecosistema del bosque templado lluvioso de las regiones del Maule hasta Aysén, donde habita en Chile.

Las amenazas a su supervivencia

De ahí la importancia de proteger su entorno. La especie en la actualidad está catalogada como "casi amenazada". Su principal factor de riesgo es el drástico cambio en el uso del suelo, lo cual desencadena la pérdida, fragmentación y degradación del bosque nativo, y el reemplazo de este por plantaciones exóticas (como eucaliptos o pinos).

También aumentan su vulnerabilidad la extracción de leña y la remoción de árboles viejos en los que construyen nidos y se refugian del frío para hibernar, así como la ganadería y destrucción del sotobosque y la introducción de animales domésticos.

Sin bosque nativo, esta especie pierde refugio, alimento y las condiciones clave para sobrevivir en su propio hábitat.

Si bien se ha observado que los monitos del monte pueden adentrarse en plantaciones forestales abandonadas para forrajear si estas mantienen un sotobosque nativo denso, siguen dependiendo exclusivamente de los remanentes de bosque nativo para encontrar sitios donde anidar.

Referencias de la noticia

Salazar, D.A. and Fontúrbel, F.E. (2016), Beyond habitat structure: Landscape heterogeneity explains the monito del monte (Dromiciops gliroides) occurrence and behavior at habitats dominated by exotic trees. Integrative Zoology, 11: 413-421.

Fontúrbel, Francisco E. y Jiménez, Jaime E. (2011). Arquitectos ambientales y ecológicos: Pautas para la gestión ambiental del bosque templado lluvioso de Chile derivadas de la conservación del monito del monte (Dromiciops gliroides). Revista Chilena de Historia Natural, 84(2): 203-211.

Díaz Forestier, Javiera y Celis Diez, Juan Luis (2013). El monito del monte. 1º ed. Santiago, Chile: Editorial Amanuta Limitada.

Mora, Juan Pablo y Soto-Gamboa, Mauricio (2011). Legítima dispersión de semillas Ugni molinae Turcz. (Myrtaceae), por monito del monte, Dromiciops gliroides. Gayana Botánica, 68(2): 309-312.