El picaflor de Juan Fernández podría desaparecer para siempre: la carrera para salvar al colibrí único de Chile

La especie solo habita en la isla Robinson Crusoe, en el Archipiélago de Juan Fernández, donde su población ha disminuido hasta alcanzar cerca de mil individuos.

El picaflor de Juan Fernández solo vive en la isla Robinson Crusoe y está en peligro crítico de desaparecer. Crédito: Cristina Espinoza.
El picaflor de Juan Fernández solo vive en la isla Robinson Crusoe y está en peligro crítico de desaparecer. Crédito: Cristina Espinoza.

En ecosistemas aislados como las islas, la evolución puede alterar el tamaño de las especies de manera drástica. En la isla Robinson Crusoe, eso ocurrió con el picaflor de Juan Fernández (Sephanoides fernandensis) que, al no tener competidores directos, evolucionó como una ave de cuerpo más robusto que los picaflores continentales.

La especie mide alrededor de 13 centímetros y es más grande que el promedio de los picaflores continentales.
La especie mide alrededor de 13 centímetros y es más grande que el promedio de los picaflores continentales.

Sin embargo, el aislamiento que la llevó a ser una especie única, también la convirtió en una de las más vulnerables. Al estar confinada a un territorio reducido, cualquier alteración en su entorno la vuelve susceptible a la extinción. Hoy se encuentra en peligro crítico y, si desaparece, se rompería el delicado equilibrio de la isla.

Particularidades de una especie única en el mundo

El picaflor de Juan Fernández es endémico de la isla Robinson Crusoe, una de las que conforman el archipiélago de Juan Fernández y que albergan una biodiversidad única en el mundo. El 64% de sus plantas y animales solo pueden encontrarse aquí, por lo que desde 1977 es una Reserva Mundial de la Biosfera de la Unesco, lo que lo reconoce internacionalmente por su alto valor ecológico y cultural.

Las especies invasoras, vegetales y animales, están amenazando el hábitat del picaflor de Juan Fernández.
Las especies invasoras, vegetales y animales, están amenazando el hábitat del picaflor de Juan Fernández.

Esta declaración, sin embargo, no evita que gran parte de su biodiversidad esté en peligro. El caso del picaflor de Juan Fernández es uno de los más críticos. De acuerdo a la organización Oikonos —dedicada a la protección de ecosistemas amenazados— las estimaciones más actuales indican que la población global está en el rango de aproximadamente 1.000 a 3.000 individuos.

Aunque cada vez menos, a nivel local se puede ver tanto en el bosque como en sus bordes, además de jardines, matorrales y arboledas de eucalyptus, estos últimos no nativos, y también parte del problema.

El picaflor de Juan Fernández es un colibrí imponente para sus parientes, alcanzando los 13 centímetros de longitud. Aunque es un ave territorial y agresiva con otros de su especie, se muestra confiando ante los seres humanos y los animales introducidos, lo que facilita que sea capturado por depredadores.

La especie presenta un marcado diformismo sexual, hembra y macho son muy distintos físicamente. Crédito: Cristina Espinoza.
La especie presenta un marcado diformismo sexual, hembra y macho son muy distintos físicamente. Crédito: Cristina Espinoza.

Una de sus particularidades es un marcado dimorfismo sexual. Los machos y las hembras lucen como aves completamente distintas. El macho posee un plumaje de color rojo ladrillo, coronado con plumas doradas, alas oscuras y hombros verdosos.

¿Qué es el dimorfismo sexual?
Quiere decir que el macho y la hembra de la misma especie lucen físicamente muy diferentes. Como los leones machos que tienen una gran melena que los diferencia de las hembras, o el pavo real macho que tiene una gran cola colorida, mientras la hembra es de tonos marrones apagados.

Mientras la hembra tiene un tono verde oscuro en su espalda y el vientre blanco con manchas verdes y azules. Su cabeza destaca por un azul cobalto iridiscente, que brilla con reflejos metálicos según cómo reciba la luz.

Los invasores que lo tienen al borde de la extinción

Las especies invasoras son la principal amenaza del picaflor de Juan Fernández y de muchas otras especies del archipiélago. La introducción de ratas, gatos y coatíes a su hábitat, el bosque denso de la isla, pone en constante peligro a los adultos y sus polluelos.

Las plantas invasoras, como la zarzamora y el maqui, en tanto, han modificado y destruido el bosque nativo que el picaflor necesita para sobrevivir y para el que es clave, ya que es un polinizador de la flora nativa.

Isla Robinson Crusoe, parte del archipiélago de Juan Fernández, a unos 670 km de Chile continental.
Isla Robinson Crusoe, parte del archipiélago de Juan Fernández, a unos 670 km de Chile continental.

Por ello, una de las estrategias para intentar disminuir la amenaza es recuperar el bosque, en lo que equipos de organizaciones y universidades trabajan continuamente.

La Universidad de Concepción, con apoyo de Conaf, por ejemplo, actualmente trabaja en recuperar árboles nativos como la llamada madera dura (Sophora fernandeziana) y la Sophora masafuerana, especies que solo crecen aquí y cuya floración sostiene al picaflor.

La organización Oikonos, por otro lado, ha desarrollado proyectos para el control de plantas invasoras, además de campañas de esterilización de mascotas y tenencia responsable. En 11 años —junto a Conaf— han logrado restaurar más de 12 hectáreas de bosque nativo.

"Recién terminamos un proyecto financiado por la Fundación Franklinia en donde establecimos cuadrantes de exclusión (para excluir conejos principalmente) en bosque nativo en Robinson Crusoe dentro de los cuales controlamos plantas no nativas y plantamos ejemplares de plantas nativas", cuenta Peter Hodum, biólogo y co-fundador de Oikonos en Chile.

Sus resultados muestran el potencial para la recuperación del bosque endémico utilizando métodos simples. Pero las invasoras avanzan rápido y en los últimos años, además se han sumado amenazas como el cambio climático, los incendios forestales, el mal manejo del ganado y la contaminación. Por otro lado, a pesar de que el Ministerio del Medio Ambiente aprobó un plan oficial para protegerlo (Plan RECOGE), este carece de fondos asegurados.

"Como tal, el financiamiento para apoyar las acciones de conservación es una prioridad de importancia crítica. Sin financiación a largo plazo dedicada a la conservación de la especie y la restauración del bosque endémico del que dependen los picaflores, no se pueden cumplir los objetivos del plan", enfatiza.

La carrera por salvar al picaflor de Juan Fernández

La velocidad a la que avanzan las plantas y animales invasores convierte a cualquier iniciativa en una carrera contrarreloj donde cada nido protegido y cada metro de flora recuperada cuentan.

Salvar al picaflor de Juan Fernández, el único colibrí endémico de un archipiélago oceánico en el mundo, y a cualquiera de las especies en peligro de desaparecer de estas islas, es la última línea de defensa para mantener con vida un ecosistema insular único en el mundo que se encamina hacia la extinción.

Referencias de la noticia

Ministerio del Medio Ambiente. Proceso de Clasificación de Especies: Picaflor de Juan Fernández.

Oikonos. Picaflor de Juan Fernández. Endémico de la isla Robinson Crusoe y al borde de la extinción.

Diario de Concepción. Buscan salvar de la extinción árboles endémicos del Archipiélago Juan Fernández.

Ministerio del Medio Ambiente. Plan RECOGE: Aves terrestres de Juan Fernández.