El 'súper' El Niño deja al océano sin nutrientes: pone el peligro la fauna marina y podrá colapsar la pesca mundial
La Organización Meteorológica Mundial advierte que las condiciones de El Niño ya están en desarrollo y podrían intensificarse en los próximos meses.

Si el océano fuera una olla, algo raro estaría ocurriendo con el fuego: la superficie se calienta con fuerza, mientras en las capas profundas los nutrientes quedan atrapados, sin alcanzar la zona donde comienza la cadena alimentaria marina.
Ese desequilibrio es el que empieza a dibujar el Pacífico, y según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), podría intensificarse en los próximos meses con un nuevo episodio de El Niño. No sería uno más; los modelos apuntan a un evento con alta probabilidad de ser moderado o incluso fuerte.
El océano funcionando como un edificio con el ascensor roto
Para entender qué está pasando, hay que imaginar el océano como un edificio de varios pisos. En condiciones normales, el agua fría y cargada de nutrientes de los pisos más profundos asciende hacia la superficie gracias a un mecanismo natural llamado afloramiento o surgencia.
Es el “ascensor” que permite transportar el alimento para el fitoplancton, el organismo microscópico que sirve de base para toda la cadena alimenticia marina.
Durante un episodio de El Niño, la capa de agua cálida se espesa tanto que actúa como una tapa. El ascensor se avería, los nutrientes quedan atrapados abajo y, en la superficie, el fitoplancton empieza a escasear.
El océano se está quedando sin su “primer ingrediente”
Sin nutrientes en la superficie, el resto del sistema reacciona como una fila de fichas de dominó.

Cuando disminuye el fitoplancton, también cae la disponibilidad de alimento para el zooplancton, esos pequeños organismos que dependen de él. Y desde ahí comienza el efecto dominó: menos zooplancton implica menos peces pequeños, lo que termina afectando a peces de mayor tamaño, aves marinas y mamíferos como lobos marinos y ballenas.
La pesca bajo presión: cuando el océano cambia la economía
Uno de los escenarios más sensibles está frente a las costas de Perú, en la corriente de Humboldt, uno de los sistemas marinos más productivos del mundo. Allí vive la anchoveta peruana, base de la mayor pesquería por volumen del planeta.
Cuando El Niño se intensifica, la anchoveta se desplaza o disminuye. En episodios pasados, como en los años 70, las capturas cayeron más de un 50 %. Hoy el escenario es más complejo; el océano ya está presionado por el cambio climático, lo que podría amplificar los efectos.
WMO confirms: El Niño conditions are developing and are set to influence global temperature and rainfall patterns around the world in the months ahead. Most forecast models suggest it will be at least moderate possibly strong.
— World Meteorological Organization (@WMO) June 2, 2026
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Los efectos se pueden ver con cierres de pesca, subida de precios y encarecimiento de la cadena global de alimentos acuáticos, desde salmones hasta alimentos para mascotas.
Lobos marinos, pingüinos y el hambre en la cima de la cadena
El efecto no termina en los peces que se venden en los mercados. Cuando hay menos alimento en el mar, también cambian los comportamientos de especies más grandes.
En paralelo, el aumento de temperatura favorece episodios de algas tóxicas, que pueden afectar tanto a fauna marina como a otras especies costeras.
No hace falta una gran tormenta para que el océano cambie. A veces basta con unos grados más en la superficie para que el alimento deje de subir y la cadena de vida empiece a tensarse, y el Pacífico ya está mostrando esas señales.
Referencia de la noticia
Organización Meteorológica Mundial. (2026). Prepare for El Niño.