Llamarlos “naturales” no es inocente: el lenguaje que oculta la responsabilidad en los desastres
Terremotos, inundaciones y tormentas no son desastres por sí solos. Su impacto depende de decisiones humanas, planificación territorial y desigualdad. Cambiar el lenguaje permite asumir responsabilidades, prevenir riesgos y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a amenazas más frecuentes.

Durante siglos se ha hablado de “desastres naturales” como si fuesen acontecimientos inevitables que caen sobre las sociedades sin posibilidad de intervención.
Sin embargo, expertos en gestión de riesgos aclaran que los desastres no existen de forma natural; siempre son el resultado de decisiones humanas sobre cómo vivimos, planificamos y gestionamos nuestro entorno.
Más allá de la semántica: una visión crítica
Desde la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) se afirma que usar el término “natural” puede dar una falsa impresión de inevitabilidad, como si no hubiese espacio para la acción humana en la prevención y mitigación de daños.
La idea de que los desastres son inevitables no solo es incorrecta desde el punto de vista técnico, sino que puede minimizar la importancia de la prevención, la preparación y la reducción de vulnerabilidades sociales y territoriales.
Allan Lavell, geógrafo económico, ha indicado que hablar de terremotos, inundaciones o tormentas como “desastres” confunde eventos naturales con sus consecuencias humanas, que dependen de la exposición y vulnerabilidad de las personas.
El enfoque global: el Marco de Sendai
Esta visión está respaldada por el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015–2030, un acuerdo internacional adoptado por los Estados miembros de la ONU que redefine cómo se entiende y gestiona el riesgo.
El documento se centra en comprender el riesgo, fortalecer la gobernanza, invertir en reducción del riesgo y mejorar la preparación ante desastres, con el objetivo de prevenir la creación de nuevos riesgos y reducir los existentes. El Marco de Sendai destaca que el riesgo de desastre es una función de varias dimensiones:
- Peligros o amenazas (como terremotos o tormentas, que pueden ser naturales o inducidos por el hombre),
- exposición de las personas y bienes,
- vulnerabilidad de comunidades y sistemas, y
- capacidad de enfrentar esos eventos.
Esta perspectiva impulsa un enfoque donde los desastres no se rodean de un halo de fatalidad, sino que se ven como el resultado de interacciones entre fenómenos físicos y factores humanos como la pobreza, la planificación urbana deficiente, la desprotección social y la degradación ambiental.
Implicancias para la gobernanza y el desarrollo sostenible
Decir que los desastres no son naturales implica reconocer la responsabilidad de la gobernanza, que abarca desde políticas públicas hasta educación comunitaria y planificación territorial.
La reducción del riesgo de desastres, según el Marco de Sendai, no solo es una cuestión técnica, sino también social y política: implica abordar desigualdades, fortalecer instituciones y coordinar acciones entre gobiernos, sociedad civil y sector privado.
¿Ya te has preguntado por qué insistimos en que NO EXISTEN DESASTRES NATURALES? Esto te lo explicará https://t.co/HNac6ldypb
— UNDRR Américas y el Caribe (@UNDRR_Americas) January 5, 2026
#LosDesastresNoSonNaturales #CeroDesastresClimáticos pic.twitter.com/OpH9wYKrT5
Este enfoque también se alinea con la agenda de desarrollo sostenible, en particular con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la reducción de la pobreza, la construcción de infraestructuras resilientes y la acción climática, pues disminuir el riesgo de desastre significa proteger vidas, medios de vida y servicios básicos.
Hacia una nueva cultura del riesgo
Reconceptualizar los desastres exige cambiar el lenguaje y las prácticas: pasar de reaccionar ante catástrofes a planificar anticipadamente para reducir riesgos, fortalecer la resiliencia de comunidades y ajustar políticas públicas con un enfoque basado en evidencia y participación social.
En este sentido, el concepto #LosDesastresNoSonNaturales no es solo una discusión semántica, sino una invitación a entender el riesgo como un fenómeno socialmente construido que puede —y debe— abordarse con acciones concretas de prevención, adaptación y gobernanza desde ahora.
Referencias de la noticia
UNDRR. El poder de las palabras: los desastres no son naturales. ¿Qué es el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres?