Por qué El Niño no siempre trae más lluvias a Chile: la ubicación del calentamiento es clave
No todos los eventos de El Niño son iguales. La ubicación del calentamiento en el Pacífico tropical puede modificar la circulación atmosférica y explicar por qué sus efectos sobre las lluvias en Chile varían de un episodio a otro.

Cuando se anuncia la llegada de El Niño, en Chile suelen surgir de inmediato algunas preguntas: ¿volverán las lluvias? ¿Este año será lluvioso? La relación no es casual.
Históricamente, los años de El Niño se han asociado con inviernos más lluviosos en la zona central del país. Sin embargo, esta relación está lejos de ser automática. Algunos episodios de El Niño han favorecido precipitaciones abundantes, mientras que otros, incluso muy intensos, han tenido efectos mucho más débiles de lo esperado.
Esa diferencia modifica la respuesta de la atmósfera y la forma en que la señal tropical alcanza Chile. Por eso, para entender cómo El Niño puede afectar las precipitaciones en el país, no basta con saber cuán cálido está el Pacífico. También importa dónde se encuentra ese calentamiento.
No todos los eventos de El Niño son iguales
Aunque solemos hablar de El Niño como si fuera un fenómeno único, en realidad cada evento tiene características propias. Algunos son más intensos, otros duran más tiempo y, sobre todo, el calentamiento del océano no siempre se concentra en la misma zona del Pacífico tropical.
Una de las distinciones más utilizadas separa los eventos de El Niño del Pacífico oriental y El Niño del Pacífico central. En los primeros, las mayores anomalías de temperatura superficial del mar (TSM) aparecen más cerca de las costas de Sudamérica.
En los Niños de Pacífico central, el calentamiento se concentra varios miles de kilómetros más al oeste, hacia el centro del océano Pacífico. En ocasiones, se refiere a los Niños de Pacífico oriental como Niño Canónico, mientras que a los Niños de Pacífico central como Niño Modoki.

Esta diferencia en el patrón de anomalías de TSM es mucho más importante de lo que parece. Las aguas cálidas favorecen el ascenso del aire y el desarrollo de grandes zonas de nubosidad y tormentas sobre el Pacífico tropical. Si el calentamiento cambia de posición, también lo hace la región donde la atmósfera recibe esa energía.
Como consecuencia, no todos los eventos de El Niño alteran de la misma manera la circulación atmosférica. Los eventos del Pacífico oriental suelen alcanzar mayores intensidades y generar una respuesta más fuerte que aquellos concentrados en el Pacífico central.
Así, dos episodios que reciben el mismo nombre pueden activar teleconexiones atmosféricas diferentes. Y esa diferencia ayuda a explicar por qué sus efectos sobre las precipitaciones de Chile tampoco son siempre iguales.
Cuando el calentamiento cambia de lugar, también cambian las lluvias en Chile
El vínculo entre El Niño y las precipitaciones en Chile no es directo. El calentamiento del Pacífico tropical modifica la convección y, a partir de allí, genera una serie de alteraciones en la circulación atmosférica que pueden extenderse a lo largo de miles de kilómetros hacia el sur.
Pero la intensidad de esa conexión depende del tipo de El Niño. Cuando el calentamiento se concentra en el Pacífico oriental, la respuesta atmosférica suele ser más intensa y mejor definida. En esos casos, aumenta la probabilidad de que la circulación favorezca el paso de sistemas frontales sobre Chile central, especialmente durante el invierno. En Niños Canónicos, la respuesta de la precipitación es más clara e intensa en el centro-sur de Chile, y los inviernos se vuelven más lluviosos.
En cambio, cuando las mayores anomalías se ubican en el Pacífico central, la señal que llega al sur del continente puede ser más débil. Por eso, dos eventos de El Niño con intensidades similares pueden producir temporadas de lluvia muy distintas en Chile. Como consecuencia, la respuesta de la precipitación invernal también es débil y no siempre el invierno se vuelve lluvioso.
La intensidad del fenómeno, entonces, no cuenta toda la historia. Para anticipar sus posibles efectos en el país, también es necesario observar en qué parte del Pacífico se concentra el calentamiento y cómo responde la atmósfera a ese patrón de calentamiento.
Referencia de la noticia
Cai, W., McPhaden, M., Grimm, A., Rodrigues, R., Taschetto, A., et al.. (2020). Climate impacts of the El Niño–Southern Oscillation on South America.