¿Qué pasó con la lluvia? Los principales modelos muestran pronósticos muy diferentes para la próxima semana
Los modelos están provocando dolor de cabeza para los meteorólogos. La proyección de los modelos cambia rotundamente luego del lunes. Te explicamos qué puede haber sucedido.

Hasta no hace mucho, los modelos concordaban con que gran parte de la zona central, del sur y la Patagonia tendría un fin de mayo marcado por varios frentes sobre Chile, luego de que las altas presiones se debilitaran y abrieran el paso para que llegaran los sistemas frontales. Ahora los modelos ponen en jaque a los pronosticadores.
Hasta el próximo domingo (24), los modelos mantienen una evolución muy similar hasta el próximo domingo (24), con pronósticos prácticamente idénticos. Sin embargo, las diferencias crecen rápidamente a contar del lunes (25).
Todo se desordena el lunes
Lo que debemos tener presente es que la posibilidad de lluvias para la próxima semana se mantiene sobre varias regiones de Chile. Lo que cambia es el cómo, el dónde y el por qué.
El modelo europeo (ECMWF) proyecta una baja presión que tiende a debilitarse en el sector oceánico y que se movería hacia el norte en vez de aproximarse a Chile.

Por su parte, el modelo norteamericano (GFS) apunta a un fuerte avance de frío —que ayudaría a impulsar el sistema frontal hacia Chile—; la baja presión migraría hacia la Patagonia, con una banda frontal que se extendería por varias regiones y dejando lluvias en sectores del sur y de la zona austral.
De esta manera, los modelos apuntan a dos condiciones muy diferentes previstas para el día miércoles (27): una con un ciclón extratropical sobre la Patagonia, dejando precipitaciones con una banda frontal que se extendería entre el sur del Maule y Magallanes; otra sin precipitaciones a lo largo de Chile, con altas presiones dominando la zona austral, y una baja presión que estaría girando sobre el archipiélago de Juan Fernández.
Y lo que sigue en los días venideros, diverge entre ambos modelos. Pero es algo totalmente esperado. Esto ocurre porque los modelos meteorológicos son representaciones matemáticas de la atmósfera. A partir de las condiciones actuales, calculan cómo podrían evolucionar variables como temperatura, presión, humedad y viento en los próximos días.
Si ustedes me preguntan cuál de los modelos está correcto, les puedo afirmar que ambos lo están. Porque, a pesar de sus diferencias, ambos proyectan escenarios posibles a partir de datos previos. Y esto es una muestra de cómo una pequeña diferencia o perturbación en la atmósfera puede llevar a condiciones de tiempo totalmente diferentes.
Hoy, la certeza la tenemos hasta el día domingo, tal vez hasta el lunes con relativa confianza. Más allá, todo se transformó en incertidumbre, por lo que tendremos que seguir más de cerca los datos de superficie y de satélite que nos dan la condición actual de cómo está cambiando la atmósfera. Así podremos saber a cuál resultado de pronóstico se aproximará el tiempo en los últimos días de mayo.
Y muy probablemente a comienzo de semana tendremos un panorama más claro con respecto a esas lluvias porque, nos guste o no, los modelos y los cálculos de los supercomputadores no logran representar la totalidad de los procesos de la atmósfera —y muy probablemente nunca lo harán.
La divergencia entre modelos no significa necesariamente que uno de ellos esté equivocado. Más bien refleja la enorme complejidad de la atmósfera y cómo pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden producir escenarios completamente distintos en cuestión de días.
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