Storm track: la autopista atmosférica que lleva la lluvia a Chile
Una extensa banda de tormentas rodea el hemisferio sur y guía el paso de los sistemas frontales que llevan la mayor parte de las lluvias a Chile. Conocer cómo funciona el storm track permite entender la variabilidad de los inviernos en el país.

¿Por qué algunos inviernos parecen interminables, con una tormenta tras otra cruzando el país, mientras que en otros las lluvias prácticamente desaparecen? Aunque muchas veces atribuimos estas diferencias a fenómenos como El Niño o La Niña, detrás de ellas existe un protagonista menos conocido, pero fundamental: una banda de tormentas que rodea el hemisferio sur y controla gran parte de las precipitaciones que recibe Chile.
Más que una línea fija, como si fuese una autopista, es una franja dinámica que cambia de posición y de extensión a lo largo del año y de una temporada a otra, modificando el recorrido habitual de los sistemas frontales.
Para un país como Chile, cuya zona centro y sur depende casi por completo del paso de estas tormentas durante el invierno, entender el comportamiento del storm track es esencial. Pequeños desplazamientos hacia el norte o hacia el sur pueden marcar la diferencia entre un invierno lluvioso y uno seco, con importantes consecuencias para la disponibilidad de agua.
¿Qué es el storm track y por qué existe?
El storm track es una franja relativamente estrecha de la atmósfera donde las perturbaciones extratropicales tienden a formarse, intensificarse y desplazarse. Estas bandas, que se observan en ambos hemisferios, se desarrollan en regiones donde la atmósfera es particularmente inestable debido al fuerte contraste de temperatura entre las masas de aire cálido subtropical y el aire frío de altas latitudes, una condición conocida como inestabilidad baroclínica.
Esa inestabilidad permite que pequeñas perturbaciones atmosféricas crezcan rápidamente hasta convertirse en ciclones extratropicales. Al mismo tiempo, la corriente en chorro polar, una banda de vientos muy intensos situada cerca de los 10 kilómetros de altura, organiza y guía el desplazamiento de estas tormentas a lo largo del hemisferio.

La posición del storm track no es fija. A medida que cambia la distribución de la radiación solar entre el verano y el invierno, también cambia la ubicación del mayor contraste de temperatura entre los trópicos y las regiones polares.
Durante el invierno, ese contraste se intensifica y se desplaza hacia latitudes más bajas, permitiendo que la corriente en chorro y la banda de tormentas avancen hacia el norte y afecten con mayor frecuencia a Chile.
En verano ocurre el proceso inverso: el hemisferio sur recibe más energía solar, disminuye el contraste térmico en latitudes medias y tanto la corriente en chorro como el storm track se retraen hacia el sur, reduciendo el número de sistemas frontales que alcanzan la zona central del país.
¿Qué hace cambiar al storm track?
Aunque el desplazamiento estacional del storm track sigue un patrón relativamente predecible, su posición e intensidad también cambian de un año a otro. Estas variaciones explican por qué algunos inviernos presentan una sucesión casi ininterrumpida de sistemas frontales en Chile central, mientras que en otros las lluvias son escasas.
Gran parte de estos cambios está relacionada con fenómenos de variabilidad climática de gran escala, capaces de modificar la circulación atmosférica sobre el Pacífico Sur.

Uno de los más conocidos es El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Durante los eventos de El Niño, la circulación atmosférica favorece que la banda de tormentas se ubique más al norte y que un mayor número de sistemas frontales alcance la zona central de Chile, aumentando la probabilidad de inviernos lluviosos.
En cambio, durante La Niña, el storm track tiende a desplazarse hacia el sur, reduciendo la frecuencia de frentes y favoreciendo condiciones más secas en gran parte del centro del país.
Otro actor fundamental es la Oscilación Antártica (AAO o SAM, por sus siglas en inglés). Este patrón describe los desplazamientos hacia el norte o el sur del cinturón de vientos del oeste que rodea a la Antártica.
Comprender cómo interactúan estos fenómenos permite explicar gran parte de la variabilidad interanual de las lluvias en Chile y también ayuda a interpretar cómo podrían cambiar bajo un clima cada vez más cálido.
Más que una simple banda de tormentas, el storm track es una pieza fundamental del sistema climático. Seguir su comportamiento nos ayuda a comprender no solo el clima actual de Chile, sino también sus variaciones estacionales e interanuales.
Referencia de la noticia
Campos D., Rondanelli R.. (2020). VARIABILIDAD INTERANUAL DEL TRANSPORTE DE HUMEDAD EN EL PACÍFICO SUR Y SU RELACIÓN CON LA PRECIPITACIÓN EN CHILE.
Campos D., Rondanelli R.. (2023). ENSO-Related Precipitation Variability in Central Chile: The Role of Large Scale Moisture Transport.
Solman, S., Menéndez C.. (2002). ENSO-Related Variability of the Southern Hemisphere Winter Storm Track over the Eastern Pacific–Atlantic Sector.