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Tormentas solares e impactos: localizan fuente de partículas dañinas

¿Qué ocurre si algún día la humanidad despierta sin Internet? Entre los posibles causantes de esta catástrofe tecnológica están las tormentas solares. Hace poco encontraron la fuente de partículas dañinas asociadas a estos eventos: un avance más hacia su predicción.

tormenta solar
¿Cómo prevenir un evento de tormenta solar? Los científicos encuentran fuente de partículas altamente energéticas y dañinas para aportar en ello.

En estudio publicado recientemente por investigadores del University College London (UCL) y la Universidad George Mason, se reveló la composición de las partículas solares de alta energía que impactan la atmósfera terrestre durante las tormentas solares.

Se localizó su fuente tras entender el parecido entre la huella de estas partículas y la del plasma ubicado en la parte baja de la corona solar, es decir la cromosfera. Una vez liberadas las partículas, viajan a altas velocidades (algunos miles de kilómetros por segundo), aceleradas por las erupciones, hasta chocar abruptamente con los satélites de telecomunicaciones y naves tripuladas.

¿Qué importancia tiene este hallazgo? Debido al alto grado de dependencia hacia las tecnologías, si ocurre una tormenta solar parecida al evento Carrington de 1859, habría una crisis sin precedentes, sin mencionar los daños que pudiera ocasionar a las naves y sus tripulantes en el espacio. Los expertos han realizado disímiles estudios vinculados con el área para poder predecir con mayor precisión una tormenta de la atmósfera exterior del Sol.

Evento Carrington: lo acontecido se hizo historia

Cuanto mayor sea el número de manchas solares, mayor será la probabilidad de tormentas provenientes del Sol. En septiembre 1859, el Sol escupió enormes cantidades de plasma hacia la Tierra. En aquel entonces, el astrónomo inglés Richard Carrington pudo observar trazas de esa tormenta solar extrema, tras distinguir la aparición de muchas manchas solares.

Por primera vez se detectó la presencia de fulguraciones solares: desde entonces se estudia la liberación de radiación electromagnética en la cromosfera del Sol, a lo que se asocian actualmente las partículas dañinas de alta energía.

Nunca antes se había detectado un evento de tal magnitud, y nadie sabía lo que estaba por suceder. En la mañana del día siguiente al descubrimiento (2 de septiembre), llegaron las primeras partículas de lo que hoy se conoce como la mayor erupción solar registrada hasta el momento.

evento Carrington
Mancha solar correspondiente a la tormenta solar de septiembre de 1859, detectada por el astrónomo Richard C. Carrington.

Tormentas geomagnéticas intensas golpearon la Tierra por días: hasta en Cuba se observaron auroras. Lo peor ocurrió con los servicios telegráficos de entonces, que quedaron fuera de servicio por largo tiempo, lo que desestabilizó las comunicaciones de la época victoriana.

Imaginas si eso ocurre en la actualidad, ¿cómo sería la repercusión? Según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el impacto económico total podría exceder los 2.000 millones de dólares sólo en ese país.

¿Se podrán evitar estos sucesos?

Para proporcionar los resultados del estudio de partículas dañinas, los autores utilizaron mediciones del satélite Wind de la NASA, para analizar una serie de corrientes de partículas solares de alta energía que viajaron en enero de 2014. Esto fue comparado con los datos de la espectroscopía de la nave espacial Hinode de la JAXA. Se concluyó que estas partículas tienen la misma composición química que el plasma confinado cerca de la parte superior de la cromosfera del Sol.

Con una nueva técnica, el equipo logró medir la intensidad del campo magnético coronal en puntos de proveniencia de dichas partículas, hasta distinguir que la fuente estaba en una gran región solar conocida como 11944, de las más activas del momento y visible para los observadores en la Tierra como una mancha solar.

Aún resulta un desafío pronosticar una tormenta solar. La coautora del estudio, la doctora Stephanie Yardley de UCL, explica que “al comprender mejor los procesos del Sol, podemos mejorar los pronósticos para que, cuando golpee una gran tormenta solar, tengamos tiempo para actuar y reducir los riesgos ".