Tornados gigantes y ocultos por la lluvia: dos de sus formas más inquietantes

Algunos tornados pueden alcanzar dimensiones enormes o quedar prácticamente ocultos por la lluvia, dos situaciones que dificultan reconocer el peligro y pueden volverlos aun más amenazantes.

Los peligros en tormentas supercelulares son demasiado diversos. Desde tornados visibles hasta tornados envueltos en precipitación.
Los peligros en tormentas supercelulares son demasiado diversos. Desde tornados visibles hasta tornados envueltos en precipitación.

Los tornados volvieron a mostrar su capacidad destructiva esta semana en el sur de Brasil, donde varios fenómenos fueron confirmados durante una jornada de tormentas severas. En Santa Catarina, tornados afectaron Chapecó y Xanxerê, causando daños en viviendas, infraestructura y en el aeropuerto de Chapecó, mientras que otros eventos fueron reportados en Río Grande do Sul.

Incluso dentro del mundo de los tornados, existen situaciones que pueden hacerlos aun más inquietantes y aterradores. Algunos tornados alcanzan un ancho tan grande que parecen ocupar buena parte del horizonte, mientras otros quedan parcial o completamente ocultos detrás de cortinas de lluvia. Son los llamados wedge tornadoes y rain-wrapped tornadoes: dos características distintas que pueden hacer que reconocer el peligro sea mucho más difícil.

Cuando el tornado ocupa gran parte del horizonte

Los llamados wedge tornadoes reciben su nombre por su apariencia de “cuña”. En sentido estricto, se trata de tornados cuyo embudo de condensación es tan ancho en la superficie como alto, desde el suelo hasta la base de la nube. Esa geometría hace que parezcan una enorme masa oscura que ocupa buena parte del horizonte, muy distinta del embudo estrecho que solemos asociar con un tornado.

Su gran tamaño puede resultar especialmente intimidante, pero "wedge" no es una categoría de intensidad. Muchos tornados de este tipo han sido muy destructivos, pero su apariencia también depende de factores como la altura de la base de la nube y la cantidad de humedad disponible. Por eso, no es posible estimar la fuerza de un tornado simplemente observando su forma o su anchura.

Además, no todos los tornados grandes son realmente wedge, ni todos los tornados violentos adquieren esa apariencia. El término describe principalmente cómo se ve el embudo, no un mecanismo de formación distinto. Aun así, cuando un tornado alcanza esas dimensiones, reconocer sus límites puede volverse mucho más difícil, especialmente si parte de su circulación queda mezclada con nubes bajas, polvo o precipitación.

Cuando la lluvia esconde el tornado

En otros casos, el problema no es el tamaño, sino la visibilidad. Los llamados rain-wrapped tornadoes quedan parcial o completamente ocultos por cortinas de precipitación, de modo que desde cierta distancia puede ser muy difícil distinguir dónde termina la lluvia y dónde comienza la circulación tornádica.

Este tipo de situación puede darse en tormentas con abundante precipitación, incluidas algunas supercélulas de alta precipitación. Allí, la lluvia intensa puede rodear o envolver buena parte de la zona donde se desarrolla el tornado, reduciendo drásticamente la posibilidad de verlo con claridad desde tierra.

Eso añade un peligro importante: un tornado puede estar acercándose mientras desde el exterior solo se observa una masa oscura de lluvia. Y ambas características pueden coincidir: un tornado muy ancho también puede quedar envuelto en precipitación, combinando gran tamaño con una visibilidad extremadamente baja.